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El Paso, Texas, bajo “estado de sitio” para tratar de evitar el paso de migrantes

Foto/AFP

Redacción Sin Fronteras

El Paso, Texas. El letrero que reza “Welcome to the United States” (Bienvenidos a los Estados Unidos) parece de otra época. Más apacible y segura del ambiente de urgencia pre bélica y paranoia que se respira hoy en esta frontera con la declaración de “emergencia nacional impuesta” por el presidente, Donald Trump, de espaldas al Congreso.

Los alambres de púas que ha instalado la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en esta ciudad se han convertido en la primera línea de un frente de guerra declarado por Trump “para preservar la seguridad y el futuro de millones de ciudadanos” temerosos ante las lastimosas caravanas de migrantes que todos los días tocan a sus puertas.

Unos migrantes (incluidos mujeres y niños) que huyen de la miseria y la violencia. Pero que el presidente, Donald Trump, ha presentado como una “invasión de criminales, narcotraficantes y violadores” para mantener un cierre de filas entre su base electoral ante la avalancha de investigaciones del FBI en curso y la amenaza de juicio político que flota en el ambiente de un Congreso dividido.

En un vano intento por disuadir a los migrantes —que siguen cruzando en pequeños grupos por el Río Bravo o por sectores más peligrosos y alejados—, la agencia federal ha divulgado fotos de largos alambrados de púas instalados en barreras portátiles en los puentes que cruzan desde Ciudad Juárez hasta El Paso.

Soldados y agentes pertrechados con armas y rostros poco amigables, permanecen detrás del alambrado o cerca de varios puntos de ingreso.

La legisladora demócrata Verónica Escobar, de El Paso, y otros funcionarios locales han protestado por la instalación del alambrado. Escobar dijo que los puentes fronterizos “no deben de convertirse en zonas militarizadas bajo políticas erróneas basadas en miedo”.

Apenas la semana pasada, el ex congresista de El Paso, una estrella en ascenso del partido demócrata que desafió sin éxito en las urnas al senador republicano Ted Cruz de Texas, afirmó que, si por él fuera, derribaría el muro.

“Los muros no garantizan mayor seguridad a los estadunidenses. De hecho, el muro fronterizo ha obligado a los migrantes a desviarse a las zonas más inhóspitas de la frontera sur, asegurando su sufrimiento y muerte.

“Como resultado, más de 4,000 han muerto”, señaló.

O´Rourke se refirió así a la elevada cuota de mortalidad entre aquellos migrantes que se han convertido en carne de cañón y en la principal fuente de ingresos de organizaciones criminales que les piden hasta 6 mil dólares para cruzarles a EU.

El aumento de la seguridad fronteriza y el mayor despliegue de agentes ha forzado a la gente a cruzar en sectores cada vez más aislados y peligrosos. Y ello sin tomar en cuenta, las inclemencias de la naturaleza que convierten a los migrantes en presa fácil de una combinación mortal en la frontera.

No obstante este fenómeno de corrimiento de las caravanas de migrantes hacia zonas más inhóspitas, la agencia de aduanas y protección fronteriza se defendió asegurando que “sólo estamos respondiendo al aumento de migrantes en Ciudad Juárez, incluyendo algunos miembros de la caravana que originalmente se habían resguardado en la localidad fronteriza de Piedras Negras, México”.

JSL
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