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Al fin, metaleros pudieron celebrar el Hell and Heaven en el autodrómo

Hell and Heaven en el autodrómo

En el encuentro no faltaron las muestras de solidaridad con los normalistas de Ayotzinapa. Foto Roberto García Ortiz

Chava Rock

Por fin se pudo celebrar este sábado 25 de octubre el emblemático festival metalero Hell and Heaven, sobre la curva cuatro del Autódromo Hermanos Rodríguez, concierto que tocó diferentes fibras y recorrió un escabroso camino para que se pudiera efectuar.

Desde el mediodía se iniciaron las actividades en los cinco escenarios del festival, dos principales y tres alternos. Destacó la presencia de agrupaciones mexicanas de diferentes épocas, como Next y Transmetal, con bandas más jóvenes, como Dirty Woman, Archetype y Spit on Your Grave, grupos en los que participan mujeres.

Hay muchos metaleros en México, pero pocas veces se tiene la oportunidad de que en el país se dé un festival como el Hell and Heaven, que logre reunir a decenas de miles de fanáticos de todos los sonidos que emanan del metal. Thrash, speed, power, brutal, death, hard rock y demás géneros pudieron convivir en este espacio.

Prueba evidente de este amasiato de géneros se pudo apreciar desde el principio en el escenario nombrado Heaven, que abrió con el thrash depurado de Mákina, que viene ejecutando desde hace más de 20 años; continuó Sekta Core, que para esta actuación dejó un poco de lado el ska y se concentró más en su parte punk-core, y Ágora, que brilló con su preciso estilo de metal progresivo.

Actividades variadas

Dentro del foro se desarrollaron diferentes actividades. Se abrió un pabellón de exhibición de motociclistas; un museo de Kiss; un espacio para la demostración de artes marciales, Zona Hell vs Heaven MMA. También se montó un carnaval de fuego, que en realidad fue como una pequeña feria, con juegos de azar y de destreza mental. El área para niños fue poco frecuentada, pues la mayoría se la pasó casi todo el tiempo en los escenarios, y aquí fue donde varios pudieron maquillarse como alguno de los personajes de Kiss.

La gente se distribuyó en las primeras horas del festival en los diferentes escenarios, para apreciar a los reformados y legendarios Draksen; prácticamente intercambiaron estafeta los regios de Maligno (de las grandes bandas metaleras nacionales) con DDLM-Día de los Muertos, cuarteto angelino formado por músicos ex Agony, Body Count, Asesino/Static-X, Dreams Of Damnation, ANIMAL/D-Men- Te y Masacre; no tan conocidos, pero con un gran potencial.

El slam empezó a surgir, al mismo tiempo que las guitarras se transmutaron en hachas, y los sonidos inundaron este espacio deportivo. El stoner se dejó escuchar con la presencia de Dirty Woman, con el buen Edson en la lira, viejo conocido de la escena metalera, y la poderosa voz de Lutz. Otra sorpresa fue Wrecker, una pesadilla metálica con un buen par de liras. Esto fue otro de los atractivos de este seminario metalero. Hubo mucha tela de donde cortar.

Ya entrada la tarde, Cemican dio el toque prehispánico al Hell and Heaven, un vistoso show es al que nos tiene acostumbrados esta banda tapatía. Mientras, Angra demostraba que mantiene el buen nivel que ha caracterizado a este clásico del metal brasileño, muy queridos en nuestro país.

Antes, estuvo el increíble UDO, con un héroe de acero al frente, Udo Dirkshneider, alemán de baja estatura y de altos vuelos en la voz. Grande es todavía este mítico personaje. Mientras Overkill sacó juventud de acero, de su pasado, y ofreció un duro y potente set, lo cual se agradece en especial a Bobby Blitz y DD Verni, que sigan en el camino.

Entre el público se podía ver y escuchar algo de música medieval. Diferentes botargas caminaban a los costados del slam, mientras en una de las zonas de acceso se instaló la gente del Tianguis del Chopo, uno de sus agremiados, Ramón, presentó una muestra de portadas de discos elepés de grupos metaleros latinoamericanos, un mosaico de bandas de la A a la Z.

Miles de rostros maquillados lucieron en el autódromo como Juan Simones –fanáticos de Gene Simmons–, el legendario músico que a las 18:30 arribó a la zona de camerinos.

Al cierre de esta edición, aún faltaba por venir lo bestial de la velada. Uno de los más esperados fue Rob Zombie, quien sólo había tocado en nuestro país en Tijuana, hace más de dos decenios, con su banda White Zombie. Horas antes había ofrecido una nutrida firma de souvenirs con una enorme sonrisa.

Como aderezo a este enorme par de platillos estaría Limp Bizkit y Korn.

El Hell and Heaven tocó las puertas del cielo, se abrieron las del infierno y se demostró que entre ambos senderos sólo hay un paso, el cual es unido por un sonido deliciosamente metálico, que le sigue dando sentido al rocanrol

JSL
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