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‘Asimov’, divertida y apocalíptica reflexión en torno a la soledad

La puesta en escena narra cómo el hombre entra en conflicto con los robots. Foto Dzilam Méndez

Arturo Cruz Bárcenas

Había una vez un mundo cubierto de nieve, donde nunca se veía el sol y las auroras boreales habían desaparecido; sólo hay frío y pocos árboles quedan en pie; lo único cálido es el amor que Imani tiene por su pequeña hija Abba. ¿Quiénes son ellas?, se plantea en la obra de teatro Asimov, de Hiram Molina, que termina su temporada este domingo 14 de agosto, en La Titería, Casa de las Marionetas, informó en entrevista Anabel Domínguez, quien codirige y actúa en esta propuesta de dramaturgia de ciencia ficción.

También dirige Hiram Molina; la escenografía es de Ricardo García Luna; iluminación, Édgar Sánchez; vestuario, Anabel Domínguez; productor, Haruki Teatro, Eloy Hernández M. El reparto lo integran Hiram Molina y Anabel Domínguez, quien añadió que al parecer las únicas habitantes del lugar donde se desarrolla la acción son los dos personajes descritos.

Entre cuentos y nieve

Todas las noches antes de dormir Imani entretiene a Abba contándole viejos cuentos de robots y máquinas que servían para hacer la vida más sencilla. Sus días transcurren entre la búsqueda de alimento y la recolección de trozos de madera para alimentar un fuego que las proteja de la nieve perpetua. Un día, en medio de la nada, aparece el pequeño Asimov, niño extraño, tierno y muy divertido. Nadie sabe de dónde o cómo apareció, pero pronto cambiará todo. Eso es lo que usted, lector, deberá enterarse como público.

“Concluiremos esta semana nuestra quinta temporada, a lo largo de tres años. Es una obra dedicada a toda la familia. Llevamos seis años trabajando teatro de ciencia ficción para niños. Esta temporada constó de 14 funciones en La Titería, espacio especial para dar teatro para niños. En su mayor parte está dedicada a los títeres, con diferentes técnicas, en esta ocasión la llamada koruna. Los títeres no pasan de moda. El juego los relaciona inmediatamente. Nos gusta mucho seguir jugando a las muñecas, literalmente. Koruna es un tipo de títere japonés. Se maneja por un titiritero que está en un banquito. Todo el tiempo estamos sentados en un banquito. Nuestras piernas son las del títere y podemos animarlo con una cabeza y dos manos. Es una animación muy linda y muy pesada.

Asimov está inspirada en las leyes de la robótica. Se parte de Isaac Asimov, de él cuando era niño. La obra se basa en los cuentos científicos que escribió, donde formuló tres leyes de la robótica. Primera: un robot debe proteger la vida de los humanos; la segunda: debe proteger a un humano siempre y cuando no entre en dilema o conflicto con la primera ley, y la tercera, que dice que el robot se debe proteger a sí mismo, siempre y cuando no contradiga la primera y la segunda ley. Son reglas de orden ético. Las máquinas pueden ser perfectas, pero el humano es el que las programa, las condiciona. De ahí se derivan varios temas para reflexionar; son dilemas. En esta caso, por ser teatro para niños, llevamos la historia de una manera muy sencilla. Los niños reflexionan, porque les gustan o les llaman la atención los robots”, dijo la actriz y directora.

Agregó: Más allá del estereotipo lo que intentamos con esta obra es conmoverlos profundamente por medio del humor. Es una obra muy apocalíptica, porque las protagonistas son una madre y una hija del año 2600 que viven en medio de un congelamiento total del planeta. El hombre entra en conflicto con los robots. El humano no cuidó el planeta y vive en un ambiente/paisaje invernal permanente. Por eso las auroras boreales nunca se vuelven a ver. Tampoco el sol. Hasta que Asimov, un niño simpático, divertido, apareció en la vida de ellas, que pensaban eran los últimos seres sobre el planeta.

Asimov se presenta en La Titería, Casa de las Marionetas, sito en Vicente Guerrero 7, colonia Del Carmen, Coyoacán. Última función: domingo, 12 horas.