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Bárbara Jacobs desgrana las lecturas que la marcaron

Bárbara Jacobs (en su estudio, en su casa de Coyoacán) explica a ‘La Jornada’ que ordenó sus libros "por géneros para encontrar un camino o una guía y sobre todo teniendo en mente a este lector al que yo quería ilusamente orientar”. Foto Carlos Ramos Mamahua

Ericka Montaño Garfias

En el estudio de Bárbara Jacobs habitan miles de libros. La verdad nunca los he contado, dice la escritora al finalizar una entrevista con motivo de su nuevo libro de ensayos La buena compañía.

Y es que esa obra, publicada por Ediciones Era, está formada con las lecturas que más han marcado a la novelista, cuentista y colaboradora de La Jornada.

La buena compañía nació así: libros sacados de sus entrepaños y colocados en montoncitos en una mesa enorme hecha con durmientes, un regalo de Vicente Rojo. Ahí descansaron durante muchos años hasta quedar una selección de casi 130 (algunos de autores repetidos).

Bárbara Jacobs (Ciudad de México, 1947) como inventora de géneros porque aquí el lector encontrará 32, entre los que se incluyen, además de los clásicos como poesía y novela, otros como De la estimación literaria, Del libro de viaje, De las memorias, de la autobiografía, Del escritor cronista, Del testimonio del escritor, De la entrevista y de la conversación, Del escritor antólogo, Del escritor traductor, Del escritor imagenista y sus imagenismos, De prólogos y epílogos por un escritor, Del escritor periodista, Del escritor que escribe en lengua extranjera a la suya y Libros inclasificables.

Dualidad

La portada de La buena compañía invita al lector a una conversación con la escritora Bárbara Jacobs: una taza de café colocada sobre una pila de cinco libros. Sí, es una conversación, así es. Les estoy contando lo que son mis comentarios sobre esas lecturas, y por eso sería el libro que me llevaría a una isla. ¡Qué presuntuosa! ¿Verdad? Pero le tengo que ganar a Virginia Woolf, quien me ganó la respuesta de que se llevaría un manual sobre cómo construir una canoa para regresar a la civilización.

–¿Este libro es un canon?

–Puede que sí sea un canon. Pero ya que estamos en confianza te voy a decir que es casi un testamento. Era muy importante para mí que me lo publicara la editorial ahorita porque acabo de cumplir 70 años, así que creo que ya era hora de que yo dijera qué libros me formaron, y elegí los que considero accesibles al lector no especializado.

Y para saber quién es ese lector basta abrir las páginas 8 y 9 de La buena compañía. “Me estoy dirigiendo a todos ellos o a personas como ellos que van a tener una perspectiva muy rica de lo que es la literatura. Me propuse que fueran los libros que me formaron a mí y a la gente de mi generación y sobre todo que fueran libros que le sonaran al lector común.

Escogí entre todos mis libros los que respondieran a esos requisitos autoimpuestos y formar este libro en calidad de una orientación de lo que es la literatura de mi época, del siglo XX, de nuestro hemisferio; y los ordené por géneros para encontrar un camino o una guía y sobre todo teniendo en mente a este lector al que yo quería ilusamente orientar, decirle que si tiene esos libros y si se acerca a ellos va a saber lo que es la literatura.

–Son los libros que la formaron como lectora, pero también como escritora.

–Exactamente. Tiene esta dualidad.

–Los que están en La buena compañía son los libros de gozo.

–Sí, los que te entretienen. Te enseñan, pero te entretienen. Ese gozo que me dices es el que yo pretendía que mis alumnos hipotéticos lograran con los comentarios de todos estos libros. No hay ninguno que digas, ¿por favor, qué es esto?

Bárbara Jacobs llegó a la literatura por una amiga que con látigo en mano la obligaba a leer, después se contaban cuentos y luego comenzaron a escribirlos. Su padre también fue gran lector.

–¿Podríamos decir que se hizo lectora y escritora al mismo tiempo?

–Sí, pero me acerqué más a la literatura a través de la escritura; ya después comencé a leer muy en serio. Tenía otra amiga que también era muy lectora y tenía grandes privilegios en su casa, porque dormía con sus hermanas, pero su cama estaba como encerrada para que a las otras no les molestara la luz y yo pensaba que me encantaría tener un cuarto así. Entonces entre por caerles bien a mis dos amigas y entre quizá caerle bien a mi papá me convertí en lectora.

El libro La buena compañía será presentado el 29 de noviembre a las 17 horas en el salón 4 de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.