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Cenart monta por primera vez ofrenda por el Día de Muertos

Desde hace 17 años, el Centro Nacional de las Artes alberga la fiesta dedicada a celebrar a los del más allá con diiversas actividades lúdico-culturales. Foto tomada de la cuenta de Twitter @AlasyRaices

Alondra Flores Soto

Flores, frutas, pan, juguetes, fotografías y pensamientos escritos, todo aquello para recordar a los seres queridos que han partido de este mundo, ha sido convocado en la Feria de las Calacas, que por primera vez montará una gran ofrenda colectiva, este domingo 29, en el Centro Nacional de las Artes (Cenart).

El concepto es para acercar a los niños a nuestras tradiciones y sepan que es parte de la herencia de los mexicanos, expresó en entrevista Susana Ríos, coordinadora nacional de Desarrollo Cultural Infantil de la Secretaría de Cultura federal.

Es una de nuestras tradiciones ancestrales, que data desde la época prehispánica, se ha mantenido viva en el transcurso de los siglos y ha ido cambiando, lógicamente. Es una festividad que es parte de nuestra identidad cultural y riqueza, que incluso fue reconocida por la Unesco en 2003 como una manifestación del patrimonio de la humanidad.

En el amplio espacio del Cenart se han instalado carpas para pasar un domingo en familia, desde las 11 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Se tienen programadas más de 200 actividades gratuitas para esta celebración, con espectáculos, conciertos, talleres y narraciones orales.

La festividad a la vida y la muerte, organizada por el programa Alas y Raíces, ha llegado a su edición 17 y las calaveras están listas para el Día de Muertos en una fiesta para bebés, ni- ños, adolescentes y también para los más adultos de la familia. Este ciclo de la vida se celebra con luces, música, tradiciones artesanales como el pan de muerto y las calaveritas de azúcar.

La amplía programación, especialmente para el público más joven, ha sido pensada en tres segmentos: para los menores de 6 años, bebés y prescolares, con canciones de cuna incluidas y que la Llorona nos arrulle; para los de 6 y 12 años y, por último, para adolescentes entre 13 y 17 años, quienes aprenden a expresarse libremente. La variedad es para todos los gustos, señaló la funcionaria.

Una manera de alentar la participación activa de los niños es con el taller de periodismo infantil, parte del proyecto reporteros con alas. Los pequeños andarán preguntando al público sobre lo que sucede y opinan.

Desde el nombre del programa que organiza la celebración, Alas y raíces, está el porqué se realiza, dijo Ríos Szalay. Queremos darle a los niños alas a su imaginación, su creatividad, a sus sueños y deseo de crecer, a su conocimiento y a su curiosidad intelectual. Pero también brindarles raíces fuertes, para que puedan florecer como personas. Y las raíces son esas primeras experiencias tanto individuales, como culturales. Esta feria tiene que ver con eso.

A la espera de miles de visitantes, como cada año desde 2000, con la ofrenda colectiva se tiene la expectativa de recibir también a las almas de nuestros seres queridos. Quisimos abrir un espacio para que el público de todas edades pudiera expresar sus recuerdos a quienes ya no están con nosotros, pero que nos son entrañables. Estamos invitando al público a traer lo que gusten para la ofrenda, una muy especial y de todos.