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Cubanos en EU quieren recuperar las obras de arte dejadas en la isla

Cubanos en EU quieren recuperar las obras de arte dejadas en la isla

Las pinturas de Diego Rivera Tehuana vendiendo piñas (izquierda) y Hombre cargando alcatraces (derecha) en el apartamento de Guillermo G. Marmol, en una fotografía tomada entre 1960 y 1961 en La Habana. Foto Reuters

Foto de Guillermo G. Marmol hijo tomando jugo en su casa de La Habana, en 1960. Foto Reuters

Foto de Guillermo G. Marmol hijo tomando jugo en su casa de La Habana, en 1960. Foto Reuters

Reuters

Cuando Gil Marmol y su familia huyeron de Cuba en 1961, el gobierno revolucionario incautó 17 cuadros, incluidas dos acuarelas del mexicano Diego Rivera.

Años después, descubrió que una de las obras había sido contrabandeada y vendida en una subasta en Nueva York en 1995 a un comprador desconocido.

Ese fue el único rastro real de la colección de los Marmol, apenas una de las obras de arte que habían sido confiscadas al inicio de la revolución y que serán difíciles de recuperar aun si la isla normaliza sus relaciones con Estados Unidos.

Cubanos-estadunidenses como Marmol podrían tener que luchar por décadas para recuperar las pinturas y otras obras de arte perdidas en Cuba, debido a prolongadas disputas legales y también porque muchos de los objetos han desaparecido.

Aliento a las personas a que busquen su bienes (…) pero hallar bienes muebles, como pinturas o joyas, es particularmente difícil, dijo Tania Mastrapa, especialista en derechos de propiedad en ex países comunistas.

Por ejemplo, hasta hoy descendientes de rusos que perdieron propiedades en la revolución de hace un siglo intentan recuperar pinturas, dijo.

A comienzos de la década de 1960, equipos especializados del gobierno cubano cerraron los hogares de exiliados acaudalados y se llevaron pinturas, antigüedades y joyas.

Algunos de los bienes, como una de las colecciones de objetos sobre Napoleón más grande del mundo que fue acumulada por el magnate azucarero Julio Lobo, fueron llevados a museos cubanos, donde aún están. El gobierno de la isla dice que los objetos como esos le pertenecen, porque fueron abandonados.

Otras piezas confiscadas han sido subastadas al público o contrabandeadas al extranjero, en su mayor parte a Europa, por funcionarios corruptos cubanos o por el mismo gobierno cuando necesitaba dinero, dicen expertos en arte.

Si bien un cambio político en Cuba llevará años a pesar de la mejora en las relaciones con Estados Unidos, los cubanos estadunidenses esperan que La Habana devuelva finalmente sus viviendas, empresas y obras de arte confiscadas, o los compense.

El arte confiscado va desde retratos familiares de poco valor económico a obras cubanas y europeas del siglo XIX y comienzos del XX, dijo Mastrapa.

Una acaudalada familia, los Fanjul, perdió una colección valorada en 60 millones de dólares. Incluía más de una decena de obras del impresionista español Joaquín Sorolla y un dibujo a lápiz de Miguel Ángel.

Conflictos en puerta

Podría haber cientos de reclamos por obras de arte a medida que Cuba y Estados Unidos reanuden relaciones, dijo Mari-Claudia Jiménez, una abogada de Nueva York que se especializa en intentar recuperar objetos de arte confiscados en Cuba.

Pero el gobierno y los tribunales en Estados Unidos están limitados en lo que pueden hacer para obtener un rembolso por obras de arte, empresas y bienes que eran propiedad de cubanos-estadunidenses, pues la mayoría no eran ciudadanos del país norteamericano cuando huyeron de la isla.

Los exiliados cubanos tendrían que esperar hasta que Cuba restablezca por completo las relaciones y entonces acudir a la justicia en busca de una indemnización.

Recibimos llamadas de vez en cuando de alguien que busca recuperar sus obras de arte y puedo asegurar que hubo un aumento de esas llamadas últimamente, dijo Jiménez, de la firma de abogados Herrick, Feinstein LLP.

La gente empieza a pensar: ¿cómo voy a lidiar con volver a Cuba? ¿Voy a recuperar algo?, comentó.

La abogada asegura que les dice a potenciales clientes que es muy pronto para saber cómo se desarrollarán las políticas cubanas, pero que ahora es un buen momento para comenzar a reunir documentos que prueben su propiedad.

En algunos casos, los subastadores han mediado entre los propietarios originales de objetos confiscados en Cuba y los compradores para resolver disputas.

Búsqueda infructuosa

Nadie tiene una cifra definitiva sobre las obras de arte, antigüedades y otros objetos de valor confiscados en la isla.

Antes de presentar un reclamo, los cubanos-estadunidenses primero tienen que encontrar los objetos.

Marmol, de 61 años, intentó rastrear las pinturas que tenía su familia después que su padre falleció en 2009, pero fue una búsqueda infructuosa.

El empresario de Dallas ubicó sólo una pieza: la pintura Hombre cargando alcatraces, de Rivera. Descubrió a través de búsquedas en Internet y hablando con un amigo del mundo de los remates que la obra había sido vendida por la casa de subastas Sotheby’s en 1995, en Nueva York, por 145 mil 500 dólares.

Dijo que Sotheby’s se negó a decirle quién había comprado la pintura, debido a la confidencialidad con el cliente, pero la casa de subastas le escribió al comprador para avisarle sobre el reclamo de propiedad.

El comprador respondió que no reconocía la pintura, que no tenía registros de haberla comprado y mantuvo su postura, dijo Marmol.

Sotheby’s en Nueva York confirmó la versión dada por Marmol, pero se negó a hacer más comentarios.