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Del templo de Baalshamin sólo hay montones de rocas, afirma testigo

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Panorámica del templo Baalshamin, ubicado en la milenaria Palmira, ciudad siria, en imagen de octubre de 2009. El recinto, cuya construcción comenzó en el año 17, fue dinamitado el domingo por militantes del Estado Islámico y sólo quedaron escombrosFoto Reuters

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Panorámica del templo Baalshamin, ubicado en la milenaria Palmira, ciudad siria, en imagen de octubre de 2009. El recinto, cuya construcción comenzó en el año 17, fue dinamitado el domingo por militantes del Estado Islámico y sólo quedaron escombrosFoto Reuters

Afp, Dpa y Ap

Damasco/Estambul.

La destrucción de uno de los más famosos templos de la ciudad antigua de Palmira, en Siria, por el grupo Estado Islámico (EI) es un crimen de guerra y una pérdida inmensa para la humanidad, denunció este lunes Irina Bokova, directora general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Hago un llamado a la comunidad internacional a permanecer unida contra esa depuración cultural recurrente, agregó Bokova en un comunicado publicado al día siguiente del anuncio de la destrucción del templo de Baalshamin, que figuraba en la lista del patrimonio de la humanidad.

El antiguo recinto quedó reducido a escombros por los milicianos del EI, afirmó un testigo ayer, confirmando la destrucción completa.

El testigo, que usa el nombre de Nasser Thaer, dijo que el ataque dinamitero ocurrió el domingo después de las cuatro de la tarde. Agregó que los extremistas habían colocado hace más de un mes un anillo de botellas con explosivos dentro y fuera del templo. Fui a verlo desde lejos, porque el EI estaba allí y porque temía que me preguntaran qué hacía ahí, dijo el testigo. Ahora no quedaron más que montones de rocas, señaló Thaer.

Los yihadistas del EI, que controlan Palmira desde mayo pasado, destruyeron el domingo con explosivos la mayor parte del templo, que empezó a construirse en el año 17 y fue embellecido por el emperador romano Adriano en el año 130.

Según la Unesco, su parte interior fue seriamente dañada y las columnas que lo rodean se derrumbaron. El templo de Baalshamin está dedicado al dios del cielo fenicio, se asocia a Aglibol (dios de la luna) y a su hermano menor Malkbel (dios del sol).

No podrán amordazar la historia

Ese grupo mata a personas y destruye sitios, pero no puede amordazar a la historia y no logrará borrar esa gran cultura de la memoria mundial, señaló Irina Bokova.

Pese a los obstáculos y los fanatismos, la creatividad humana prevalecerá, los edificios y los lugares se rehabilitarán y algunos se volverán a construir, señaló la directora de la Unesco.

El Estado Islámico considera las obras religiosas preislámicas, en especial las estatuas, idolatría y por esta razón ha destruido varias joyas arqueológicas en Irak, suscitando reacciones de horror en la Unesco y la comunidad internacional.

En Siria más de 300 sitios históricos han sido dañados, destruidos o saqueados durante el conflicto que empezó hace más de cuatro años, según la ONU.

El Estado Islámico después de arrebatar a las fuerzas del régimen sirio el control de Palmira, ejecutó a más de 200 personas dentro y fuera de la ciudad, 20 de ellas en el teatro antiguo.

Nuestras más sombrías predicciones están desgraciadamente cumpliéndose, lamentó Maamun Abdulkarim, director general de Antigüedades y de Museos en Siria, cuando anunció la noche del domingo la destrucción del templo.

Tras haber conquistado Palmira, los yihadistas han llevado a cabo ejecuciones en el teatro antiguo, han destruido en julio la famosa estatua del León de Atena y transformaron el museo en tribunal y en prisión. También han asesinado al ex director de las Antigüedades de la ciudad, enumeró.

Hace menos de una semana fue decapitado el ex director, Jaled Asaad, de 82 años, hombre de fama mundial por sus conocimientos sobre este lugar.

Los habitantes de la ciudad me dijeron que el grupo EI había despedazado el cuerpo de mi padre después de tenerlo colgado de un poste durante un día, declaró Mohamad, hijo de Jaled Asaad.

“Mi padre repetía a menudo ‘moriré de pie, como las palmeras de Palmira’”, relató.

Bokova había denunciado el pasado 3 de julio que la destrucción de bustos funerarios procedentes de Palmira, en la plaza pública, delante de muchas personas y niños convocados al saqueo de su patrimonio es un espectáculo de un perversidad que deja helado.

Más de 300 emplazamientos históricos sirios han sido dañados, destruidos o saqueados durante el conflicto, que empezó hace más de cuatro años, según la ONU.

Tengo mucho miedo, soy muy pesimista sobre el futuro de la ciudad, alertó Abdulkarim.

Numerosas destrucciones

Antes de la destrucción el domingo por la organización yihadista Estado Islámico del templo de Baalshamin en la ciudad antigua de Palmira, el EI y otros grupos extremistas destruyeron tesoros arqueológicos en Irak, Libia, Malí y Afganistán.

Irak: EI, que controla amplias porciones de territorio en Irak y la mitad del territorio de Siria desde la toma de Palmira, realiza una limpieza cultural y arrasa parte de los vestigios de la antigua Mesopotamia, según la ONU, o revende piezas en el mercado negro.

Un video difundido el pasado febrero mostró a combatientes del EI que saqueaban tesoros preislámicos en el museo de Mosul, segunda ciudad de Irak tomada los primeros días de su ofensiva, a principios de junio de 2014. Según responsables de las antigüedades, unas 90 obras fueron destruidas o dañadas. Los yihadistas, que también incendiaron la biblioteca de Mosul, dinamitaron en julio de 2014, delante de una muchedumbre, la tumba del profeta Jonás, también conocido con el nombre de Nabi Yunes.

Un video difundido en abril de 2015 mostró a combatientes del mismo grupo que destruían con excavadoras, picos y explosivos el emplazamiento arqueológico de Nimrud, tesoro del imperio asirio fundado en el siglo XIII. Luego la emprendieron con Hatra, ciudad del periodo romano de más de 2 mil años situada en la provincia de Nínive.

Libia: varios mausoleos fueron destruidos por islamistas extremistas a golpe de excavadoras o explosivos a través del país después de la revuelta que derrocó el régimen de Gadafi en 2011. Para estos integristas, los santuarios erigidos en memoria de santos contravienen su interpretación del islam.

En 2012, decenas de integristas dinamitaron el mausoleo de Abdesalem Asmar, teólogo sufí del siglo XVI, en Zliten (este de Trípoli), el más importante de Libia. Una biblioteca y una universidad que llevan su nombre fueron objeto de destrucciones y saqueos. En Misrata fue destruido el mausoleo de Ahmed al Zarruk.

En 2013 se produjo un ataque con explosivos contra un mausoleo del siglo XVI en Tajura, extrarradio de Trípoli, uno de los más antiguos de la capital. En 2014, la Unesco condenó los actos vandálicos contra varias mezquitas de Trípoli, incluyendo la Karamanli, del siglo XVIII.

Malí: Tombuctú, la ciudad de los 333 santos declarada patrimonio de la humanidad, permaneció de abril de 2012 a enero de 2013 bajo control de grupos islamistas armados que la desfiguraron. En junio de 2012, los yihadistas de diferentes movimientos vinculados a Al Qaeda, que consideran idolatría la veneración de santos, empezaron a demoler varios mausoleos, entre ellos el de la principal mezquita de la ciudad. Otros mausoleos, testimonio de la edad de oro de la ciudad el siglo XVI, fueron destruidos.

A principios de 2013 fue saqueado el instituto de estudios islámicos Ahmed Baba, pero la mayor parte de los célebres manuscritos y libros habían sido puestos a buen recaudo. En marzo de 2014 empezaron las obras de reconstrucción.

Afganistán: en marzo de 2001, el jefe supremo de los talibanes, mulá Omar, ordenó la destrucción de los dos budas gigantes de Bamiyán, tesoros arqueológicos de más de mil 500 años, considerados antislámicos por tratarse de representaciones humanas. Durante 25 días, cientos de talibanes llegados de todo el país participaron denodadamente en la destrucción, con ayuda de cohetes y dinamita, de las gigantescas estatuas.