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Depara sorpresas el Museo Nacional de San Carlos

museo

Por Carlos Paul

A raíz del éxito de las muestras Miguel Ángel Buonarroti: un artista entre dos mundos y Leonardo da Vinci y la idea de la belleza, montadas en el Museo del Palacio de Bellas Arte, y con la finalidad de acercarse al Renacimiento como un periodo de cambio de paradigmas sociales, económicos, tecnológicos y artísticos, se articuló un circuito de visitas a los museos Nacional de San Carlos e Interactivo de Economía (Mide).

En los dos últimos recintos dos exposiciones aguardan a los miles de espectadores que acuden a las muestras en Bellas Artes y puedan conocer con más profundidad el desarrollo de esa época histórica.

Durante este periodo vacacional, los visitantes tienen oportunidad de complementar su conocimiento mediante la exposición Renacimiento: movimiento de cuerpo y alma, en el Museo Nacional de San Carlos, que reúne grabados y pinturas cuya propuesta consiste en apreciar la perspectiva como descubrimiento científico.

Para ello se han organizado visitas interpretativas para todo público, y en particular para los niños. Ahí podrán experimentar y descubrir las proporciones del cuerpo y observar cómo la medida de nuestra altura es la misma que la de la envergadura (distancia de los brazos humanos completamente extendidos en cruz), a partir de las proporciones establecidas en el famoso Hombre de Vitruvio, de Da Vinci. El visitante podrá recostarse sobre dicho dibujo con los brazos extendidos y comprobar cuáles son las proporciones del cuerpo.

Asimismo, se podrán conocer ciertos aspectos de la mitología grecolatina, la cual fue tema recurrente en el Renacimiento.

Con base en el mito de Cupido y Psique y la lectura de un cómic sobre el mismo, niños y jóvenes se podrán caracterizar como griegos y anotar en un papel su reflexión sobre qué es el amor.

A veces vemos sin ver

El Museo Nacional de San Carlos es un espacio en el que se toma en cuenta la opinión de los espectadores, afirma Carmen Gaitán, directora del recinto.

Ejemplo de ello, explica, es que recientemente –a través del libro de comentarios de los visitantes– solicitaron muchísimo se volvieran a mostrar las obras San Juan Bautista niño (1855), atribuida a Jean Auguste Dominique Ingres (1780-1867), yEpisodio del Diluvio Universal (1850), de Francesco Coghetti, Bérgamo (1805-1875).

El hecho refleja que hay visitantes asiduos al museo que van buscando ciertas piezas, celebra Gaitán. “Hubo personas que nos habían dejado escrito que venían desde muy lejos para ver elSan Juan Bautista niño y se encontraban con que ya no estaba expuesto.

Yo sí leo el libro de comentarios, añade la funcionaria. Ahora, ambos óleos sobre tela figuran de nueva cuenta en la exposición permanente, en la sala Neoclásica.

Es muy gratificante darse cuenta de que hay una retroalimentación entre el museo y sus visitantes, ya que se están haciendo esfuerzos para que el público deseche la idea de que el de San Carlos es un museo decimonónico y que la obra de ese periodo ya está vista. Sin embargo, siempre hay algo nuevo por descubrir, abunda Gaitán.

En estos días, cuando los chicos están de asueto, en el museo se imparten talleres, uno de los cuales implica que los niños descubran los animales secretos, es decir, las figuras que no son evidentes, pero que están plasmadas en ciertas obras de arte.

Cuando se tiene la paciencia (en un mundo tan vertiginoso y agitado) para contemplar una obra con sus secretos y claves, se descubren de manera lúdica muchas sorpresas y personajes que a primera vista no se vislumbran. En el mundo contemporáneo a veces vemos sin ver. En este caso, uno podría descubrirlos por sí mismo, pero como un apoyo hemos organizado visitas guiadas para los chicos.

Esa labor es otra manera de vincularse con el visitante y el museo, el cual resguarda miles de piezas clásicas del siglo XVI al XX.

Como parte del circuito denominado Renacimiento: tres miradas, en el Museo Nacional de San Carlos se exhiben más de 30 obras de su propio acervo, entre las que se encuentran piezas de Peter de Kemperneer, Jacopo Carucci, Andrés de Concha, José de Rivera, Domenico Robusti El Tintoretto y una pieza atribuida a Miguel Ángel.

Otra visión, en el Mide

Mientras, en el Museo Interactivo de Economía, de acuerdo con Silvia Singer, su directora, se presenta una visión de lo que ocurría cuando Da Vinci y Miguel Ángel creaban sus respectivas obras artísticas, en relación con la economía, la vida cotidiana, la arquitectura, la música, la literatura y la ciencia, pues en aquel entonces, la economía y las finanzas crearon nuevos métodos de intermediación que aún se utilizan.

Además de las diversas conferencias sobre el tema, el visitante del Mide podrá descargar de manera gratuita una pista musical con obras de Giovanni Pierluigi da Palestrina y William Byrd, entre otros compositores de la época renacentista.

El Museo de San Carlos se ubica en Puente de Alvarado 50, colonia Tabacalera, estación Revolución del Metro. El Mide en Tacuba 17, Centro Histórico.