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Descubrimientos del INAH en 2014 abrieron rutas en el saber de los ancestros de América

INAH

Un descubrimiento revelador fue el del esqueleto de una mujer, que se realizó dentro del Proyecto Arqueológico Subacuático Hoyo Negro, en Tulum, Quintana Roo. Foto Roberto Chávez Arce/ Archivo SAS-INAH

Redacción de La Jornada

Una ninfa acuática en el interior de una cueva en Tulum que podría revelar el eslabón de los primeros pobladores de América con los indígenas contemporáneos, la ofrenda más abundante y rica bajo el suelo de Teotihuacán y enterramientos de huesos pintados en rojo en Sinaloa son algunos de los descubrimientos realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), durante 2014.

Un total de 377 proyectos de investigación fueron desarrollados por el organismo gubernamental, con una inversión de 671 millones de pesos, se informó en un comunicado para dar a conocer descubrimientos que abren nuevas rutas en el conocimiento de las culturas prehispánicas y de los ancestros de poblaciones nativas de América.

El INAH destacó el hallazgo de una abundante ofrenda en Teotihuacán, bajo el umbral de tres cámaras localizadas al final del túnel de 102 metros de longitud que corre bajo La Ciudadela, en el centro arqueológico en el estado de México. Como parte del Proyecto Tlalocan. Camino bajo la tierra, ubicado a 18 metros de profundidad bajo el templo de la Serpiente Emplumada, se encontraron cuatro esculturas antropomorfas de piedra verde, decenas de grandes caracoles del Golfo de México y el mar Caribe, miles de cuentas de diversos materiales, jade de Guatemala, pelotas de hule, esqueletos de escarabajos, huesos y restos de pelo de grandes felinos, detalló.

Con la exploración de las tres cámaras en 2015 los especialistas esperan corroborar si esta actividad ritual, realizada aproximadamente hace mil 800 años, se relacionaba con el enterramiento de gobernantes de la gran metrópoli, difundió el INAH.

El esqueleto de una mujer, Naia(ninfa de agua) es un descubrimiento revelador que dio a conocer en 2014 el Proyecto Arqueológico Subacuático Hoyo Negro, en Tulum, Quintana Roo. Luego de tres años de estudio, en colaboración con la Sociedad Geográfica de Estados Unidos, se confirmó que los restos óseos recuperados de una cueva inundada tienen una antigüedad aproximada de entre 13 mil y 14 mil años.

Los estudios del ADN mitocondrial lo colocan como el eslabón que vincula a los primeros pobladores de América con los grupos indígenas contemporáneos del continente. Además, por primera vez se relacionó un esqueleto con características faciales y craneales de un paleoamericano con el ADN de cazadores-recolectores que cruzaron el Estrecho de Bering entre hace 18 mil y 26 mil años.

En El Rosarito, al sur de Sinaloa, fue encontrada la Tumba 1 de Chametla, un enterramiento de características inusitadas para la arqueología estatal, que al parecer corresponde a personajes importantes de la cultura que antecedió a las conocidas en ese lugar, asentamiento de agrupaciones sedentarias más antiguas de la entidad, alrededor de 350 a 450 dC. Los huesos pintados de rojo de varios individuos pertenecerían a los primeros pobladores de esta región.

En Colima, otra tumba de tiro intacta fue hallada en el municipio de Villa de Álvarez, con las fumarolas del volcán de Fuego como fondo. Los arqueólogos fueron los primero en ver su interior, después de que fue sellada hace más de mil 500 años. En la bóveda se encontraron los restos de dos individuos y otro personaje colocado posteriormente, acompañado por un chamán de rostro alargado y arma en mano.

Vestigios de barro xochimilca del siglo XII en la capital del país, una trinchera gala en Pueblo, la cual fue refugio del ejército francés en 1863; un fardo mortuorio en Zimapán, Hidalgo, y enterramientos prehispánicos de perros en Azcapotzalco se incluyen en el recuento de actividades del INAH.