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Devela periodista, desde la indignación, el factor Slim

Slim

Slim defendió la jubilación a los 75 años porque es a partir de los 60, explicó, cuando "el conocimiento y la experiencia" del trabajador se hacen más fuertes. Foto Jesús Villaseca / Archivo

Ángel Vargas

¿Qué y quiénes están detrás de Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo?

¿Es cierto que fue prestanombres del ex presidente Carlos Salinas de Gortari en la compra de Teléfonos de México (Telmex)?

¿Cómo es él en realidad, qué piensa, qué hace, cómo vive, cuáles son sus gustos y pasiones? ¿Cómo hizo su fortuna, cómo la maneja y cómo influye en la vida política y social del país?

Las anteriores son algunas de las incógnitas que el periodista Diego Enrique Osorno (Monterrey, 1980) despeja en su libro Slim: biografía política del mexicano más rico del mundo, que será presentado en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, el 4 de diciembre.

Publicado por el sello Debate, es resultado de una exhaustiva investigación periodística de alrededor de siete años en la que el comunicador se apoyó en archivos confidenciales y en más de 100 entrevistas, entre ellas varias con el personaje principal, con sus amigos, colaboradores, detractores y hasta enemigos confesos.

El libro nace de la indignación, de cómo un país con 50 millones de pobres podía, de repente, tener al hombre más rico del mundo, explica el autor en entrevista con La Jornada.

“Yo tenía ese shock y creo que es el punto de partida para muchos trabajos periodísticos, sobre todo los de largo aliento; siempre son hechos que nos conmocionan, cosas que le pasan a uno y que, a través de una historia, se busca darles sentido”, comenta.

Lo primero que hice fue informarme, ver qué había sobre ese personaje y me di cuenta de que mucho estaba enfocado sólo a la crítica, a la compra-venta de Telmex, y el resto, sobre todo, a las virtudes que sin duda tiene Slim como empresario y sus habilidades para los negocios.

Un aspecto esencial en el que faltaba ahondar, señala, era en las condiciones y circunstancias que han permitido a Carlos Slim amasar una fortuna como la que posee, y fue precisamente en ello en lo que el reportero enfocó su interés, encontrándose que en México es casi imposible indagar periodísticamente al poder y a los ricos.

Esta biografía de Slim, que además de tratar de contar la historia de su vida hasta ahora que tiene 75 años, así como sus complejos vínculos familiares y sociales, también busca hablar de los mecanismos del poder, del sistema, de ver cómo están funcionando las variables económicas y políticas en el país en años recientes y cómo permiten o impulsan que alguien pueda llegar a tales niveles de riqueza, destaca.

Por fortuna, tenemos un periodismo en Latinoamérica muy poderoso en cuanto a la denuncia de las injusticias, de las víctimas, de los pobres, los marginados, porque finalmente en nuestro país la mayoría son los pobres, los marginados, y hay que narrarlos. Sin embargo, qué pasa con el otro lado. Muy rápido me di cuenta de lo difícil que es reportear al poder y llegar a ver las causas.

Para ejemplificar lo anterior, Diego Enrique Osorno comenta que para escribir esa biografía entrevistó a dos ex presidentes de la República, cuyos nombres se reservó, los cuales prefirieron al final no aparecer en el libro, “porque tenían miedo de enemistarse con Slim. Es decir, el poder genera una omertá (ley del silencio en el código de honor siciliano). Entre ellos se cuidan”.

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Tenemos un periodismo en Latinoamérica muy poderoso en cuanto a la denuncia de las injusticias, de las víctimas, de los pobres, los marginados, porque en el país la mayoría son los pobres, los marginados, y hay que narrarlos, afirma Diego Enrique Osorno a La JornadaFoto Guillermo Sologuren

Repara, en contraste, que el empresario de origen libanés encaró y contestó todas sus preguntas de manera directa durante las tres conversaciones que sostuvo con él, aunque, a su decir, minimizara algunas cosas o diera respuestas muy escuetas.

“Y eso para mí da al libro un cierto valor. Es una investigación en la que hay temas delicados y críticos –como la relación de Slim con Salinas de Gortari y los Legionarios de Cristo–, pero está la versión de él, que a veces contrasta radicalmente con lo que se plantea, y el lector tiene elementos para una valoración informada.”

Claves para el lector

–Dice que empezó el libro como una respuesta a la indignación, ¿con qué sensación lo terminó?

–Al principio, la indignación no te hace ver bien las cosas. En este proceso de investigación me di cuenta de que Carlos Slim es alguien con una habilidad matemática sensacional, algo que no muchos tenemos.

“Tiene una visión financiera muy estratégica, muy avanzada, así como una disciplina y una austeridad notables para controlar y manejar sus empresas. Eso al principio no lo veía, pero en el proceso me di cuenta de que sí era real.

“El libro no se enfoca en eso, porque ya hay algunos trabajos, sólo verifica esos aspectos. A lo que se enfoca es cómo construyó este sistema político esa fortuna. Al final me di cuenta de que Slim es un tipo con una capacidad tan grande para leer números como para leer al sistema. Es un tipo con un nivel de información impresionante, que sabe detalles específicos de sus negocios, de la realidad política de su país…

Me parecía importante que el libro, además de cubrir la historia de vida personal, pudiera dar al lector claves para reflexionar no sólo sobre el gobierno, el mundo empresarial, sino el sistema, este sistema donde hacen simbiosis intereses económicos, políticos, culturales, sociales, de diversa naturaleza.

En el centro de un sistema

–Entonces, ¿Carlos Slim es más un pretexto para hablar del sistema?

–Sí. Creo que eso también es una obligación que tiene uno como biógrafo, porque así esa figura va a interesar a los demás. No sólo es porque tenga muchísimo dinero, sino porque él está en el centro de un sistema en el que hay cosas que no están funcionando, en el que hay desigualdad, cuestionamientos a la relación de empresarios y políticos, una filantropía bastante tacaña, un montón de temas que tienen que ver con todo lo demás. Allí es donde creo que pasé de la indignación a tratar de plantear, con esta investigación, una serie de temas que a mi parecer deberían estar en el debate del país.

–¿Carlos Slim es producto o impulsor del sistema político mexicano?

–Es las dos cosas. Este México, con este sistema actual, depende de él de una manera muy importante.