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El artista debe ser crítico de lo previo para crear algo nuevo: Gonzalo Rocha

artista

Gonzalo Rocha.

Ricarlos I

Los tiempos actuales se asemejan en mucho a los que vivió José Guadalupe Posada, con empresas voraces adueñándose de los recursos y privatizando todo, y aplicándose la violencia del estado contra quienes protestan por ello, advirtió Gonzalo Rocha, artista y caricaturista, respecto a la obra del grabadista del siglo XIX y XX, y destacó que la lucha social debe verse plasmada en el arte, pues el artista debe ser, por sí mismo, crítico de lo previo para poder crear algo nuevo.

“Si analizamos el trabajo de José Guadalupe Posada, no se trataba de un caricaturista en el sentido que hoy tenemos del término; él era un grabadista, un reportero gráfico de su época, y como tal trataba de plasmar en su trabajo la realidad que veía, desde las fiestas suntuosas de la clase alta afrancesada, gente muy culta y que conocía más de Europa que de su propio país, hasta la miseria en que vivían los campesinos mexicanos, la naciente clase obrera, hasta las actitudes elitistas que los mismos pobres tomaban”, agregó.

De ahí nació, explicó, la Calavera Garbancera, conocida luego como Catrina, que era una crítica de Posada a la forma de actuar que adquirían algunos indígenas y campesinos pobres que, apenas aumentaban un poco su ingreso comparado con el resto de sus semejantes, copiaban costumbres de ricos, “dejaban de comer frijoles para comer garbanzos, que eran más caros”, y eso lo ilustró perfectamente con su primer grabado de Catrina, donde ella trae un sombrero muy elegante, pero va prácticamente desnuda del resto del esqueleto.

Expuso que “esa forma de pensar la vemos hoy mismo en muchos clasemedieros que defienden a ultranza lo que creen que es capitalismo, defienden a gobernantes autoritarios y critican duramente a quienes tratan a su modo de ser contestatarios, pues creen que por tener un salario relativamente mejor ya pertenecen a esa clase alta y por ende la defienden”.

El mundo de Posada es muy semejante al actual, reiteró, justamente por la terrible inequidad que existe, con el destino económico y social de millones en las manos de un puñado.

El arte y la lucha social

 Ante la pregunta de si son los tiempos de crispación social un semillero para los artistas gráficos dada la presencia, por ejemplo, de Posada en los tiempos porfiristas, o de Rogelio Naranjo, Helio Flores y Eduardo del Río Rius, cuyas carreras florecieron durante las movilizaciones del 68 y la Guerra Sucia, Rocha aseguró que el arte debe ser contestatario por sí mismo.

“No me refiero a que cada cosa que se haga lleve una carga ideológica, sino crítica de su campo. Un escritor no puede seguir reproduciendo los textos que creció leyendo, debe tomarlos en cuenta como modelo, pero buscar crear algo nuevo, criticarlos, ver qué se les puede mejorar o cambiar, incluso adecuarlos a las nuevas tecnologías y audiencias; eso implica ya un acto de rebeldía contra lo conocido, para mejorarlo, y en cualquier tipo de arte es lo mismo, por eso continuamente surgen corrientes, y estas se quedan si tuvieron éxito en su crítica. Si la crítica fue superficial, no ideológica, la corriente no trasciende”.

Indicó que hubo, por ejemplo, caricaturistas quienes en todo su tiempo durante la dictadura franquista jamás dibujaron una caricatura de Francisco Franco, pues les hubiera costado la vida, como le pasó a Carlos Gómez Carrera Bluff, aunque en sus dibujos plasmaban críticas muy inteligentes usando doble lenguaje contra la moral española que estaba tan permeada de franquismo, mientras que ya durante la monarquía parlamentaria todos dibujaban diario a Felipe González burlándose de sus ademanes, pero no criticaban las contradicciones del gobierno español.

 Presenta exposición de la Catrina Potosina

Durante su estadía en San Luis Potosí, Gonzalo Rocha presentó en el Museo de la Máscara la exposición homenaje a José Guadalupe Posada, en la que, haciendo eco del grabadista de la era porfirista, hace una sátira de varios políticos mexicanos de la actualidad.

Durante el evento de inauguración hizo una breve recopilación del origen de la Catrina y el modo en que se volvió parte del imaginario popular, tanto en su sentido social como político: “pocos íconos de una época han trascendido tanto las barreras de la política y la sociedad para convertirse en símbolo popular, pues si algo tuvo Posada fue que trataba de extender su crítica fuera de los diarios políticos de su época”, señaló.

“En ese tiempo no todos los mexicanos sabían leer y por eso no todos los diarios estaban al alcance del mexicano común, así que siempre trataba, a diferencia de otros caricaturistas y artistas de su época, de hacerlos entendibles para todos, usar términos que la gente común conociera, no sólo la élite política y económica que leía el periódico diario. Ese fue uno de sus grandes logros, concientizar a los de abajo, que estaban abajo, y recordarles que, aunque todos fueran diferentes en vida, todos tarde o temprano, mueren”.

JSL
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