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En dos meses, más de 176 mil han visitado la muestra de Kusama

Kusama

La muestra está integrada por más de 100 piezas, entre pinturas, obras en papel, esculturas e instalaciones, creadas entre 1950 y 2013, además de un video de casi 20 minutos. Foto María Luisa Severiano

Carlos Paul

Inaugurada el pasado 26 de septiembre, la retrospectiva Yayoi Kusama: obsesión infinita, que se exhibe en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo, ha tenido en los dos primeros meses una afluencia de público de casi 176 mil personas, en su mayoría jóvenes de entre 15 y 25 años, lo que se considera un éxito, toda vez que el ingreso diario a la exposición es de cupo limitado, de entre 2 mil 200 y 2 mil 400 visitantes, más las visitas guiadas.

Kusama

Visitar la retrospectiva es sobre todo una experiencia sensorial, una inmersión en la poética de una de las artistas japonesas contemporáneas más relevantes. Foto María Luisa Severiano

De acuerdo con Sofía Provencio, jefa de comunicación del Museo Tamayo, el cupo limitado se debe a distintas razones, entre ellas evitar que la gente esté incómoda al hacer largas filas a la intemperie, así como por seguridad de las piezas, por lo que se implementó un sistema de entrada de medias horas.

Junto con el personal del estudio de Kusama, los especialistas del museo realizaron in situ un cálculo de cuánta gente podría estar –en un periodo de una hora– en el recinto destinado a la muestra, que se formó de manera laberíntica, donde algunos de los pasillos llegan a ser muy estrechos.

El resultado fue que en ese lapso caben unas 250 personas, registro que se tomó como límite, multiplicado por las horas en que se encuentra abierta la taquilla del museo, que es de martes a domingo de 9 a 18 horas.

La dinámica de ingreso es adquirir un boleto en la taquilla, donde, de acuerdo con el número de visitantes o boletos entregados, se sabe en cuánto tiempo entrará la persona, que puede ser de una, dos o tres horas; así evitan que la gente espere haciendo largas filas y pueda aprovechar ese tiempo en otras actividades, como visitar los museos Nacional de Antropología o de Arte Moderno, que se encuentran a unos pasos, dar un paseo por la rejas de Chapultepec o apreciar las otras exposiciones que se exhiben en el Museo Tamayo o tomar algo refrescante en la cafetería del recinto.

Desafortunadamente, comenta Provencio, hay quien se queda sin acceso a la exposición. Los domingos es el día de mayor demanda, pues la entrada es gratuita y los boletos vuelan.

El sistema de ingreso, añade, no quiere decir que sea un boleto adelantado hasta las dos de la tarde, sino un ahorro de fila hasta las dos de la tarde. Ello permite planear al público la visita a otros recintos.

La idea de cupo limitado se concibió con el propósito de tener resultados no sólo cuantitativos, sino que fuera una experiencia grata para el visitante, ya que el recorrido laberíntico de la exposición exigía mayor cuidado para apreciarla, sin sentirse sofocado por el espacio, puntualizó la funcionaria.

Otra manera de visitar la retrospectiva de Kusama es mediante las visitas guiadas que se realizan en horarios extraordinarios: martes y miércoles de 9 a 10 horas y de 18 a 20 horas, con un donativo de 200 pesos por persona.

De acuerdo con los datos proporcionados por el área de comunicación, del 26 de septiembre al 30 de noviembre se efectuaron 336 visitas guiadas, con la asistencia de 7 mil 543 personas, así como tres talleres, a los que han asistido 2 mil 282 personas.

Entre los talleres que se imparten como actividad lúdica paralela a la muestra se encuentran: Postal: borrón y punto nuevo, para niños a partir de cuatro años. La idea es que los chicos diseñen una postal que defina su personalidad, y luego, para mantener el secreto, la irán pintando con puntos de distintos colores y tamaños, tal como hace Yayoi Kusama.

También para chicos de cuatro años en adelante se imparte el taller Tapiz infinito, en el que se imitan los conceptos que Kusama desarrolla en su obra, como la repetición y la saturación, mediante pintura, sellos y materiales hechos por los niños.

Yayoi Kusama: obsesión infinita es una exposición que es visitada principalmente por gente joven, entre 15 y 25 años, comenta Sofía Provencio. Tal ha sido el impacto, dice, que pasamos de 20 mil visitantes al mes en la página web a más de 215 mil. El incremento en nuestras redes sociales ha sido exponencial, lo cual refleja la existencia de un público digital.

Visitar la retrospectiva es sobre todo una experiencia sensorial, una inmersión en la poética de una de las artistas japonesas más relevantes de nuestro tiempo.

La muestra integra más de 100 piezas, entre pinturas, obras en papel, esculturas e instalaciones, creadas entre 1950 y 2013. Así como un video de una duración aproximada de 20 minutos.

Recomendaciones

Como experiencia sensorial se sugiere, de ser posible, no entrar al principio del recorrido con el celular desenvainado, pues el primer impacto es muy singular. Aunque inevitable será la pulsión de realizar un selfie al momento de apreciar las desbordantes y alucinantes instalaciones Infinity Mirror Room-Phalli’s Field.

Se recomienda no traer zapatos con tacones altos, ni mochilas o bolsos voluminosos. Se puede encontrar a la venta un cuadernillo, con un costo de 25 pesos, que contiene todos los textos que se encuentran el los muros de la exposición, el cual sirve como guía bibliográfica mientras se espera el ingreso a la muestra, o de guía durante el recorrido para no detenerse a leerlos y obstaculizar el paso de los demás visitantes.

Aquí, algunas de las frases dichas por Kusama, que definen su arte y personalidad: Si la gente disfrutara el resplandor de la vida a través del arte y la moda, podría dejar de pelear o sentir ira.

¿Cómo define sus obras más recientes? Como una batalla de ideas derivadas de la evolución de circunstancias personales. Una acumulación infinita de obsesiones. Considero desgraciada mi visión de la vida y reflejo esos pensamientos en mi arte. Para sobreponerme a la enfermedad, he reflexionado sobre mi situación sicológica. Por medio del arte he superado mi infelicidad.

Debido a que mi madre era contraria a que me convirtiera en artista, emocionalmente empecé a ser muy inestable y sufrir crisis nerviosas. Fue desde entonces que empecé a recibir tratamiento siquiátrico. Al traducir el miedo de las alucinaciones en las pinturas, trate de curar mi enfermedad. Mi arte mantiene una estrecha relación con mi salud mental.

El lunar tiene la forma del sol, símbolo de la energía del mundo y de nuestra vida, y tiene también la forma de la luna, que es la quietud. Los lunares no pueden estar solos, como sucede con la vida comunicativa de la gente, dos o tres o más lunares llevan al movimiento. Nuestra tierra es sólo un lunar entre los millones de estrellas del cosmos. Los lunares son un camino al infinito. Cuando borramos la naturaleza y nuestros cuerpos con lunares, nos integramos a la unidad de nuestro entorno. Nos volvemos parte de la eternidad.

Obsesión infinita, la primera retrospectiva de la obra de Kusama en México, concluirá el 19 de enero de 2015, para que en marzo se exhiba en Chile.