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En evocación a Goeritz, solicitan recuperar sus vitrales de Catedral

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Entre las obras de Mathias Goeritz destacan El animal, en el Pedregal de San Ángel, y Las torres, de la Facultad de Estudios Superiores-Aragón Foto Archivo

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Entre las obras de Mathias Goeritz destacan El animal, en el Pedregal de San Ángel, y Las torres, de la Facultad de Estudios Superiores-Aragón Foto Archivo

Merry MacMasters

Ante la solemnidad de una mesa más bien alargada –a Mathias Goeritz no le hubiera gustado nada–, el artista visual Pedro Friedeberg sacó dos objetos que, dijo, su mentor y amigo alguna vez le obsequió. Un patito blanco y un elefantito azul tocaron a rabiar tambores frente al nutrido público que asistió a la mesa redonda realizada en el Palacio de Cultura Banamex (Madero 17, Centro Histórico, Distrito Federal), con motivo de El retorno de la serpiente: Mathias Goeritz y la invención de la arquitectura emocional.

La exposición, que llegará a su fin el domingo 13 de septiembre, ha atraído hasta el momento más de 220 mil visitantes. El 24 de octubre será abierta en el Museo Amparo, en Puebla.

El verdadero, el falso…

En seguida, Friedeberg sacó un pequeño cocodrilo de cerámica que aseguró fue la inspiración de la escultura El animal, del Pedregal de San Ángel. Tras confesar su amor de 60 años por el artista de procedencia alemana, que llegó a México en 1949, Friedeberg dijo que se podría escribir “una enciclopedia sobre el verdadero Mathias, el falso Mathias, el Mathias hipócrita, el Mathias cínico, el Mathias sarcástico, el Mathias profundamente espiritual (lo cual dudo muchísimo).

Creo que era más bien hipocresía para captar clientes, igual que su falso judaísmo. No creo que fuera judío, pero con tal de hacer la horrible estrella de David que está en la sinagoga, se hizo amigo de todos los judíos de México, y todos lo respetábamos muchísimo.

Francisco Reyes Palma, curador de la exposición y moderador de la mesa, había dicho que se consideraría sobre todo al Mathias maestro, educador, amigo y también agitador cultural. Friedeberg no fue el único en conocerlo cuando daba clases en la Universidad Iberoamericana (Uia). También a la fotógrafa Lourdes Grobet, quien, a pesar de llegar allí por ser una escuela jesuita, le atrajo el concepto antiacademia que Goertiz planteaba en sus clases.

En sus inicios pintora, Grobet dijo que Goeritz fue el primero en hablar de los soportes: El mío se resolvió con la fotografía, ya que allí ponía la técnica con la imagen. Todo esto fue gracias a Mathias. Gracias a él pude encontrar el camino que buscaba en la vida y en la manifestación artística.

Sin que Goeritz haya sido su maestro en la Uia, el arquitecto y diseñador Diego Matthai acabó con él siendo profesor de diseño básico (materia impulsada por Goeritz) en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Matthai llamó difícil y quizás erróneo que haya tratado de mediar entre Luis Barragán y Goeritz para que se hicieran las paces acerca de la autoría de las Torres de Ciudad Satélite. Pero más lamentó el estado en que se encuentran los vitrales que Goeritz realizó para la Catedral Metropolitana: Queda una sola ventana del diseño original de Mathias. Sé que hay un grupo de personas que defienden que la idea de Mathias es errónea y que deberían ser como los originales, transparentes. Por eso no se han podido recuperar esos preciosos vitrales, ya que sí existe la información para hacerlo según los planos y las ideas de Mathias.

Reyes Palma hizo un llamado para que se ponga a disposición de los investigadores el archivo fotográfico de Marianne Gast, primera esposa de Goeritz, que se encuentra en el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas, del Instituto Nacional de Bellas Artes, el cual no se puede consultar por motivos de conservación.

En la mesa redonda también participó la arquitecta Lily Nieto, coordinadora del taller de Goeritz en la UNAM.