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Evocan la integridad humana y musical de Érika Kubacsek

Evocan la integridad humana y musical de Érika Kubacsek

En México fue distinguida con la Orden Mexicana del Águila Azteca, en 2003. Sobre estas líneas, Kubacsek con el tenor Francisco Araiza, en una imagen tomada de Internet

Carlos Paul y Ángel Vargas

Con una trayectoria de más de 50 años en la enseñanza y difusión de la música, la reconocida pianista, clavecinista, directora coral y maestra de canto de nacionalidad austriaca, Érika Kubacsek (Viena, 1926), falleció el sábado a los 89 años de edad. Su cuerpo fue velado la mañana del domingo en una reconocida funeraria en el estado de México.

La maestra Kubacsek contribuyó en la formación de diversas generaciones de instrumentistas y cantantes mexicanos, como la del reconocido tenor Francisco Araiza, a quien además de impartirle clases de canto, animó y apoyó para que siguiera su carrera internacional.

Entre los muchos alumnos y cantantes a quienes apoyó y que estudiaron con la maestra Kubacsek, se encuentran la soprano Mónica Chávez, el tenor Óscar de la Torre, el contratenor Héctor Sosa y el director de orquesta Sergio Cárdenas.

En México desarrolló una amplísima actividad pedagógica en diversas instituciones de educación superior, como en las universidades Nacional Autónoma de México, Benemérita de Puebla y Autónoma de Veracruz.

En su quehacer musical realizó una labor encomiable y desinteresada, al impartir cursos de apreciación musical en distintas comunidades indígenas de Oaxaca, lo cual que en 1982 le valió ser nombrada huésped distinguida de esa entidad.

Su actividad pedagógica se extendió a otras ciudades de la República Mexicana, como Aguascalientes, Puebla, Morelia, Xalapa y Zacatecas, donde ofreció cursos de práctica y dirección coral, lied alemán y pedagogía musical.

Su incesante labor en ese campo respondió a su convencimiento de que la tarea en el área docente era la más noble e importante actividad en su carrera.

Gracias a sus esfuerzos también fueron posibles las primeras visitas de la Orquesta Filarmónica de Viena a nuestro país.

En 1972, junto con el músico Óscar Rodríguez, la maestra Kubacsek fundó el coro Convivium Musicum, una de las agrupaciones corales con más historia y reconocimiento en México, cuyo repertorio integra obras contemporáneas, religiosas, canciones a capella y espectáculos de música mexicana.

Entre 1991 y 1992 tomó parte de dos cortometrajes. El primero, producido por realizadores alemanes, sobre los alcances del Método Orff de Enseñanza Musical a escala mundial; el segundo, una producción austriaca denominada Auf Rot-Weiss-Roten Spuren (Siguiendo las huellas del rojo-blanco-rojo), sobre los austriacos distinguidos alrededor del mundo, en el que se puede apreciar su trabajo con las comunidades indígenas oaxaqueñas.

Dueña de una visión musical que alcanzó hasta las más antiguas tradiciones europeas, cantantes e instrumentistas la reconocieron siempre como una ejecutante experimentada, sensible y versátil, lo mismo en el piano que al clavecín, por lo que la solicitaban de manera recurrente para acompañarlos en sus recitales.

Entre los numerosos artistas nacionales e internacionales con los que colaboró destacan Francisco Araiza, Zeger Vandersteene, Flavio Becerra, Maritza Alemán, Guillermina Higareda, Margarita Pruneda y Pablo Diemecke.

En todo momento su palabra y su contribución musical fueron constructivas, rigurosas, buscando con honestidad la excelencia artística, siempre consciente de su compromiso social en tanto que artista, apuntó el maestro Cárdenas en su blog, tras conocer la noticia de su fallecimiento.

Érika Kubacsek fue siempre un apoyo invaluable de mi quehacer musical en México, recordó Cárdenas. Cuando tuve mi primera presentación pública como director en la capital mexicana (el 18 de junio de 1977, al frente del oratorio Mesías con el Coro Oratorio de la AMEN), ahí estuvo ella apoyando con eficiencia y generosidad desde el clavecín. Larga es la lista de los encuentros, trabajos musicales y correspondencias que tuvimos desde que nos conocimos, en aquel 1977.

Reconocimientos

En 2001, con motivo del 30 aniversario del Coro Convivium Musicum, Cárdenas escribió un texto en el cual reconoce el significativo trabajo que realizó la maestra Kubacsek.

Entre las muchas bondades y talentos que el coro congregó desde sus inicios, estaba una persona que por su integridad musical y humana ha incidido de manera más que positiva en la vida musical mexicana: fue un acierto que se ponderara con objetividad y de manera responsable la capacidad pedagógica, organizativa y musical de la maestra Kubacsek, para depositar en sus manos la conducción artística de este simpático y convincente conjunto de voces, cuya contribución a la actividad musical de México no ha sido aún lo suficientemente aplaudida y reconocida.

El tenor Francisco Araiza, desde Zurich, comentó a través del muro de Facebook del especialista Manuel Yrízar: Se fue de nosotros un grandísimo ser humano, quien enriqueció nuestra vida musical en general y la mía, en todos sentidos, muy en particular. Por medio de sus enormes talentos y disciplina absoluta, nos llenó de conocimientos con su generosidad y calor humano sin par, y nos abrió ese horizonte artístico especial que nace del dominio absoluto y sin concesiones de lo que se hace, poniéndose siempre al servicio de esa fuerza creativa superior, que sólo se puede alcanzar, si va acompañada de la humildad verdadera. Con mi eterno agradecimiento acompaño a su familia en estos momentos tan difíciles. Que en paz descanse.

Por su parte, el maestro Yrízar Rojas coincidió en señalar que su aportación a la música fue muy importante, sobre todo por su gran disciplina y rigor. Fue una gran directora de coros, muy querida y generosa.

Érika Kubacsek fue condecorada en dos ocasiones por el gobierno de la República de Austria: en 1975 con la Cruz del Mérito en Ciencias y Artes, otorgada por el presidente de esa nación, y en 1966 con la Gran Insignia por los servicios prestados a su país.

Asimismo, en 1985 le fue conferido el título de Professor, otorgado por el Ministerio de Enseñanza, Arte y Deporte de la República de Austria.

En México fue distinguida con la condecoración de la Orden Mexicana del Águila Azteca, en 2003, y en 2006 recibió la Medalla Mozart.

Antes, en 1991, la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música le otorgó su diploma anual por su contribución al mejoramiento del teatro y la música en México, a partir de su labor personal como pedagoga, directora de coros, clavecinista y pianista.