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Expone documental cómo José Mujica rompió esquemas políticos

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El documental 'Pepe Mujica-El Presidente' narra su vida de lucha social. La escena final, en la que aparece en silencio junto con su esposa Lucía Topolansky, conmovió al público en el Parque México, donde fue la función. Fotograma de la cinta

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El documental ‘Pepe Mujica-El Presidente’ narra su vida de lucha social. La escena final, en la que aparece en silencio junto con su esposa Lucía Topolansky, conmovió al público en el Parque México, donde fue la función. Fotograma de la cinta

Por Arturo Cruz Bárcenas

Es mentira que todos los gobernantes, los políticos en general, sean una bola de rateros, corruptos, vendepatrias. No. José Mujica, ex presidente de Uruguay, rompió esa maldición, como lo dejó ver el documental Pepe Mujica-El Presidente, con el que se inauguró la noche del pasado jueves el Décimo Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsDF), en el Foro Lindbergh del Parque México.

Hubo gran asistencia y la sillería estuvo ocupada a ciento por ciento, lo cual no fue ningún problema para los jóvenes, quienes se sentaron en el cemento o, de plano, se acostaron o se amontonaron apoyando sus cabezas en las piernas de alguna de sus compañeras para ver la película, con imágenes sobre la vida y obra de un hombre sencillo, a quien su pueblo conoce como El presidente más pobre, una paradoja, una idea que suena absurda.

Se ve a Mujica en su casa, modesta y digna, trabajando y subrayando que las labores manuales, aparte de saludables, ayudan al intelecto, a ver claras las cosas, a valorar lo que hace el otro, el trabajador, sobre todo cuando éste es un perfeccionista, que lo mismo remienda zapatos que arregla algún problema de plomería. Mujica sube a un tractor y siente la vibración del motor, mientras su perro cojo lo sigue fielmente. Vendió cara su pata, comentó.

Los recuerdos de su juventud, de sus ideas políticas, de sus referencias al socialismo y a la autogestión, a la URSS, a la dictadura, por antonomasia cruel, que reprimió, torturó, encarceló a hombres y mujeres, a quienes se oponían a la bota militar, a la tiranía de los trust, del imperialismo, de la venta de los recursos naturales.

Mujica sufrió cárcel y su espíritu no se doblegó; por el contrario, en el documental afirma que tuvo tiempo suficiente para pensar. No se embotó en el odio per se. Tampoco se quedó, al paso de los años, en la utopía absurda, en el sueño metafísico de un mundo mejor, pero imposible, con planteamientos insulares, robinsonadas, como definió Carlos Marx a las ideas de quienes apelan a conceptos individualistas para salvar al mundo.

La voz de Mujica tampoco es la del oficialez, de la perorata, de la repetición del loro, para hacer creer que algo es verdad, siendo un sofisma.

El modo de gobernar, con ética, de Mujica, se refleja en el parlamento. La discusión sobre la legalización de la mariguana y su aprobación final sólo fue posible con un presidente que no tenía intereses personales y, menos, de grupo.

El documental provoca comparaciones. Como ocurrió en los años del gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, el pueblo responde si es oído. El público en el Lindbergh preguntaba por qué eso no pasa en México.

La escena final, donde aparecen Mujica y su esposa, Lucía Topolansky –integrante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) y del Movimiento de Participación Popular (MPP), Frente Amplio–, sentados en el pórtico de su casa, acompañándose en silencio, con el recuerdo de una vida de lucha social, conmovió a los asistentes. Es cuando el cine deja sentir la historia. Sólo queda la meditación y la comparación con lo que a uno le tocó vivir.

Promoción de documentales

Inti Cordera, director ejecutivo, y Pau Montagud, director artístico del festival, expusieron los pormenores de esta actividad y destacaron que aparte de la programación, interesante y variada, DocsDF promueve la producción de nuevos documentales.

Cordera comentó: Este ha sido un año de mucho trabajo. Antes de esta función inaugural se han proyectado 78 cintas. Son 10 años mirando al mundo. Son decenas de espacios donde estamos trabajando. En las plataformas digitales hay miles de registros. Ahora estamos también en Baja California y colaboramos en el Año Dual México-Reino Unido, en el que se desarrolla un ciclo de música del Reino Unido. Queremos dar la más cordial bienvenida al público y amigos, a los representantes de las diversas representaciones diplomáticas, y en especial al embajador de Uruguay en México, Jorge Alberto Delgado Fernández.

Montagud agregó: El documental sobre Mujica es la primera de las 257 proyecciones del festival en las 10 sedes que tendremos este año. Todas de entrada gratuita. Son documentales de 30 países. La selección fue de 2 mil 700 trabajos recibidos.

En el Foro Lindbergh, al aire libre, se proyectarán 10 documentales, a las 21 horas.

Jorge Sánchez Sosa, director general del Instituto Mexicano de Cinematografía, señaló: Quiero resaltar que este festival es una iniciativa de la traída y llevada sociedad civil que logra tener claro cuáles son sus principios y objetivos, y espero que cumplan otros 10 años. Apoyamos la producción, con DocsDF, de documentales.

Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura del GDF, inauguró el festival acompañado por Lázaro Cárdenas Batel. Este festival lo encabeza una amplia organización de ciudadanos, de profesionales. Queremos destacar que el festival se propone el uso del espacio público y está por la gratuidad y la difusión del cine. Este es el caso del Foro Lindbergh.

Para mayor información sobre el programa, sedes y horarios del festival, que se desarrollará hasta el 24 de octubre, consultar la página docsdf.org.