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Fausto, de Tomaz Pandur, aborda la confusión del ser contemporáneo

Fausto

Igor Samobor durante su interpretación de Fausto. Foto cortesía del FIC

Fausto


Igor Samobor durante su interpretación de Fausto. Foto cortesía del FIC

Por Fabiola Palapa Quijas

Guanajuato, Gto.

Unas gotas de agua caen en la penumbra, un hombre aparece acostado en una banca: es Fausto, quien por soledad, tristeza y desesperación decide abandonarse a Mefistófeles. Así comienza el poema dramático de Goethe, que el director esloveno Tomaz Pandur estrenó en México este viernes en la edición 43 del Festival Internacional Cervantino (FIC).

La compañía Slovenian National Theatre Drama Ljubljana presentó en el Auditorio del Estado una versión contemporánea de Fausto, que narra la lucha de un hombre contra el mundo, que está al límite de la existencia, por su necesidad de adquirir más sabiduría.

Se trata de un hombre que va más allá de la vida, de las expectativas de su existencia y explora dos universos. Muchas veces nos olvidamos del mundo, cada vez se hace más pequeño y no recordamos cómo volar ni soñar, como hace Fausto, explicó Pandur al final del estreno mundial.

En el montaje, el director esloveno plantea el malestar del hombre contemporáneo, un ser que busca más, que se encuentra en un mar de confusión sobre ¿qué está bien y qué está mal?

Siempre se necesita aquello que se ignora y nunca podemos hacer uso de lo que sabemos, dice Fausto en la trama que profundiza sobre el lugar que ocupa el hombre en el mundo.

Interpretado por el actor Igor Samobor, Fausto está en la eterna búsqueda de sí mismo, luchando contra todo, y de por medio están la razón y su sentir, sabe que el bien y el mal están en el mundo y que puede encontrar lo mejor y lo peor.

Para Pandur, la búsqueda que hace Fausto sobre el significado de la vida es también nuestra tragedia, porque deseamos la felicidad o algo más, y eso se convierte en obsesión. “Montar Fausto es un buen punto de partida para entenderlo. Es casi profético cuando habla del paraíso, que sólo es visible detrás de las paredes. Hay que luchar para llegar allá.”

En está versión de la obra de Goethe, el director escénico incluyó a la mujer de Mefistófeles, interpretada por Bárbara Cerar, quien reafirma la idea de que en el mundo, así como existe lo mejor, también lo peor. Con su adaptación al clima intelectual y emocional de nuestra época, Pandur representa un proceso alquímico, en el que todo lo que entra en el espacio escénico se transforma, y de este modo construye su propio lenguaje.

No me gusta imitar la realidad. El teatro está aquí para crear un mejor mundo, uno que podamos amar, en el que podamos ser felices, donde habita nuestro canon de belleza. Ese es el más grande privilegio del teatro, expresó el director en una conferencia antes de la presentación del montaje.

La dramaturgia y adaptación de la obra estuvo a cargo de Livija Pandur, hermana del director. En el elenco participaron, además de Samobor y Cerar, Branko Sturbej como Mefistófeles, Ponona Juh en el papel de Margarita y Brancko Jordan como Valentín.

En la escenografía de Sven Jonke prevalecieron el negro y el blanco; incluía un enorme muro donde se proyectaron imágenes, y el piso cubierto de agua, que enriqueció el montaje.

Fausto, con la compañía Slovenian National Theatre Drama Ljubljana, se presentó el viernes y el sábado en el Auditorio del Estado, en Guanajuato.