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Galeano metía las manos y el corazón en el dolor humano: Blanche Petrich

Galeano metía las manos y el corazón en el dolor humano: Blanche Petrich

En el homenaje compartieron la palabra el poeta uruguayo Eduardo Millán, la periodista Blanche Petrich y el secretario de Cultura del GDF Eduardo Vázquez Martín (derecha)Foto Pablo Ramos

Merry MacMasters

El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, fallecido el pasado 13 de abril, recibió un homenaje ayer, titulado La palabra de los abrazos, en un acto encabezado por el secretario de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México (GDF), Eduardo Vázquez Martín, en el contexto de la Feria de las Culturas Amigas 2015, que se realiza en el Zócalo.

Con las campanadas de la Catedral en el fondo, la periodista Blanche Petrich, reportera de La Jornada, hizo una serie de anotaciones sobre quientanto significó para mi formación y vocación. Fue su amigo y, por ende, lo entrevistó en varias ocasiones. Por ejemplo, el primer desafío de Galeano como periodista y escritor: describir el mar a unos mineros bolivianos, de manera que los mojara con sus palabras.

De allí en adelante, Galeano hizo vivir las palabras al escribir de los presos políticos en Uruguay, de las familias de los desaparecidos en Argentina, de los indignados en la Puerta del Sol en Madrid, de los zapatistas en Chiapas, expresó Petrich. Con la vocación a la verdad, mediante la palabra, se hizo el maravilloso tejido de su literatura y periodismo.

Otro aspecto del trabajo de Galeano fue su vocación de develar “las mentiras que se ocultan detrás de este sistema que conocemos como capitalismo, neoliberalismo, lo que sea. Nos obligó a leer un libro de economía política, Las venas abiertas de América Latina, en que lo allí escrito lo siguió escribiendo toda su vida”.

Petrich evocó otra frase del homenajeado: “Decía, en esa etapa más luminosa del pasado que empezó a vivir América Latina a principios del milenio, que sus pueblos se habían cansado de bailar salsa al ritmo delTitanic. Es decir, los pueblos latinoamericanos no queríamos seguir naufragando eternamente. En el centro estaban los temas de los que no se hablan: el racismo, el machismo, el desprecio por los excluidos.

Galeano abordaba estos temas al alejarse, como debemos hacer los periodistas a los que nos interesa encontrar la verdad, y escuchar. Él se acercaba a las historias y los reportajes, amando y odiando a sus personajes. No creía en la objetividad del periodismo, porque ésta sólo servía para quienes quieren salvarse del dolor humano. Los que hacen el periodismo que vale la pena, como hizo él, tenemos que meter las manos y el corazón en el dolor humano para interpretarlo.

Para su compatriota, el poeta Eduardo Millán, quien se exilió aquí en 1979, Galeano tiene la particularidad de ser un gran narrador, pero también una especie de escritor cosmopolita y muy poco marcado por lo propiamente uruguayo, salvo su voz. (En varios momentos se escuchó la voz del homenajeado leyendo su obra.)

Quien tuvo desde muy joven la opción por los pobres fue un escritordefinido en favor de esa gran humanidad desplazada hoy más que nunca por la lógica absolutamente devastadora del capital. Millán se refirió a El libro de los abrazos, uno de los grandes trabajos de Galeano, como “una estética de la brevedad, del fragmento, que no le conozco a nadie.

Hay muchos Galeanos: el novelista, el escritor testimonial y uno que empezó aflorar en la última parte de su vida, un escritor profundamente lírico en el sentido de lo poético, que contagia todo con una especie de calidez y una particular ternura muy rara en los escritores masculinos.

Vázquez Martín pidió volver los ojos hacia el sur, a esa patria grande que dicen es la de la lengua española: América Latina.

El músico Jorge Buenfil y su grupo interpretaron composiciones del uruguayo Alfredo Zitarrosa.