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Jonathan Franzen reivindica el valor de la intimidad frente a las redes sociales

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En esa pérdida de la privacidad, en su exposición pública a través de las redes, también se finca el miedo a prácticamente todo que padece la sociedad contemporánea, en particular la estadunidense, sostuvo Jonathan Franzen en la FIL de GuadalajaraFoto Arturo Campos Cedillo

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En esa pérdida de la privacidad, en su exposición pública a través de las redes, también se finca el miedo a prácticamente todo que padece la sociedad contemporánea, en particular la estadunidense, sostuvo Jonathan Franzen en la FIL de GuadalajaraFoto Arturo Campos Cedillo

Por Juan Carlos G. Partida, corresponsal

Guadalajara, Jal.

El eje de la novela Pureza, la intimidad revelada de manera pública, hizo que su autor Jonathan Franzen admitiera la imposibilidad de conservar un dique a la privacidad, sobre todo a partir del uso casi generalizado de las nuevas tecnologías de la información, la llamada cultura Silicon Valley.

El narrador estadunidense, quien presentó su obra más reciente en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, dijo que será muy interesante presenciar cómo esos jóvenes que comenzaron a textear hace 12 o 15 años ahora de adultos pueden interrelacionarse más allá de los dispositivos electrónicos.

“La primera generación que se dedicó a textear, para la que algo no pasó si antes no fue compartido por un teléfono celular, esos jóvenes ya están cumpliendo 30 años. Fueron los que empezaron a utilizar esa tecnología cuando eran muy jóvenes, me parece interesante estar con vida para llegar a ver qué harán”, dijo.

Afirmó que la literatura es un proceso respecto de lo que sabemos de la naturaleza humana, pero debe haber un sentido de intimidad y secreto que cualquier ser humano por necesidad debe guardar.

Sin embargo, hoy no es posible desconocer algo de alguien; no hay secretos, dijo, restituyendo el valor de la privacidad, un hecho que para los jóvenes de hoy no existe porque jamás se les habituó a tenerla.

Franzen se dijo impresionado del contraste económico que se vive no sólo en Estados Unidos, sino en el mundo, aunque afirmó que la tecnología es fundamental para comprender un poco la manera en que el dinero se genera y mueve.

Un ejemplo muy ad hoc fue el gran número de personas dedicadas a las publicaciones y editoriales que viven con grandes dificultades económicas, mientras empresas ligadas a la tecnología son las que crean un contraste abrumador, una terrible división de riqueza.

Es en esa pérdida de la privacidad, en su exposición pública en las redes, donde también se finca el miedo a prácticamente todo que padece la sociedad contemporánea, en particular la estadunidense.

Manifestó estar más pendiente de los libros que de otros temas, porque “el equipo para el que juego es el de la literatura.

Veo que mi misión primordial es mantener el juego con vida, asegurarme que la literatura siga atrayendo a grandes talentos y tratar yo mismo de escribir libros que a las personas les guste leer, que disfruten y esperen poder leer, sin perder también el sentido de propósito literario.

Alienación y amistad

Franzen describió al escritor como alguien que no encaja, que se reconoce entre los demás como sucedió con David Foster Wallace, con quien lo une una profunda amistad, porque ambos se sentían “alienados, no encajábamos y fue entonces cuando coincidimos.

Ni yo ni mis amigos embonamos en el sistema y eso nos da un profundo sentido de camaradería; esa que nace cuando encuentras a alguien que se siente alienado de la misma manera que tú y lo eliges para ser tu amigo.

De Pureza, publicada por Salamandra, dijo que gira en torno a una joven que tras su paso por la universidad busca llevar su vida de acuerdo con principios aparentemente irrenunciables hasta que se ve ligada en una sociedad que espía y revela los secretos de políticos y personajes famosos.

Compartió que es una ficción, pero con datos reales, como el de un joven poeta amigo de una persona a quien el autor conoció en Alemania.