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“Jorge Cano logró que la danza se tomara en serio para los varones”

Cano

Jorge Cano brilló en el ballet como bailarín, maestro y repositor. En 1994 recibió en Francia la medalla Quai d’ Orsay. Foto cortesía de la CND

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Jorge Cano brilló en el ballet como bailarín, maestro y repositor. En 1994 recibió en Francia la medalla Quai d’ Orsay. Foto cortesía de la CND

Por Rosario Jáuregui Nieto

Jorge Cano fue el primer bailarín mexicano. Uno de sus méritos fue lograr que la carrera dancística se tomara en serio para los varones en México. También, gracias a él, se abrieron puertas y caminos para esta expresión artística, consiguió que se creyera en la Compañía Nacional de Danza (CND), la cual le dedicará su próxima temporada, afirmó Laura Morelos, directora de la agrupación.

“Vamos a honrar al maestro con nuestro trabajo, que es lo que él amaba: la danza. La primera temporada que tendremos después de su muerte (ocurrida el 18 de septiembre pasado) la abriremos con Sueño de una noche de verano. En la primera función compartiremos con el público las cosas bellas que nos dejó. Será el 25 de octubre en el Palacio de Bellas Artes, a las 17 horas”, comentó.

Recordó: “La enseñanza más grande que me dejó es su alegría permanente. Fue un enamorado de la danza. No importaba la circunstancia, él siempre estaba contento, haciendo pasos de ballet, aun cuando ya no era bailarín (se despidió como ejecutante en 1972). La luz con la que nació nunca se apagará.

“Cano, primer bailarín durante 17 años, emanaba energía, que contagiaba en los ensayos, en las funciones. Es una de las estrellas más grandes que ha tenido el país. Fue mi maestro. No lo vi en escena, pero sí bailó conmigo algunos papeles de carácter, como el de Copplius, cuando hice Swanilda, en Coppélia;fue el fraile de Romeo y Julieta, y yo Julieta. Montó para mí La Esmeralda. Hizo mucha labor en todo el país, incluso en las escuelas privadas. Le gustaba estar vigente, vivo, trabajando.

“Era bello: tenía elegancia, cuello largo, la espalda siempre perfecta. Puso en alto el nombre de México. En Francia recibió la medalla Quai d’Orsay, en 1994. Jorge Cano hipnotizó con su danza”, concluyó la también bailarina Laura Morelos.

Jorge Cano brilló en todos los papeles que interpretó, como primer bailarín y como ejecutante de carácter. Empezó sus estudios en 1947. Fue alumno de Sergio Unger, Nelsy Dambré y las hermanas Gloria y Nellie Campobello. Bailó para los ballets Chapultepec, Concierto de México y la actual CND. Fue un extraodinario Sigfrid en El lago de los cisnes; Albrecht, en Giselle; Solor, en La bayadera, y Colin, en La fille mal gardée, obra en la que también cautivó como Mama Simmone, un papel de carácter.

Fue el partenaire más solicitado por todas las primeras bailarinas mexicanas y algunas extranjeras de la época, como Laura Urdapilleta, Susana Benavides, Sonia Castañeda, Alicia Pineda, Elena Carter y Melissa Hayden.

Como coreógrafo fue prolífico, no sólo en su trabajo para la CND, sino además para la Compañía Nacional de Ópera.

Creó Fuego muerto en los años 50. Posteriormente montó obras como La noche de Walpurgis, Los patinadores, Mascarada, Vals de concierto, Serenata para cuerdas para Ballet Concierto de México, así como Danzas españolas, Caín y Abel, Arlequinada, Tres tiempos de amor, Diana y Acteón, Fantasía eIdilios para el Ballet Clásico de México y la CND.

También dejó huella en el cine y la televisión.

Jorge Cano decía: Bailar es todo, no hay momento más grande, lleno de placer y vida que estar en el escenario… y si existiera la rencarnación volvería a ser bailarín, palabras que quedaron plasmadas en el programa de mano del homenaje que se le rindió en 2009 por 60 años de trayectoria.

Pasión y entrega total al ballet

Andrea de Granda Cabral, quien fue bailarina del Ballet de Cámara (de Nellie Happee y Tulio de la Rosa) y es directora de la Academia de Ballet San Ángel Inn desde hace más de 50 años, afirmó: “Vi bailar por primera vez al maestro Cano en los años 50, en una función de Don Quijote. Me impresionó. Vi a un bailarín dotado, con técnica, presencia, porte, pies y brinco preciosos. El sueño de cualquier ejecutante de esa época. Pero lo que más me llegó al corazón fue su pasión y entrega total al ballet, lo que corroboré años más tarde al tratarlo personalmente. Dios te bendiga, Canito”.

César Delgado Martínez, crítico e integrante fundador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e información de la Danza José Limón, compartió: Jorge Cano inició su vida artística en el ballet clásico a mediados del siglo pasado, cuando las dificultades para ejercer esta manifestación artística eran muchas. Había que romper con prejuicios enquistados en la familia y en la sociedad. Como primer bailarín, destacó en varias compañías del país y del extranjero, fundamentalmente en la CND. Pero su campo de acción se extendió a otros niveles, como la ópera, la comedia musical y el vodevil. Muestra de un bailarín completo y abierto a cualquier género dancístico. Lo mismo estuvo en el Palacio de Bellas Artes que en un teatro popular.

La CND comenzará la temporada dedicada al primer bailarín, maestro, coreógrafo y repositor, el 25 de octubre, con Sueño de una noche de verano, en el Palacio de Bellas Artes.