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El personaje de un gato narra la vida de José Emilio Pacheco

Ángel Vargas

José Emilio Pacheco

Al final, todos somos un misterio e imagino que hay partes de José Emilio Pacheco, mi padre, que no conozco ni conoceré jamás, expresa Laura Emilia Pacheco a La Jornada. Foto Jesús Villaseca

No es un ajuste de cuentas, ni nada por el estilo, dice Laura Emilia Pacheco sobre las razones por las que aceptó hacer y publicar la biografía de su padre, el reconocido escritor José Emilio Pacheco (1939-2014), quien murió el pasado 26 de enero.

Por fortuna no tengo ninguna cuenta pendiente con él. Fue una persona muy compleja, extraordinariamente inteligente, y lo conocí como alguien puede conocer a otro. Al final, todos somos un misterio e imagino que hay partes de él que no conozco ni conoceré jamás, explica.

Eso es lo fascinante en la vida de todos y es algo que pongo en el libro, que los seres humanos somos únicos e irrepetibles. Lo que me interesó en el caso de mi papá, a grandes rasgos, fue contar en qué familia nació, cómo se convirtió en escritor y qué fue lo que hizo a partir de eso.

José Emilio Pacheco: a mares llueve sobre el mar es el título de la biografía que Ediciones SM dará a conocer en la próxima Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, como parte de su colección Así ocurrió, en la que también se presentarán las correspondientes a Octavio Paz y Mario Molina, ambos galardonados con el premio Nobel, el primero de Literatura y el segundo de Química.

Ni notario ni empresario

En entrevista con La Jornada, Laura Emilia Pacheco precisa que el acercamiento que hace a la vida de José Emilio Pacheco (JEP) es de carácter amistoso, ajeno a toda pretensión o rigor académico o histórico.

No fue una labor sencilla, reconoce, pues su muerte es muy reciente, además de que él fue siempre muy reservado en lo que respecta a su vida personal, lo mismo que lo es su familia.

Era un poco difícil para mí hablar de una persona que conozco y compartirla sin traspasar los límites de esa privacidad de la que mi papá era tan amante, y es algo que debo respetar, comenta.

“Fue muy dramática la decisión, nunca se me hubiera ocurrido. Lo pensé mucho, lo consulté con mi familia y decidí que podía y quería hacerlo; era un reto para mí. Acepté porque me pareció que el libro sobre mi papá estaría en buena compañía. En la colección hay dedicados a Galileo Galilei, Charles Darwin, Lola Álvarez Bravo, Silvestre Revueltas…”

Para la autora es muy importante que la biografía no esté contada desde el punto de vista de la hija que habla de la vida del padre porque, a su parecer, hubiera sido tanto aburrido como sobrado y no hubiera funcionado.

Lo que hizo, explica, fue valerse de un personaje para narrar la historia y, por momentos, hacerlo interlocutor del escritor. Ese personaje es un gato, de nombre Orso, que en la realidad fue mascota de la familia durante muchos años.

Este recurso me permitió acercarme de manera más amable a mi papá; fue un medio que me dio la libertad de contar ciertas cosas que, sé, a él le hubieran agradado y divertido, pero siempre respetuosa de su intimidad, dice.

Aunque el volumen, en principio, está dirigido al público infantil –incluso contiene ilustraciones de Mario Rosales–, Laura Emilio Pacheco afirma que el texto puede ser disfrutado por cualquier persona.

Su finalidad, dice, es poner al alcance de los lectores que sienten empatía por José Emilio Pacheco un acercamiento a su persona y sobre todo a su obra. Más que a su narrativa, la idea es invitarlos a su poesía, que para él era lo más importante. Todo lo que hacía era para que pudiera escribir poesía.

Entre los aspectos poco conocidos o desconocidos que se abordan en A mares llueve sobre el mar, además de sus gustos, sus preocupaciones y manera de trabajar, se encuentra la historia de que José Emilio estaba destinado a ser notario, porque su padre lo era; o empresario, ramo al que se dedicaba su familia.

Sin embargo, supo muy temprano a qué deseaba dedicarse y fue una decisión muy difícil tanto para él como para su familia, porque heredar una notaría no es cualquier cosa. Era una notaría muy bonita en la calle de Madero, en el Centro Histórico, destaca la escritora.

Él siguió con lo que pensó que debía hacer, y debe contemplarse que tomó esa decisión siendo muy joven, sin ninguna garantía, sin dinero, arriesgándolo todo por lo que quería ser. Creo que eso para los jóvenes puede resultar interesante por aquello de la vocación. Toda vocación requiere una entrega y una sinceridad consigo mismo, y creo que el libro lo refleja.

Descendiente de marineros

Este recorrido por la vida del autor de Las batallas en el desierto y El principio del placer comienza desde sus abuelos, porque ellos vienen de una familia de marineros. De allí el amor por el mar. Para él era importantísimo todo lo que es de agua: las nubes, la gota de agua; eso tiene un porqué, dice Laura Emilia Pacheco.

Y, también, porque su abuela le contaba muchas historias. Fue quien lo enseñó a escuchar y a narrar. Y su papá era un músico extraordinario; de allí le viene el ritmo, el oído musical para la poesía.

–¿Considera que hace falta una biografía a profundidad sobre José Emilio Pacheco?

–Creo que es pronto, debe pasar más tiempo. La suya es una biografía muy compleja, con muchas aristas, de muchos años. Fue un hombre que trabajó de manera incansable.

El otro día estuve en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (de la Universidad Nacional Autónoma de México) y hablaban de José Emilio el guionista. Los jóvenes lo ven ahora sólo como el personaje de los últimos años, pero se debe pensar que fue también joven, que comenzó desde muy temprano y que tuvo mil trabajos porque tenía que ganarse la vida. Eso es muy distinto a pensarlo como alguien con premios, famoso, etcétera. La de mi papá es una biografía muy compleja y no soy yo quien la va a escribir.