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“José Luis DF hacía canción el caló del barrio; fue un cronista urbano”

Portada del único álbum de estudio en la que aparecen José Luis DF (al centro) y los integrantes de La Estación Zaragoza

Por José Rivera Guadarrama

De novillero a rocanrolero. Dejó el capote, y el traje de luces quedó olvidado para siempre. Cambió las plazas de toros y el ruedo por una guitarra para cantarle al barrio. Nadie sabe el motivo de esa vuelta de tuerca. Grabó un solo disco imposible de conseguir en el mercado.

José Luis Díaz Frausto (1947-1995) fue un rocanrolero que comenzó a tocar en 1988. En pleno salinismo. Su propuesta se llamó rock macizo, y él José Luis DF.

Su incursión en el rock fue paulatina. Al principio escribía canciones tropicales, cumbias, norteñas. Él no quería cantarlas porque decía que tenía voz fea, por eso las ofrecía a otros músicos. Logró vender varias composiciones, con lo que ganó un poco de dinero, comentó Julia Díaz, su hija.

Sentada en una banca del jardín frente al Colegio de Bachilleres plantel 6, en la colonia Vicente Guerrero, Iztapalapa, recordó a su padre. Señaló que grabó un solo disco de estudio llamado Rock para todas las bandas (1988), de José Luis DF y La Estación Zaragoza.

Julia Díaz, la menor de cinco hermanos, señaló que tampoco hay mucho material gráfico de su padre. He buscado a personas que lo conocieron para saber si tienen fotos y videos, pero no ha obtenido buenos resultados.

Lo poco que hay de sus sesiones en vivo son algunos videos que circulan en Internet y se escuchan mal. Sobre todo uno en el que está en una tocada en la explanada de Iztapalapa, que al parecer es una grabación en formato Betamax y que alguien digitalizó para hacerla circular en Youtube, pero hasta ahí.

Su propio promotor

Julia Díaz contó que José Luis DF dibujaba los carteles promocionales de sus tocadas, luego les sacaba copias y él los distribuía de mano en mano. También hacía historietas de sus canciones. Fue hijo único y trabajó de obrero después de dejar la novillada.

Antes de dedicarse al rock, escribía poemas. En una ocasión uno de sus familiares le pidió que hiciera uno para su novia. Le gustó tanto que lo llevó a una estación de radio y aceptaron leerlo en la B Grande de México. Entonces, su esposa le dijo que mejor se dedicara a escribir canciones”. A partir de ahí, todo fue música.

Lo conocí por 1979 u 80, contó Jesús Ruiz Montaño, locutor de Radio UNAM, amigo y promotor de José Luis DF. Me mostró una serie de canciones tropicales, porque él era cumbiero y comencé a ofrecérselas a distintos grupos de ese género. Así comenzaron a trabajar.

Después del temblor del 85, continuó el locutor, llegó con un material diferente, unas canciones grabadas en caset. Eran las primeras rolas con las que saldría su primer y único LP en estudio: Rock para todas las bandas, bajo el sello de Discos Phoenix.

En esas grabaciones caseras “encontramos una riqueza, un narrador de historias, un cronista urbano. Cuando comenzamos a programarlo en la estación de radio, el público pensaba que eran canciones de Rockdrigo González, pero no.

José Luis DF sabía narrar de manera coloquial; el caló del barrio lo hacía canción, le costaba más trabajo observar que plasmar, buscaba los detalles. Tenía el encanto de saber describir a los personajes, los momentos, las ocasiones. Era un retratista.

Fue corta la trayectoria del músico dentro del rock, se considera que comenzó en 1988 y terminó en 1995, cuando falleció. Pese al corto tiempo, conoció a los Rupestres, a Rockdrigo –aunque no fueron amigos ni alternaron en tocadas–, a Rafael Catana, a Arturo Meza. También a Álex Lora, con quien mantuvo más contacto musical.

Las canciones más escuchadas en la radio eran La nave PVC, Rola Neza York. Todas con una fuerte carga social, del barrio, la vida cotidiana, esa capacidad musical y narrativa del compositor, como La era sin chaveta, Los panchitos, Las bandas de la Vicente, Septiembre del 85, Morir en la calle.

Él tocaba en foros pequeños, se subía a los camiones, en los mercados, en lugares baldíos y centros culturales. Tocaba sobre todo por la zona oriente, Nezahualcóyotl, Santa Cruz Meyehualco, Santa Martha y en la Vicente Guerrero, de Iztapalapa. De manera ocasional en algunos estados cerca del Distrito Federal, agrega Jesús sentado frente al micrófono, donde igual está su hijo Pedro, quien también convivió mucho con José Luis DF.

Recordaron que la venta del primer material del músico, grabado en casa en cintas magéticas, la hizo en una farmacia de la colonia Vicente Guerrero. Pidió permiso al dueño y colocaba las copias en el mostrador, junto a las jeringas, pastillas y alcohol. Material curativo extra.

Se vendían tan bien, que el dueño de esa farmacia puso parte del dinero para que esas canciones se pudieran grabar en un estudio profesional, en Discos Phoenix, recordó Pedro Ruiz. Ahí nació el vinil Rock para todas las bandas.Años después el músico cedió los derechos de autor a Discos y Cintas Denver, que lo remasterizaró y sacó otro tiraje con una nueva portada y nombre:Atrapado en el smog. Las canciones eran las mismas que las del álbum anterior, pero de ninguno es posible conseguir una copia. Están agotados.

Ambos locutores, Jesús y Pedro Ruiz, coincidieron en que a José Luis DF le faltó tener una banda de base, compañeros fijos para consolidar su propuesta. Esto le hubiera dado continuidad, pese a su fallecimiento.

Como promotores, agregó Pedro Ruiz, sabíamos que más que estar del lado de los Rupestres, José Luis DF apostaba más al Tri, de los Blues Boys. Buscaba esos escenarios, iba más por el lado urbano. Su segundo disco lo quería grabar con nosotros, en la productora RM. En este sello había música de punk nacional, como Vómito Social, Ley Rota, Catársis, estaba muy entusiasmado, pero no dio tiempo.

Legado

Dejó mucho material escrito y grabado. Circulan por lo menos tres discos: Viejo barrio, Rolas urbanas del DF, y otro a manera de homenaje, con material rescatado por Julia Díaz y Hugo Legorreta: José Luis DF. 18 años después.

Su repentino fallecimiento dejó, además, muchas incógnitas. No hay información de él en Internet ni en escritos sobre rock o documentales. Hay varias versiones de su muerte. Unos aseguran que le gustaba parar camiones y que un microbús lo atropelló. Otros, que en una tocada lo balearon.

Lo cierto es que lo atropelló un conductor alcoholizado. Fue el 16 de septiembre de 1995. La ambulancia tardó mucho tiempo en llegar. Luego del accidente, aún seguía vivo, recordó Julia. Fue en el trayecto al hospital donde falleció. No se realizó ningún velorio ni tocada en su honor. Todo fue muy rápido.

Julia Díaz aún guarda las canciones que dejó escritas su padre en varias libretas, así como su guitarra acústica y armónicas con las que hace 20 años José Luis DF rolaba por la ciudad dándole duro al rock macizo.