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La Ruptura debería llamarse la conquista de la libertad: Coen

La Ruptura debería llamarse la conquista de la libertad: Coen

Para mí, el artista es un intermediario entre lo que le es dado, dictado, y el receptor, dice Arnaldo Coen. Foto Carlos Ramos Mamahua

Merry MacMasters

El camino no es la búsqueda de la libertad, sino ésta es el camino, expresa el artista visual Arnaldo Coen (México, DF, 1940), ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014 en el campo de Bellas Artes, en entrevista con La Jornada.

Considerado parte del llamado Movimiento de la Ruptura, Coen señala que en primer lugar éste es un término que se les aplicó posteriormente: En el momento en que trabajábamos era en realidad la conquista de la libertad y allí había una amplísima pluralidad de expresiones. Pero yo estaba metido en eso desde niño.

Para el pintor, la Ruptura se da a finales del siglo XIX, y principios del XX, con Picasso y Duchamp. Lo que realmente descubrimos en ese momento fue la libertad que nos permite a cada uno expresarnos. Entonces, en realidad la Ruptura podría llamarse la conquista de la libertad.

Coen se refiere a su obra primera como ecléctica. Empezó como expresionista abstracto, debido a su contacto con el artista estadunidense Lawrence Calcagno, pero luego volteó hacia la figuración. Aunque pintó desde niño, con el tiempo le resultó necesario encontrar la diferencia entre el arte producido en México, es decir, comprometido con la historia del país, la nacionalidad, que asociaba con el arte al servicio de una ideología, y la carrera de diseño gráfico y publicidad que estudié.

Arte, sin fecha de caducidad

El entrevistado recuerda que su padre, el lingüista Arrigo Coen Anitúa, no veía claras sus inclinaciones profesionales –estudió actuación y cursó dos años de la carrera de arquitectura como oyente– , de allí que lo inscribió en el Instituto Fresnos de Artes Publicitarias, recién fundado por el estadunidense Gordon Jones. Aún siendo estudiante, el diseñador gráfico y publicista le invitó a formar parte de su equipo de trabajo.

Al venir a México, Jones trajo su biblioteca de libros de arte, así como de gráfica y publicidad, desde lo más antiguo hasta lo más actual, a los que Coen tuvo acceso. Le gustó platicar con Jones sobre la historia y el desarrollo de la pintura, sin tener fronteras generacionales ni pensar que el arte exista con fecha de caducidad.

Sin embargo, el joven quiso deslindar lo que era el arte al servicio de algo, ya fuera un producto o una ideología, del arte por sí mismo. Quizá desde el punto de vista de buscar la mística del arte, pues desde entonces pensaba, y pienso, que éste surge de una necesidad del hombre por comunicarse, no sólo entre sí, sino con su entorno, tanto inmediato como gastronómico, astrológico y cosmogónico.

Acota: Para mí el arte es algo manifiesto y el artista es un intermediario entre lo que le es dado, dictado, y el receptor. No obstante, cree que el arte no es en sí lo que representa, sino lo que es como su manifestación en sí misma en relación con todo. Influenciado desde niño por la música –la cantante de ópera Fanny Anitúa fue su abuela– y quizá la gastronomía, también quería que la pintura se reconociera por medio delos sonidos, los silencios o los sabores.

Para Coen, el tema sólo era un pretexto, como encontrarse una hoja y descubrir lo que es en el sentido tangible e intangible. ¿Hay misterio en su obra? El arte mismo es el misterio, contesta. El arte que puede ser definido no es el arte verdadero. Para mí el arte es una manifestación donde el transmisor y el receptor tienen el mismo valor.

Sin embargo, lo que detonó el cambio en su obra, y esa pluralidad de expresiones fue cuando se fue becado a París y vio por vez primera los originales de toda la historia del arte: “Para mí, el mundo se abre cuando veo los originales de las expresiones, desde las etruscas y egipcias. Para mí, enfrentarme a la obra de arte no era enfrentarme a la historia, sino al arte sin fronteras, ni en el tiempo ni el espacio. En ese momento todo el arte era una experiencia nueva. Lo que importaba era la vivencia. En ese momento quiero ser todos los artistas de todos los tiempos.

Digo, ¿qué voy a hacer? Se me ocurre manejar una silueta femenina y trabajar dentro de ella para que le diera la identidad al cuadro como yo quisiera. Entonces, empiezo a hacer varios polípticos. Acota que la imagen de lo femenino le dio mucho, en la medida que el símbolo de la mujer es como la energía vital, del que el hombre es una especie de receptor.

Dentro de sus experimentaciones, hizo variaciones a partir del cubo. En un momento dado tomó como pretexto la parte formal del pintor cuatrocentista Paolo Uccello, interesado en la construcción en perspectiva, por ser la manera de estructurar una pintura, de crear una realidad del cuadro en sí, por medio de la geometría. Es decir, utilizar elementos al servicio de la geometría y no la inversa. Puedo juntar diferentes épocas en un mismo cuadro, asegura.

Recibir el Premio Nacional en el campo de Bellas Artes, galardón que le será entregado el 2 de diciembre, constituye para Coen un incentivo n el sentido de seguir haciendo lo que siempre he hecho: dejarme sorprender con cada cosa nueva.