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La cosa se friega si alguien es más demonio que ángel: Sergio Ramírez

sergio ramírez

Por Juan Carlos G. Partida, corresponsal

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez (Masatepe, Masaya, 1942) dijo que el filón de su más reciente novela, Sara, lo encontró en una parte de la vida de su abuela Angélica, aunque también debió leer libros de teología y de historia bíblica para construir una trama en la cual la mítica figura de la esposa de Abraham se convierte en la protagonista irónica, incrédula y única que cuestiona los designios de El Mago, el colérico dios al que nadie más está dispuesto a contradecir.

Sara fue presentada en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

En Sara convive lo que convive en todos nosotros: todos somos un poco ángeles y demonios. La cosa se friega cuando alguien es mucho más demonio, dijo Sergio Ramírez.

Contó que Sara se apiada de su marido, al que siempre promete que será padre de muchas generaciones, pero ella no puede quedar encinta y, como tienen una esclava, la manda al lecho de aquél para que Abraham pueda procrear un hijo.

Es un acto de bondad, entonces y hoy, pero cuando queda embarazada la esclava se envanece, se burla de Sara, le enseña la barriga con un timbre de orgullo. Y entonces surge la Sara que reclama sus derechos, que logra también quedar embarazada.

Y vino entonces la revelación, más allá del tinte bíblico de su novela, respecto de su abuela Angélica.

Un día mi abuelo se presentó a la casa con una niña y le dijo a mi abuela que esa niña había quedado huérfana y que la había llevado para cuidarla. Ella aceptó y la niña quedó en casa hasta que en este pueblo pequeño, infierno grande, le dijeron que en realidad era hija de mi abuelo. Entonces mi abuela se puso furiosa y con la misma bondad con la que la recibió, la echó a la calle, dijo.

La biblia del oso

Tal vez la fuerza de Sara en su novela, un personaje que debió estar debajo de una historia que a través de generaciones fue protagonizada por hombres, radica en que Sergio Ramírez apenas conoció a su abuelo, pues murió cuando el escritor tenía ocho años de edad.

Yo de mi abuelo no recuerdo nada; me hubiera gustado registrarlo, pero a esa edad me parece que no es tan fácil. Pedí a mi madre que me escribiera unas páginas sobre mi abuelo para poder recrearlo. Entonces, detrás de una novela, hay otra novela, detalló.

Su documentación bíblica comenzó, dijo, también con la abuela, quien le regaló la biblia del oso, usada por los luteranos españoles, que tenía dedicatoria de un pastor de Alabama que llegó a Nicaragua a fundar su iglesia.

Un dios único y severo

Muchos años después, para escribir su novela Sara, publicada por el sello Alfaguara, Sergio Ramírez debió ahondar y en su trabajo de investigación dio con que el origen de Dios daba la forma para su historia, un dios que, como todos los surgidos en los desiertos, donde se formaron religiones monoteístas es un dios único que no es complaciente; no tiene mujeres, un dios severo, sin nombre ni rostro, que se enoja si intentan ver su cara.

“Un dios que le dice a Moisés que quien vea su rostro morirá, un dios naciente que no tiene nombre y por tanto Sara le da un nombre, el de El Mago”.

El escritor Jorge Volpi, quien acompañó a Sergio Ramírez durante la presentación, dijo que la mención de Sarai en su novela Las elegidas esuna coincidencia absoluta con la obra que estaban presentando.