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Yo no leo los poemas de Paz, los habito: Fernando del Paso

Yo no leo los poemas de Paz, los habito: Fernando del Paso

Don Fernando del Paso se dio tiempo para atender a los innumerables lectores que le solicitaron que firmara una de sus obras. Foto: Arturo Campos Cedillo

Juan Carlos Partida

Una pausa de Fernando del Paso cuando, en el primero de los tres homenajes que la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara realiza a Octavio Paz en el centenario de su nacimiento, inició el elogio a un poeta: De su poesía no sé qué decir: los poemas de Paz no los leo, los habito: como pez absorto e inmóvil recorro el caudal del poema al mismo tiempo que el caudal.

Desde su postración física y su lucidez intelectual, Del Paso recordó sus encuentros y desencuentros con Paz, y por medio de la voz del escritor jalisciense Ángel Ortuño leyó su elogio a un poeta, escrito en 1997, cuando otra matanza como la de Acteal sacudió al país.

Dijo que aunque Paz en ocasiones se dejaba arrastrar por la violencia oral, siempre buscó que lo iluminara la razón y fue uno de los más lúcidos defensores de las causas sociales, como cuando en 1937, como un poeta de 23 años, fue a una España desgarrada por la guerra civil.

También enumeró la visión premio Nobel sobre las grandes utopías y su derrumbe, o su actitud como embajador de México cuando en 1968 renunció en protesta, o cuando ofreció su solidaridad a Julio Scherer tras ser echado de la dirección de Excélsior.

Me envanece ser el director de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz (ubicada en el centro de Guadalajara) y me ufano de haber reñido alguna vez con él, porque gracias a eso la carta con que respondió a mi tímido gesto de reconciliación es una de las más hermosas que he recibido y recibiré en toda mi vida.

Afirmó que El laberinto de la soledad es el mejor ejemplo del interés y arraigado amor que Paz siempre sintió por México, un libro que he releído incontables veces y todavía suelo perderme en él, fascinado. La voz clara de Paz, dijo, fue equivocada a veces, pero al mismo tiempo siempre fue honesta y valiente, siendo como fue uno de los intelectuales más lúcidos del siglo pasado.

Antes de iniciar su elogio, Del Paso pidió al presidente Enrique Peña Nieto que no se engañe porque todos somos Ayotzinapa. Quiero solidarizarme con los padres de los 43 normalistas desaparecidos, dijo.

Del Paso fue acompañado por el director de la FIL, Raúl Padilla, y por el titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa. Padilla recordó que en contexto de la FIL habrá una reunión de varios autores para exponer sobre la vida y obra del homenajeado.

Tovar y de Teresa señaló que los homenajes en la FIL cerrarán un año de conmemoraciones por el centenario del natalicio de Paz, en torno al cual se han congregado personalidades que reafirman la importancia y trascendencia del ensayista y poeta mexicano para la literatura universal.