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Los jóvenes de hoy saben que se les ha dejado absolutamente nada: Irvine Welsh

Mis padres no tuvieron que desembolsar un centavo para que yo recibiera educación superior, luego cursé una maestría apoyado por mi empleador. Hoy eso ya no podría sucederle a nadie. Ya no hay nada, expresó Irvine Welsh, autor de Trainspotting, durante una charla con el público Foto Luis Humberto González

Merry MacMasters

Los jóvenes de hoy saben que se les ha dejado absolutamente nada, dijo el escritor escocés Irvine Welsh, durante una charla pública efectuada en el Museo Universitario del Chopo.

La generación punk está bien, claro, no todos obviamente. Son los chicos que vienen después de quienes se les ha jugado mal, expresó respecto de sus coetáneos, a los que refleja en su exitosa novelaTrainspotting (1993), retomada en su precuela Skagboys (2013), la cual promueve en México.

Ante un auditorio abarrotado –los 400 asistentes fueron acomodados en la Galería Sur del recinto–, Welsh explicó que la generación punktodavía disfrutó los efectos secundarios del auge posguerra y sus oportunidades. Por ejemplo, mis padres no tuvieron que desembolsar un centavo para que yo recibiera educación superior. Luego, cursé una maestría apoyado por mi empleador. Hoy eso ya no podría sucederle a nadie. Ya no hay nada.

Chínguense todos, la sociedad

Entrevistado por Fausto Ponce y Sergio Zurita, este último anotó que Irvine Welsh comienza Skagboys con la cita de Margaret Thatcher, no existe algo como sociedad.

El autor escribió: “Thatcher, quien fue el ser humano más venenoso imaginable, tenía cierta honestidad cuando dijo que la sociedad no existe, ya que su trabajo fue destruirla y eso es lo que trató de hacer.

“Ahora se tiene a alguien como Cameron, quien dice ‘estamos en eso todos juntos’, para quien tampoco existe la sociedad y trata de hundirla aún más. Todos los personajes (de ambas novelas) son el producto de los años que Thatcher estuvo en el poder y han absorbido esa especie de nihilismo que más bien es el tipo del punk rock al decir ‘chínguense todos, chínguese la sociedad’.”

Vestido de manera informal, con una gorra de lana, Welsh leyó un fragmento de Skagboys y contestó las preguntas de sus interlocutores, así como tres inquietudes del público que se formó horas antes para ingresar a la presentación en la que Bill Hillman, amigo del autor escocés, también leyó un fragmento de su novela El viejo vecindario.

De allí que “cada vez que alguien me dice, ‘quiero ser escritor’, lo primero que le digo es ‘no estudies literatura inglesa, sino algo como ingeniería o política o economía, porque no vas a adquirir habilidades para escribir. Sólo vas a aprender qué mal escritor eres’. Todo mundo puede obtener lo básico del lenguaje, la gramática y el vocabulario. Uno quiere disfrutar los libros, no verlos desgarrados y analizados de esa manera. Es como decir, no veas pornografía, sólo ten sexo”.

Respecto de sus personajes poco luminosos, Welsh dijo: “Me gusta escribir acerca de la oscuridad, porque para mí la vida tiene que ver con el fracaso que es más interesante que el éxito, porque viene en muchas formas muy distintas. Me gusta abordar a las personas cuando la están pasando mal, como los personajes de Skagboys”.

Añadió: Todo ha estado saliendo mal en nuestro mundo básicamente durante los recientes 30 años. También hay que mostrar las consecuencias de eso. La moralidad de ser escritor consiste en no sólo mostrar el mal comportamiento, sino también sus consecuencias.

Welsh reveló que los personajes para él equivalen a “un montón de instrumentos en la caja de herramientas del escritor. Por ejemplo, si tienes un tema que quieres explorar, buscas si ya posees algo en ese sentido. Skagboys se convirtió en una precuela sin querer.

“Quise escribir una historia acerca de los cambios en los años 80 del siglo pasado, la transferencia de una economía de empleo a una especie de economía de la droga. Si Trainspottingtrató cómo mis personajes se liberan de la heroína, Skagboys gira en torno a cómo se engancharon.”

Sus interlocutores recordaron que a él le ha ido muy bien. Sí, contestó Welsh, es algo penoso y rectificó: “Sólo es a partir de que escribo que he sido exitoso, porque antes fracasé en todo lo que intenté, ya que no era bueno en lo que me gustaba, como jugar futbol, boxear, pintar, tocar la guitarra ni siquiera trabajar comodiyéi, pero me gusta escribir. Incluso tenía hasta miedo de intentarlo, porque pensé que iba a fallar miserablemente. Sin embargo, obtuve un éxito espectacular con mi primer libro. Pensé que algo estaba mal”.

Sergio Zurita lanzó una pregunta obligada: la posición de Welsh respecto de la independencia de Escocia. “Sí, apoyé la independencia, el referéndum y cuando todo se acabó tomé parte en algunos debates. Me parece que al Reino Unido no le queda nada que ofrecer a Escocia. Su sociedad industrial ha desaparecido, ahora es una economía de bodega que sólo beneficia un área de Gran Bretaña, que es la parte sureste.

La única cosa que mantiene a Escocia dentro del Reino Unido son las personas mayores de 65 años que recuerdan la afluencia de los años después de la Segunda Guerra Mundial. Y son muchos gracias a la situación demográfica del país, porque los jóvenes se van para conseguir trabajo. Sin embargo, la independencia es inevitable.

Al final de la entrevista, Welsh firmó libros y se tomó fotos con sus admiradores hasta las 22:45 horas.