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En la lucha social actual de México los obreros están ausentes: Taibo II

taibo

Por Mónica Mateos-Vega

Lo suyo son las historias épicas, a las cuales clava el diente para llegar hasta el tuétano y después ofrecer a los lectores narraciones fascinantes, a flor de piel, como si él mismo se hubiera codeado con los protagonistas. Es Paco Ignacio Taibo II, quien ahora presenta Que sean fuego las estrellas: Barcelona (1917-1923), una historia narrativa de sindicalistas y pistoleros.

Publicado por Planeta, el relato y la enorme investigación que el escritor realizó en torno al movimiento anarcosindicalista más importante de España, a principios del siglo XX, tuvo que esperar tres décadas para salir a la luz, empujado por la lectura de una novela de Andreu Martín y la reaparición en el garaje de la casa del autor de dos enormes cajas con fichas y papeles.

En entrevista con La Jornada,Taibo II explica que su novela histórica Que sean fuego las estrellasahora está aquí, sobre todo, para conocer y aprender lo que fue “la gran experiencia de la clase obrera europea, que debe estudiarse con cuidado y leerse con placer: las historias de las mujeres, la organización de las llamadas huelgas del hambre contra la carestía, la incorporación de las mujeres trabajadoras, desde camareras hasta prostitutas; el arrastre de los sindicatos, la batalla por la jornada laboral de ocho horas, los personajes sin educación formal, por ejemplo albañiles que comenzaron a trabajar a los 13 años, pero que ofrecen discursos y escriben textos que asombran.

La génesis

El libro está escrito por una preocupación: en estos recientes años de grandes movimientos sociales en México sentí la ausencia de los trabajadores, ¿dónde están? Los ves como parte del movimiento popular o de un movimiento electoral, pero no están los trabajadores. Eso me llevó a intentar contar una historia del gran momento de una clase obrera.

Paco recabó material de muchas bibliotecas en Cataluña, incluso tuvo oportunidad de entrevistar a algunos supervivientes de aquel movimiento obrero.

“Tenía el material, tenía las ganas y tres cajas guardadas. Hace 30 años no sabía cómo escribirla, ahora sí sé cómo se hace una historia narrativa de una clase obrera, no de un personaje. Porque en este libro hay una veintena de personajes muy chingones, pero el relato es sobre el movimiento. Al mismo tiempo apareció una novela de mi amigo Andreu Martín sobre esta época; eso me calentó la cabeza.

“Reinicié la escritura en una época de mi vida en la que estaba involucrado en conferencias, círculos de estudio, campañas con Morena, apoyo al movimiento magisterial. Escribía en las noches para cambiar de tema; para mí es el mejor descanso posible para salir de la vorágine.

Si lo hubiera publicado hace 30 años no habría sabido contarlo ni combinar las historias personales de Ángel Pestaña, Salvador Seguí o Buenaventura Durruti con la historia del movimiento, no habría sabido armar ni combinar las historias particulares con los relatos de un grupo. Necesité estos años de aprendizaje de historia narrativa.

Ecos de la CGT

Taibo II asegura que en México tenemos un movimiento similar a aquel que en España demostró que tanto el Estado como el reino de los burgueses son aparatos que tiemblan ante las multitudes que se rebelan: “un día de estos me entrará la locura y escribiré sobre la Confederación General de Trabajadores (CGT) que floreció aquí entre 1921 y 1929; tengo una buena investigación hecha en otras dos cajas que andan por ahí.

Pero ahora estoy involucrado en una historia enorme en la que llevo trabajando 15 años sobre la república armada juarista, desde que tiran a Santa Ana hasta que fusilan a Maximiliano; son 14 años de historia que para los mexicanos están repletos de aprendizaje político.

El título de este nuevo libro está inspirado en un diálogo de Hamlet, de Shakespeare, que dice, precisamente:Duda que sean fuego las estrellas, porque “quería encontrar una relación entre la vida diaria de una Barcelona empobrecida, lumpenizada, repleta de cabarets y cafés cantantes, y al mismo tiempo con dinero para aventar por todos lados, porque la Primera Guerra Mundial arrojó sobre la ciudad millones, pues los industriales catalanes vendían a los dos bandos, desde textiles hasta química y armas.

“En medio de esta Barcelona enloquecida, de obreros pobres y autodidactas, de repente levantaban la cabeza, y veían las estrellas. Por eso, también abre el libro la frase de Oscar Wilde, de El abanico de Lady Windermere: ‘Todos vivimos en el fango, pero algunos de nosotros miramos las estrellas’”, concluye el autor.

El lector interesado podrá encontrar en la página de Internet el vasto material fotográfico, bibliográfico y anotaciones sobre cada capítulo, que por cuestión de espacio no se incluyó en la edición impresa, que consta de casi 500 páginas.