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“México es un polvorín a punto del estallido”, dice Elena Poniatowska

Elena Poniatowska

Elena Poniatowska, ayer, durante la charla que sostuvo en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense. Ahí, una de las participantes dijo a la periodista mexicana: Más que hacerle una pregunta, le quiero dar las gracias por algo que considero muy importante: trasladar la voz de aquellos que normalmente no lo pueden hacer. Foto Armando Tejeda

Armando G. Tejeda

Durante una conversación con sus lectores, la escritora y periodista Elena Poniatowska reconoció: La belleza la encontré en la calle, en las personas, en los entrevistados.

En la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, donde este viernes recibirá el doctorado honoris causa, la única mexicana distinguida con el premio Cervantes, reiteró su profunda tristeza por lo que ocurre en México. Me duele la mentira, la trampa, la corrupción. México es un polvorín a punto del estallido, afirmó.

Poniatowska asistió el miércoles y el jueves a las jornadas de debate y reflexión en torno a su obra y figura, en las que se analizaron su estilo literario y las peculiaridades de sus cuentos y novelas, así como su compromiso con las causas más justas, ya sea con los estudiantes asesinados en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, con los ferrocarrileros o las mujeres sometidas al desdén de una sociedad machista.

Una de las asistentes a las charlas, perteneciente al departamento de filología de la Universidad Complutense, resumió la impronta de la colaboradora de La Jornada en esa casa de estudios: Más que hacerle una pregunta, le quiero dar las gracias por algo que considero muy importante, que es trasladar la voz de aquellos que normalmente no lo pueden hacer, y usted con toda la oralidad que traslada a sus novelas logra dar voz a los que están escondidos o no pueden hablar. A muchos eso no sólo nos conmueve, sino que artísticamente nos llena de satisfacción. Gracias por todo lo que nos aporta: sus palabras y su cariño.

Antes, Poniatowska había escuchado una lectura dramatizada de fragmentos de su libro La noche de Tlatelolco, en un salón inundado con fotografías de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.

Admitió: “Si me dejara ir me pondría a llorar de tristeza por lo que sucede en México. Pensábamos que con Tlatelolco ya era la última vez, pero ahora una segunda, que es lo de los 43 normalistas asesinados en Ayotzinapa.

México nos duele a todos los que vivimos ahí. Me duele la mentira. Me duele la trampa. Me duele la corrupción. Y lo de Ayotzinapa es una degradación política de México. Ojalá esto sea un punto de partida, un parteaguas en la corrupción en la República Mexicana, no de los mexicanos, sino de los gobiernos podridos, corruptos que hemos tenido de Lázaro Cárdenas para acá. Cada persona que llega al poder utiliza su puesto para enriquecerse y trata al país como un rancho de su propiedad.

Antes, señaló: La belleza la encontré en la calle, en la gente, en los entrevistados, porque cuando me inicié en 1953 no se hacían tantas entrevistas; yo era una ignorante, no sabía ni quién era Diego Rivera. Ese es un aprendizaje extraordinario; escuchar a las personas, que cuenten su historia.

Rocío Oviedo, organizadora de las jornadas y experta en la obra de la escritora, explicó: Una de las mayores virtudes de la literatura de Poniatowska es su capacidad para calificar. Para colocar el adjetivo en el lugar y la situación exactos, para convertir la oralidad en literatura. Para mí el Cervantes le fue dado por eso, por crear un nuevo género o subgénero literario. Es lo que llamamos literatura testimonial y no creo que haya un mejor ejemplo al respecto que la que hace Elena.