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Ofrendas zapotecas en Juchitán, sin igual en México

juchitan

Pencas de plátano, mole con guajolote, tamales, mezcal, flores, elementos infaltables en los alteres zapotecas para los difuntos. Foto Diana Manzo

Por Diana Manzo, corresponsal

Juchitan, Oax. El 30 y 31 de octubre en Juchitán, en los pueblos de Santa María Xadani y Unión Hidalgo, los habitantes colocan la ofrenda zapoteca, única en México, una tradición según la cual, los muertos visitan a sus vivos.

Con una inversión de más de diez mil pesos para la celebración, el hogar de la familia Robles Sánchez le cumplió a su mamá Juanita Sánchez Santiago, quién falleció en el mes de diciembre del año pasado.

“Poder rendirle culto a nuestros muertos es caro, pero no podemos evitar hacerlo, en el caso de nosotros, mi madre era muy católica y disfrutaba acudir a estas celebraciones, sería un pecado no cumplirle, no rendirle esta ofrenda”, explicó Aurelia Robles Sánchez, hija de la difunta.

Los olores de flores rojas y amarillas (cempasúchil y flor de terciopelo, la cresta de gallo) así como el incienso de copal, son elementos tradicionales de la celebración del Biguie’, que significa culto a los muertos en esta ciudad y la región del Istmo de Tehuantepec.

El historiador juchiteco, Victor Cata, informó que el Biguie’ remite al calendario religioso de los zapotecos, que constaba de 260 días. También significa: ‘pilar, tiempo, periodo’. Esta ofrenda es un cuadrete hecho con carrizo u otate al que se le llama beedxe’ ‘jaguar’. Sobre este armazón se trazan rasgos geométricos y se tapiza con flores de cordoncillo, cempasuchitl y cresta de gallo en la parte superior, justo donde se localiza una cruz llamada ique beedxe’ ‘cabeza de jaguar’.

El biye’ se cuelga en el centro de la casa, como si fuese una puerta, la puerta de los muertos, mientras que en otros hogares, realizan un altar de nueve pisos, que es una tradición mestizada, que se efectuó a la llegada de la conquista española con la incursión de la religión católica.

Asimismo al Biguie’, algunos pobladores le llaman Xandu´ (Día de muertos) y que se divide en Xandu ya´o Xandu ´iropa , el primero se refiere cuando el difunto apenas cumple los cuatro meses y el segundo cuando ya tiene un año o más de haber muerto, posteriormente los familiares colocan únicamente una ofrenda pequeña por el resto del tiempo.

El cronista juchiteco, Tomas Chiñas Santiago, narró que esta celebración es la alegría de los vivos de volver a ver a sus muertos, aquellos que ya partieron al cielo y a su regreso le dedican ofrendas.

“A la llegada de los españoles a Juchitán, se da una fusión de dos culturas; sin embargo, los Binigulasa (auténticos zapotecos) no acataron los días de celebración impuesta por los conquistadores que son el 1 y 2 de noviembre, ellos mantuvieron las fechas 30 y 31 de octubre”.

El Biguie´ o Beedxe´

La fiesta de los Binigulaza en el culto a los muertos es el Biguie’, que significa flores del viento, consiste en un retablo rustico. Se elabora con rollo de palma, hojas frescas de guiedana (cordoncillo), flor de zempazuchil, cresta de gallo, refirió Tomás Chiñas.

Abundó que el Biguie´, va más allá de las tradiciones del día de muertos, es la esencia de recibir a un familiar en tu casa, convivir con él durante varios días y consentirlo con su comida favorita.

Ofrenda de los Vivos

Durante ambos días los familiares hombres y mujeres visitan la casa del difunto, los hombres comienzan a arreglar el altar o el beedxe’; por su parte las mujeres preparan tamales de hoja de plátano, pollo y mole negro”.

A media mañana, las mujeres salen a visitar las ofrendas, llevan flores de cempasúchil, dan su apoyo económico (limosna) y una veladora, a cambio reciben dos tamales y un pan; mientras tanto los hombres también aportan su contribución económica, los invitan a cenar y permanecen en el velorio.

La música es imprescindible, no puede faltar en este tipo de celebraciones y se cantan o interpretan canciones preferidas del difunto.

El 3 de noviembre a partir de las 3 o 4 de la tarde, el altar o biguie´, se levanta después de realizar un rosario, porque según cuentan los zapotecas, es a que esta hora en que las almas retornan a su lugar de origen. Las frutas y los alimentos se comparten con los amigos y familiares como muestra de agradecimiento por su acompañamiento.