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Pantalla Nómada / Un vistazo al cine coreano

cine

'Una chica en mi puerta', es la 'opera prima' de la joven realizadora July Jung, quien obtuvo tres nominaciones en Cannes por este trabajo.

Por Alan Rodríguez

Un perfil orientado al cine de autor caracteriza la edición 2015 de la Semana de Cine Coreano que estos días se presenta en la Cineteca Nacional. Diferencia con la selección del año pasado, que trajo algunos títulos con un tratamiento más cercano al cine de género.

En esta ocasión se trata de ocho filmes que ejemplifican el buen estado de una cinematografía ejemplar por su diversidad, originalidad y autosuficiencia económica. Curiosamente este ciclo coincidió en tiempos con la edición 20 del Festival Internacional de Cine de Busan, que tiene lugar en Corea del Sur y que concluyó el sábado pasado. Se trata de uno de los encuentros de cine más importantes de toda Asia y que registra la mayor actividad entre los festivales fílmicos de ese continente.

La Semana de Cine Coreano trae lo más reciente de Kim Ki-duk

Uno a uno

(Il-dae-il, 2014); otra entrega salpicada de sangre y alaridos de dolor. Se trata de un thriller sobre una adolescente asesinada y cómo misteriosamente los siete responsables resultan, uno a uno, castigados cruelmente por su crimen.

Como hemos visto en sus recientes trabajos, el realizador originario de Boghwa insiste en el tratamiento brutal del cuerpo humano -atormentado por el castigo físico- haciendo de éste algo de complejo significado. Con Kim Ki-duk experimentamos lo que algunos han definido como una experiencia cinemática-corporal que subraya lo táctil y lo visceral de lo que a veces llega a representarse en el cine. Eso que suscita respuestas de incomodidad, desesperación o miedo en el espectador.

Una chica en mi puerta

(Dohee-ya, 2014) es la opera prima de la joven realizadora July Jung, quien obtuvo tres nominaciones en Cannes por este trabajo. Aquí conocemos a Young-Nam, joven comandante de policía quien tras un ‘reprobable’ episodio en su trabajo es removida a la provincia. Ahí conoce y establece fuerte lazo con una adolescente martirizada y avergonzada por su padre borracho y su obstinada abuela.

Jung va más allá del relato sentimental sobre el afecto surgido entre una solitaria y bebedora oficial que parece desorientada, y una soñadora aunque manipuladora chica que sufre el desprecio de casi todos. Su filme, de trasfondo queer, consigue hacer evidente la intolerancia presente en sectores de la población coreana en los que la diferencia sexual (e incluso racial) se mira con recelo.

Dos documentales destacan en esta selección

Manshin: diez mil espíritus (2013)

Del artista visual Park Chan-kyong. Se trata de la vida de Kim Keum-hwa, importante chamán y considerada patrimonio nacional intangible de Corea del Sur.

Park Chan-kyong hace uso de recreaciones, animaciones, fotografías y video de archivo para dar forma a este trabajo quese sitúa entre el homenaje biográfico y el ensayo histórico. El filme goza de una poderosa fuerza visual que lo empareja con el videoarte expuesto en museos o galerías. Es sin duda un buen ejemplo de las posibilidades narrativas que ofrece la gestión de distintos registros de la imagen, emprendida con ambición estética y sin miedo al experimento.

El hospicio

(Mok-sum, 2014) de Lee Chang-jae se aleja de la dimensión fantasiosa del cine para enfatizar el abrumador sentido de revelación que las películas también nos ofrecen. Esta vez sobre la penosa experiencia de la muerte.

El documental registra la vida diaria de desahuciados, además de sus familiares, personal médico y voluntarios, en un hospicio ubicado en las periferias de Seúl. En promedio, los pacientes pasan ahí 21 días antes de morir.

Las situaciones de un paciente terminal de cáncer gástrico, quien en un año antes, vio morir en ese mismo asilo a su suegra, o a una mujer en sus últimos días aquejada de un cáncer del tracto biliar, son ejemplos de la manera en que Lee observa la inminencia de la muerte. Aunque el cineasta no deja de lado las muestras de lealtad, amor y sacrificio ante los seres queridos condenados a perecer.

El hospicio muestra escenas de la vida en las que la muerte impone su sello real. Si bien su presupuesto es la ruina y el detrimento del cuerpo, es una película que también alumbra instantes de intimidad, familiaridad y regocijo, mismos que dan a los últimos momentos de la existencia visos de dignidad.

Más información sobre la Semana de Cine Coreano.

Twitter: @kromafilm

Blog: kromafilmagacine