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Peligra herencia cultural italiana por descuido y mala administración

Peligra herencia cultural italiana por descuido y mala administraciónMichael Day

Cuando se descubrió que una de las grandes obras maestras del Renacimiento italiano se estaba deformando porque nadie atendió los llamados a reparar el aire acondicionado, el personal de la Galería Borghese, en Roma, tuvo que recurrir a medidas de emergencia para salvar la representación de Cristo al ser bajado de la cruz.

En septiembre, la directora del museo, Anna Coliva, señaló que estaban en riesgo otras invaluables obras de arte, entre ellas pinturas de Caravaggio, Tiziano y Rubens, así como esculturas de Bernini y Canova, además de la representación de Cristo que el maestro del Alto Renacimiento Rafael pintó en un retablo de madera en 1507. Ya en mayo de 2014 Coliva advirtió que el sistema de aire acondicionado, que se reparó en 1997, estaba completamente gastado.

Ahora vuelven a sonar las mismas campanas de alarma. Esta vez una ex directora de la galería, Kristina Herrmann Fiore, señaló que nada ha cambiado. El aire acondicionado sigue descompuesto y los marcos de obras invaluables se agrietan con el calor y humedad de una primavera excepcionalmente calurosa, lo cual vuelve a despertar dudas sobre la capacidad o voluntad de Italia para cuidar su preciosa herencia cultural.

El aparente descuido parece perverso, dado el papel esencial del arte y las antigüedades en el sector turístico italiano. Francia dedica uno por ciento de su producto interno bruto a la cultura, en comparación con apenas 0.2 por ciento de Italia. Expertos restauradores han advertido que hasta la económicamente baldada Grecia se ha preocupado más por cuidar sus antigüedades.

Se dan varias razones para ello. Entre ellas está que en Italia abundan los monumentos preciosos, sobre todo en el sur, donde uno prácticamente tropieza con ellos. Otra son los 20 años de Silvio Berlusconi en el poder. Se afirma que Berlusconi degradó la cultura italiana y desvió fondos estatales a la televisión en vez de destinarlos al arte y la ópera.

El gobierno del primer ministro centroizquierdista Matteo Renzi no está recurriendo a la chequera para enderezar las cosas. Más bien su ministro de Cultura, Dario Franceschini, despliega una gigantesca campaña de recaudación de fondos con la que espera atraer donativos privados de empresas e individuos acaudalados. Prefiere no usar el término patrocinio.

Algunos indicios son buenos. El fabricante de los artículos de piel Tod’s ha reunido 30 millones de libras (47 millones de dólares) para limpiar y restaurar el que tal vez es el sitio más famoso de Roma, el Coliseo. La restauración apenas llega a tiempo; el Estado italiano había dejado que la célebre estructura ennegreciera por la contaminación, y habían comenzado a caer trozos de mampostería. Como parte de la misma tendencia, la casa de modas romana Fendi paga 2 millones de euros (2.29 millones de dólares) para restaurar la fuente de Trevi y Diesel dona 5 millones de euros (5.7 millones de dólares) para reparar el puente Rialto de Venecia. La compañía alemana de iluminación Osram ha dispuesto un sofisticado sistema led que ilumina la obra de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina y la protege de dañinos rayos ultravioletas.

Pero, como muestran los sucesos en la Galería Borghese, existen tantas obras de arte y monumentos por proteger, que confiar sólo en patrocinios privados no bastará. Si bien los críticos de la política del gobierno insisten en llamar a un mayor financiamiento estatal, casi todo el mundo está de acuerdo en que sin mejor administración el dinero se desperdiciará. Franceschini se ha dado a la tarea de contratar talento directivo internacional para los 20 principales museos del país, incluidas la Galería Borghese y la Uffizi, en Florencia. Ahora se destinan cantidades importantes de dinero al museo más espectacular de Italia, en Pompeya.

Hace dos meses, Franceschini elogió la reapertura de la Casa de los Misterios en esa ciudad, la cual ocurrió con apenas 30 días de retraso, toda una marca en Italia. A partir de ese día Pompeya e Italia le dan vuelta a la página, declaró.

Aun así, persisten dudas. Ahora que por fin tiene acceso a las cantidades que requiere para su restauración, Pompeya está en una carrera contra el tiempo para gastarlas. Los 75 millones de euros (85.7 millones de dólares) tienen que usarse antes del fin de año; de otro modo, Bruselas exige que se le devuelvan. Por desgracia, alrededor de 30 millones de euros aún no se han asignado, de acuerdo con el periódico Il Giornale Dell’Arte.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya