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Pongo el corazón y el alma en todo lo que hago, dice Javier Camarena

Javier Camarena y el pianista Ángel Rodríguez, ayer, en el auditorio Blas Galindo Foto Ángel Vargas

Javier Camarena y el pianista Ángel Rodríguez, ayer, en el auditorio Blas Galindo. Foto Ángel Vargas

Ángel Vargas

Al cantante Javier Camarena no le quedó sino sonreír, entre tímido y abochornado, ante la pregunta de qué plazo se daba para verse convertido en el mejor tenor del mundo.

Así permaneció casi un minuto, al tiempo que intercambiaba miradas de sorpresa con su amigo el pianista Ángel Rodríguez.

Lo que más me importa es hacer bien el trabajo; pongo el corazón y el alma en lo que hago, sea ópera, cantar canciones o la propia vida. Los títulos son cosa del público, los periodistas y los críticos. Mi mejor recompensa es saber que siempre doy lo mejor de mí como cantante y como mexicano, respondió.

Antes, cuando un periodista le inquirió qué representaban para él los éxitos del año pasado en el Metropolitan Opera House y el Teatro Real de Madrid, donde realizó bises, se dijo orgulloso de que tales logros permitan dar una cara más amable de México.

Con estas situaciones tan difíciles que pasan en nuestra República, tener este tipo de noticias sobre el éxito de un artista mexicano en el mundo permite que se hable también de buena manera del país, y eso es algo que me llena de orgullo.

Agua fresca

Considerado una de las más importantes figuras del bel canto mundial, Javier Camarena presentó ayer su disco compacto Serenata (Sony Music), con un recital en el auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes, abierto al público de forma gratuita.

El artista nacido en Jalapa, en 1976, interpretó cinco de los temas que integran ese álbum, con el cual rinde homenaje a la canción popular mexicana, con piezas de Agustín Lara, Álvaro Carrillo, Manuel Esperón, Luis Arcaraz, Consuelo Velázquez, Tata Nacho, Roberto Cantoral y Armando Manzanero.

Una vez terminadas esas melodías, acompañado al piano por Ángel Rodríguez y, en dos de ellas, por el propio Manzanero, como ocurre en el material discográfico, el tenor aclaró que el disco le representa agua fresca, volver a la música con la que creció y lo ha acompañado siempre.

Es un disco muy importante para mí, no sólo musical, sino sentimentalmente hablando. Son temas que nos identifican como mexicanos; por ejemplo, de Agustín Lara, que yo escuchaba con mis abuelos; o de Armando Manzanero, que oía con mis padres y tanto han servido para serenatas, explicó.

Son canciones que llevo en el corazón y es un privilegio interpretarlas. En este caso no es un tenor queriendo mostrar los alcances de su voz, es la voz al servicio de temas e historias que nos hacen suspirar y soñar. Para la fuerza y los agudos, está la ópera.

Javier Camarena destacó que cantar ópera es una carrera que exige y demanda; requiere muchos esfuerzos, disciplina y sacrificios, y recalcó que su caso no es la excepción.

Entre otros aspectos, el tenor informó que en mayo próximo realizará un gira por México, que entre otros puntos incluirá una gala operística en el Auditorio Nacional, el día 20, acompañado por otros cantantes mexicanos y la Sinfónica de Minería.