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¿Qué tanto somos cómplices por omisión de la pornografía infantil?, inquieren

pornografía infantil

Escena de la ópera prima de la compañía Sin Rodilla y Sin Razón que mañana concluye temporada en el recinto de la calle Milán, esquina General Prim, colonia Juárez. Después, en marzo-abril de 2015, se presentará en un foro de la colonia Roma. Foto Cristina Rodríguez

Carlos Paul

Renée, quien es hija de un diplomático, dirige una red de prostitución –junto con su amiga Victoria– y para diversificar el negocio, sin escrúpulo alguno decide pasar de la renta de mujeres a la venta de niñas para su explotación sexual.

Ana es una periodista que se infiltra como prostituta para investigar y denunciar el negocio de Renée, con todos los riegos que ello implica. Yaretzi y Hazel son dos adolescentes de secundaria, quienes hacen striptease por webcam, entre el juego y la vanidad, para ganar algo de dinero y satisfacer sus caprichos como comprar ropa, unas botas o maquillaje. Emilia y Eusebia son dos jóvenes universitarias que se proponen hacer un documental sobre pornografía infantil, como tesis para su carrera. Una de ellas conocerá a una distribuidora de ese negocio ilegal.

Son las historias que se van entretejiendo, en una espiral de violencia, que refleja con crudeza uno de los más ocultos y clandestinos negocios: la pornografía infantil; en la obra En el ombligo de la luna, del dramaturgo Luis Santillán, con dirección de Guillermo Revilla, quien junto con Héctor Iván González, encabezan la novel compañía Sin rodilla y sin razón, fundada este año.

En el ombligo de la luna es la opera prima de esa agrupación, la cual presentan como parte del ciclo de teatro emergente que se desarrolla en el Teatro El Milagro.

La compañía está integrada por jóvenes actrices egresadas del Centro Universitario de Teatro y la Escuela Nacional de Arte Teatral.

Se trata de una obra que intenta problematizar la situación de la trata de blancas, así como el negocio ilícito de la pornografía infantil, desde la intimidad y los distintos intereses que motivan a cada uno de los personajes. Una visión, en este caso, que involucra únicamente a personajes mujeres, desde la madrota que regentea a las prostitutas hasta las jóvenes universitarias y las chicas de secundaria. A diferencia del padrote que seduce y enamora, aquí todas tienen un motivo “aspiracional”.

Espiral de violencia e impunidad

Conforme transcurren las historias y se entrecruzan, los personajes toman decisiones que los llevarán a caer en las más terribles situaciones, de las que no podrán salir.

“Hay una especie de inconsciencia, respecto de en lo que se están involucrando”, explica Guillermo Revilla. En el personaje de Reneé, quien dirige la red de prostitución, se retrata la impunidad. Una de las jóvenes universitarias refleja cómo el dinero fácil puede corromper a una persona.

En la obra aparece Delia, la nana de Renée, un personaje que no habla mucho, pero que está presente en todo momento. “Intentamos representar al mismo espectador, pues qué tanto somos cómplices por omisión”, señala Revilla.

“Buscamos problematizar –dice–, dos puntos de vista. Hay quienes piensan que mientras exista la prostitución legal, siempre existirá la prostitución ilegal. Lo legal siempre servirá de cortina para lo ilegal. Por otro lado, hay quienes piensan que se debe atacar con toda la fuerza de la ley a la trata de personas y regular la prostitución como un trabajo y derecho de hacer con su cuerpo lo que se quiera. He ahí el conflicto que como sociedad deberíamos de reflexionar con más profundidad”, dice Revilla.

Cartel alusivo a Ayotzinapa

Al final de la función del domingo 16 de noviembre las actrices mostraron un cartel que decía: “No somos todos faltan 43”.

Para la puesta en escena los integrantes de la compañía consultaron, entre otros libros, Las esclavas del poder, de Lydia Cacho, y La pornocultura, de Naief Yehya.

Con las actuaciones de Patricia Collazo, Elizabeth Pedroza, Victoria Duque, Elena Gore, Tania María Muñoz, Verónica Bravo, Sol Sánchez, Irakere Lima y Héctor Iván González, escenografía de Sara Ramos y video de Delia Luna, En el ombligo de la luna termina temporada este domingo 14 de diciembre; función a las 21 horas, en el vestíbulo del Teatro El Milagro (Milán 24, esquina General Prim, colonia Juárez).

Posteriormente en marzo-abril de 2015 tendrán una temporada en el foro El Bicho, en la colonia Roma.