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Reconocen a Sergio Ramírez con el premio Carlos Fuentes

Alondra Flores

Sergio Ramírez, en 2013, en Xalapa, Veracruz. Foto Sergio Hernández Vega

Sergio Ramírez, en 2013, en Xalapa, Veracruz. Foto Sergio Hernández Vega

¡No callarse!, como aprendió de Carlos Fuentes (1928-2012), es el camino a seguir, dice el escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado (Masatepe, Masaya, 1942), en entrevista minutos después de difundirse la noticia de que había sido distnguido con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español.

En conversación con La Jornada,Ramírez abunda que, como escritor, se debe ser creativo, usar la imaginación a plenitud. Existe un deber de no callarse lo que ve como ciudadano.

La razón de su vida, la literatura,es el espejo tan variado de la realidad; la imaginación no hace más que transformar esa realidad a los ojos del lector, pero para mal o para bien tenemos una realidad muy rica, dice desde el otro lado del auricular en Managua, donde también alude a la situación actual en México: Estoy muy adolorido, he sentido esto muy en carne propia, cómo deben sentirse los padres de los estudiantes que han sido desaparecidos, sacrificados. Las historias que se cuentan me llenan de horror.

Es parte de la historia en América Latina en las décadas recientes, es como un fuego que de repente brilla en un lado, luego en otro; en Centroamérica, en América del Sur, ahora en México. La solución es que un día recuperemos la institucionalidad, el respeto a las leyes, el respeto a los derechos humanos. Es una tarea todavía muy difícil de llevar adelante, pero si no nos empeñamos, vamos a terminar destruidos, dice quien ha incursionado en las letras, así como en la vida política, y tiene en su haber medio centenar de libros publicados, entre novela, cuento, ensayo y crónica.

El anunció del premio a Ramírez se hizo en el aniversario del nacimiento del autor de La región más transparente, quien ayer habría cumplido 86 años. Es la segunda vez que se otorga, pues el primero lo recibió Mario Vargas Llosa en 2012, antes de que se institucionalizara de manera formal en septiembre pasado, por lo que ahora es auspiciado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Mantener el ego a raya

Sergio Ramírez, de 72 años y quien publicó su primer libro de cuentos a los 20, califica como una corona múltiple el anuncio del premio.Primero, que lleve el nombre de Carlos Fuentes, a quien siempre he considerado mi mentor literario desde que yo era un adolescente; luego, que el primer ganador fue Mario Vargas Llosa; que haya sido propuesto como candidato por la Fundación Nuevo Periodismo Gabriel García Márquez, de Colombia, y que se me otorgue en el año del centenario de Julio Cortázar.

Desde el día anterior, al caer la tarde, fue informado del veredicto por Rafael Tovar y de Teresa, titular del Conaculta. Pero le pidió por favor que mantuviera sigilo hasta el anuncio oficial, cosa que cumplí, salvo que se lo informé a mi esposa. Pero ella es de confianza, y se escucha una risa sonora, seguida con un tono más serio:Ya se puede imaginar cómo estos cuatro motivos me inspiran y me alegran, obviamente me siento muy dichoso.

La obra de Ramírez conjuga una literatura comprometida con una alta calidad literaria, destaca el jurado integrado por los escritores Juan Goytisolo; Mario Vargas Llosa, ganador de la edición anterior en 2012; Soledad Puértolas, integrante de la Real Academia Española; Margo Glantz, como representante de la UNAM, y Gonzalo Celorio, en nombre de la Real Academia Mexicana de la Lengua.

En el acta encomian el papel como intelectual libre y crítico, de alta vocación cívica, para decidir otorgar el premio bienal, dotado de 250 mil dólares, cuya fecha de entrega aún no se define.

Sergio Ramírez y Carlos Fuentes, en la ciudad de México, en la conferencia de prensa sobre el premio Formentor de las Letras 2012, otorgado al escritor Juan Goytisolo en marzo de ese año. Foto María Meléndrez Parada

Sergio Ramírez y Carlos Fuentes, en la ciudad de México, en la conferencia de prensa sobre el premio Formentor de las Letras 2012, otorgado al escritor Juan Goytisolo en marzo de ese año. Foto María Meléndrez Parada

Respecto de los autores y el egoísmo señala: “Bueno, el ego de los escritores es inevitable, es parte de su propia sustancia. No hay acto más individual que el de escribir. El asunto es que el ego tiene que mantenerse a raya. Y comentaba que yo tengo una devoción, que también la tuvo Fuentes, por los más jóvenes.

La literatura es un acto continuo que no se agota en uno mismo, sino que debe proyectarse hacia las nuevas generaciones, porque sin ella, la literatura se interrumpe. Por tanto hay que apoyar a los que tienen talento.

Eso es lo que hace desde un par de años en la plataforma Centroamérica. Ramírez cuenta. Es lo que me gusta hacer en la dimensión centroamericana, sobre todo porque esta región es una tierra incógnita para muchos. Tenemos muy buenos escritores jóvenes, pero no son tan conocidos como deberían serlo. Por eso parte de mi esfuerzo es promover a los que surgen en este momento, cada vez con más abundancia.

Ganador de los premios Alfaguara en 1998, el Casa de las Américas en 2000 y el Iberoamericano de Letras José Donoso en 2011, Sergio Ramírez considera que los premios “son un gran estímulo para seguir adelante. Uno no puede escribir pensando que es para ganar premios. Pero cuando se los gana, lo que debe hacer es decir ‘he llegado hasta aquí, no me puedo detener, tengo que seguir adelante haciendo literatura’.

“Hacer literatura es la razón de mi vida, por tanto, alguien reconoce esta razón. Siento que me dicen ‘hay que seguir adelante’ y es lo que pienso hacer, seguir escribiendo, pero como Fuentes me enseñó: quiero seguir por ese camino, no callarme.”