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Toda la música de Glass llama a la imaginación: Hermanas Labèque

Luego de su concierto de este jueves, el sábado y el domingo las hermanas Labèque tocarán con la Orquesta Filarmónica de la UNAM, con dirección de Massimo Quarta, en la Sala Nezahualcóyotl. Foto: Umberto Nicoletti/ Música UNAM

Merry MacMasters

El compositor y pianista Philip Glass se ha ido después de un par de exitosos conciertos el pasado fin de semana en el Palacio de Bellas Artes, aunque no así su música como demuestra el programa que las pianistas francesas, las hermanas Labèque, Katia (Bayona, 1950) y Marielle (Bayona, 1952), interpretarán hoy a las 20:30 horas en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.

Aparte de La consagración de la primavera, de Igor Stravinski y Seis epígrafes antiguos, de Claude Debussy, el recital comprende también Cuatro movimientos para dos pianos, de Glass. El músico estadunidense no escribió la pieza para las Hermanas Labèque, nombre artístico del dueto; sin embargo, después de escuchar cómo la tocaron, Glass compuso Concierto para dos pianos, cuyo estreno se efectuó el 28 de mayo de 2015 con Gustavo Dudamel al frente de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles.

En entrevista con La Jornada, las Labèque expresan que Glass, al escucharlas tocar Cuatro movimientos para dos pianos, dijo que “era una revelación para él porque habíamos cambiado cosas en la pieza, con lo que estaba de acuerdo”. Después, “le hemos pedido todavía otras cosas y ha dicho, sí, el concierto lo he escrito. Sin embargo, ahora no existo, no estoy allí, la pieza es de ustedes que tocan muy bien mi música”, apunta Marielle.

Dos conciertos con la Ofunam

¿Qué conmovió a Glass? Katia contesta: “Dijo que habíamos dado una vida diferente a su pieza. Ésta utiliza mucho el lenguaje de Philip, con repeticiones, sin embargo rítmicamente es muy difícil, sobre todo el tercer movimiento con muchas divisiones del tiempo. Hay un segundo movimiento muy lento, mientras el último es uno que tocamos a veces como encore porque empieza muy lento, casi como un coral de Bach, y termina con todos estos arpegios que emplea Philip. Es un lenguaje muy personal de él que reconoces de inmediato como suyo”.

Es una obra que “llama a la imaginación, como todo lo de Philip”, que contrasta con las “inspiraciones paganas” encontradas en La consagración de la primavera de una manera “violenta, cruel, dura y directa de Stravinsky”, mientras Seis epígrafes antiguos es “más dulce, poética e íntima”.

Las Hermanas Labéque también tocarán en la Sala Nezahualcóyotl los días 19 y 20, a las 20 y 12 horas, respectivamente, el Concierto para dos pianos, de Max Bruch, Mar en calma y próspero viaje, y Sinfonía no. 3 Escocesa, de Felix Mendelssohn, acompañadas por la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM), con la dirección de Massimo Quarta.

Katia anota que el concierto, de Bruch fue escrito por el alemán en 1912 para las estadunidenses Rose y Ottilie Satro; sin embargo, una vez terminado no lo pudieron tocar debido a su dificultad. Aunque las hermanas recibieron de Bruch la exclusividad para interpretar la pieza la rescribieron, sin su autorización de acuerdo con sus habilidades pianísticas. Sólo la tocaron dos veces. Más adelante Bruch dio permiso para que fuera interpretada nada más en Estados Unidos.

De allí que es bastante “desconocida del público”. Se llegó a decir que no existía; sin embargo, “reapareció” tras la muerte de Ottilie en 1970. “Los promotores no la piden mucho –apunta Katia– pues se necesita un director que se tome el tiempo de hacerlo bien. Necesitmos alguien del nivel de Massimo Quarta”.

La entrevistada reconoce que la imagen de dos hermanas en el escenario es “fuerte”, ya que conlleva ser “independientes, ganarte la vida, viajar, hacer lo que te gusta y vivir tu pasión”, a su vez características que importan a las mujeres.

Respecto de su relación personal/profesional, reconoce: “Nos peleamos, algo que es normal. Viajamos, hacemos toda nuestra vida juntas y, claro, es un milagro siempre. Cuando te casas con alguien no sabes si será por 10 años o tres días. Cuando empezamos no esperábamos poder hacer una vida juntas. No estábamos seguras y nunca lo estamos. Siempre buscamos proyectos que nos mantienen juntas, nos dan ilusión, energía, ganas de salir al escenario y tocar.

Katia y Marielle se mueven en un ambiente no nada más dentro de lo clásico, pues el arte sonoro “no tiene fronteras. Tienes música que amas o no amas; sin embargo, si la piensas con fronteras es el fin de esta expresión. La música tiene algo muy especial porque puede hablarle a todos. El lenguaje de la música es muy fuerte. Tener fronteras sería una limitación y la música no debe tenerlas”.

(El Centro Cultural Universitario se ubica en Insurgentes Sur 3000, Ciudad Universitaria.)

JSL
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