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Todavía tengo que trabajar otro poco, afirma Toledo

Todavía tengo que trabajar otro poco, afirma Toledo

Francisco Toledo en la ciudad de Oaxaca; imagen incluida en el libro Francisco Toledo en el Museo Nacional de Antropología, coeditado por Conaculta-INAHFoto Gottfried Junker

Merry MacMasters

El artista, promotor cultural y activista Francisco Toledo (Juchitán, Oaxaca, 17 de julio de 1940) llega hoy a 75 años, más ocupado de lo que él quizá quisiera admitir.

Actualmente prepara una exposición de cerámica para el Museo de Arte Moderno (MAM), pensada en principio para inaugurarse en agosto.

Sin embargo, la obra todavía no está lista, pues aún tengo que trabajar otro poco, expresa Toledo desde el otro lado de la línea telefónica.

Se trata de ollas, platos, perros con huesos, amarrados a una vasija como una urna, “un poco pensando en los muertos que ha habido últimamente en el estado de Guerrero, en Tlatlaya, bueno, en general en todo México. Entonces, muchas urnas con figuras, gente joven que se reconoce porque traen cachuchas, gorras de beisbolista. Urnas funerarias en las que se guardan cenizas, restos, huesos.

“Hay unas –prosigue Toledo– con cabezas de perro, de personas que han sido sacrificadas, con las cuencas vacías. Mucho rojo, mucha sangre, cuerdas que amarran partes del cuerpo, los huesos amarrados con cuerda.”

Es cerámica de alta temperatura que el maestro trabaja en La Canela, taller de Claudio Jerónimo López, en San Agustín Etla, Oaxaca, lugar que llama una extensión del Centro de las Artes de San Agustín, fundado por el artista.

Dice preparar medio centenar de piezas: Tengo que hacer muchas para descartar las que no están bien. ¿Agosto, septiembre? No sé para cuándo estaré listo, pero bueno, estoy trabajando. Tengo que estar más o menos contento con lo que hago.

Todo es pintura

¿Otros proyectos? Ya con esto es suficiente. Es pesado. Tengo que ir todos los días a San Agustín, que es un viaje de media hora en coche, comer allá, regresar (a la ciudad de Oaxaca) es otra media hora. Es un ir y venir cansado. No tengo más planes, seguir haciendo un poco de dibujo, los grabados, lo de siempre, responde Toledo.

–¿Ya no pinta?

–Pues, todo es pintura. La cerámica es barro pintado, pero a qué se refiere usted con pintura? ¿A una tela? Pues, poco, casi nada.

–¿Ya no le interesa?

–No mucho. Aparte de la fragilidad, es algo que ya he hecho. Prefiero otras técnicas.

–Sus años de vida, ¿qué le han dado?

–Pues, vida. Lo que le da a todo mundo: tristeza, alegría, preocupaciones, diversiones.

–¿Qué le falta por hacer?

–No me planteo así la vida. Me falta por hacer, no sé, subir al Everest, pero ya no lo puedo lograr. También, atravesar el Canal de la Mancha, tampoco lo puedo hacer. Faltan muchas cosas que ya no se pueden hacer.

–¿Algo más factible?

–Seguir en lo mismo. Ya no hay muchas, que digamos, novedades. Es pintar, comer, sentarse, acostarse, hacer un poco de ejercicio, no sé, ver que se despunta el día (dicho con tono dramático), estar con mis nietos, hijos, pues nada, ya como cualquier viejo.

Participa en exposición colectiva

Este sábado, a las 12 horas, en el Museo de Arte Popular (Revillagigedo 11, esquina Independencia, colonia Centro) se inaugurará La zoología en el arte mexicano, muestra colectiva, que reúne unas 600 piezas, en la que Francisco Toledo participa con 11 obras, al lado de artistas como Rufino Tamayo, Hermenegildo Bustos, Agustín Lazo, Juan Soriano, Lilia Carrillo, Brian Nissen, Luis Argudín, Girasol Botello, Ángela Gurría, Carmen Parra y José A. Platas.

Mientras, en el Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP, Moneda 4, Centro Histórico) exhibe desde el pasado 19 de febrero Pinocho por Toledo, exposición de 55 obras, plasmadas en 102 páginas, dos pastas y dos guardas, realizadas en técnica mixta (gris pastel y óleo pastel o pastel graso) sobre papel reciclado.

La carpeta de dibujos del proyecto Pinocho, desarrollado entre 2008 y 2011, fue entregado por el artista a la colección Pago en Especie de la SHCP.

Aunque la obra se ha visto en otras ocasiones –se exhibió por vez primera en la edición 39 del Festival Internacional Cervantino–, para la muestra en el Ex Arzobispado se cuenta con un nuevo montaje.

Con esta exposición el Museo de la Secretaría de Hacienda también festeja sus dos décadas de actividad, que se cumplieron en 2014.