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Blanco, el centro de atención en el gris partido América-Puebla

Cuauhtémoc Blanco

Cuauhtémoc recibió aplausos de americanistas y camoteros. Foto @PueblaFC

Marlene Santos Alejo

Cuauhtémoc Blanco caminó lento y corrió igual; su sobrepeso resulta evidente. En los minutos que estuvo en la cancha apenas hizo un berrinche, pero se robó la noche y endulzó el gris partido con empate sin goles entre América y Puebla. Fue el juego del adiós para el nacido en el barrio de Tlatilco en el escenario de sus máximos éxitos.

Blanco, de 42 años, entró con el pelotón de suplentes del conjunto Camotero, avanzó cabizbajo, pero apenas apareció sobre la cancha del coloso de Santa Úrsula, de inmediato capturó la atención del graderío. En su trayecto hacia la banca un par de veces alzó la cabeza, sonrió y levantó el brazo derecho. Ese gesto fue suficiente para recibir aclamaciones, porras y aplausos.

El último verdadero ídolo de las Águilas, ignorado por la directiva del equipo, recibió el mejor homenaje: el afecto de su afición, del público americanista que la tarde de ayer hizo una gran entrada. Casi todos llegaron con el anhelo de ver al Temo, quien pretendía jugar el Clausura 2015 como su último torneo, pero el retiro se puede anticipar debido a su incursión en la política.

Lo demás fue lo de menos. El partido durante la primera parte resultó infumable, con un América precipitado, ansioso y desesperado por cristalizar el ideal de un equipo eficaz, goleador y espectacular.

Puebla actuó con inteligencia, plantó dos sólidas filas defensivas que rompieron el guión de los locales; los desconcertaron e hicieron desesperar. No obstante, su ataque fue nulo.

Entre lo más espectacular del primer periodo fue un centro al área de Quintero; Cristian Pellerano aprovechó un descuido defensivo y remató un buen cabezazo, pero el portero Rodolfo Cota saltó como impulsado por resortes y desvió hacia arriba.

Los abucheos y silbatinas encaminaron a los jugadores rumbo al vestidor y en el regreso de nuevo el América empezó el martilleo. Michael Arroyo descolgó por la izquierda, sacó un gran centro y Darwin Quintero cerró la pinza por la derecha, pero su cabezazo se fue a un lado.

El portero Cota fue factor clave para que las Águilas no fesejaran, porque al minuto 58 Darwin centró desde la derecha, Darío Benedetto remató con fuerza, pero el guardameta alargó el brazo izquierdo para desviar y evitar el tanto. Más tarde estuvo en el lugar exacto para rechazar un sorpresivo tiro de Darwin.

El público americanista reclamó a su ídolo; a los minutos 64 y 74 estalló con el grito “¡Cuauhtémoc, Cuauhtémoc…!”.

Luis Noriega se perdió de forma increíble un gol: echó el balón a un lado casi a bocajarro. Luego Darwin cimbró el poste izquierdo de la meta de Cota, pero la máxima emoción se vivió al 76, cuando Cruz llamó al Cuau.

Todavía no entraba al campo Blanco en lugar de Jhon Pajoy cuando la ovación estalló generalizada. Miles de celulares iluminaron las gradas y le cantaron: “Oe, oe, oe, oeeee, Temoooo, Temooo”.

Al 90, Pablo Aguilar metió un gol con la mano y recibió el segundo cartón amarillo para salir expulsado.

Tras el pitazo final, Temo y sus compañeros del Puebla saludaron a la porra visitante con el brazo en alto y rumbo a los vestidores también realizó el mismo gesto hacia las barras americanistas que no dejaban de aclamarlo.

Blanco se declaró feliz y agradecido con el público, con eso me quedo. Dijo que no sabe si será su último partido en el Azteca, pues “si llegamos a la liguilla podríamos volver… Como te digo, muy agradecido con ellos”.

Agregó que tiene un contrato vigente con Puebla y voy a intentar cumplirlo, y ante una posible sanción de la Federación Mexicana de Futbol, replicó: “no tienen por qué… no me interesa”.

Remarcó que no está empalmando actividades no permitidas: “Tengo un contrato y lo cumpliré hasta abril y después ya… no me interesa lo que diga la federación”.

Ante las preguntas insistentes reviró: ¿No entiendes?

Cruz, en rueda de prensa, señaló que le gustó el gesto del público hacia su delantero y lo entiende, pues “ellos están conscientes de que son sus últimos partidos. Les ha dado muchísimas alegrías y cosas a ganar. A mí me parece admirable que la gente haya venido en gran número, ¡no me sorprende por toda la convocatoria que tiene Cuauhtémoc!. Estoy seguro de que si hubiera anotado un gol, la gente lo habría festejado igual.

“Evidentemente los americanistas vinieron a rendir un tributo a su ídolo y a ver ganar a su equipo, afortunadamente nosotros no lo permitimos… No lo pude meter más tiempo al partido porque era imperante conservar la estrategia y llevarnos un buen resultado”.

Matosas pidió paciencia, comentó que no hay que olvidarse que es un proceso: “Hay entrenador nuevo, nuevos jugadores y nueva metodología. Queremos que el equipo muestre buen funcionamiento. Hoy hubo siete, ocho chances, el rival hizo bien su trabajo y acá faltó serenidad en el pase previo a la definición… Duele dejar escapar puntos aquí, nos queda sabor amargo, hay mucho por mejorar, siempre queremos ganar todos los partidos”.