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Corrupción y falta de apoyo orillan a Blatter a renunciar

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Ginebra.
D urante años, Joseph Blatter fue intocable. Hasta hace siete días, cuando una trama de sobornos, compra de votos y estafas en la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) salió a la luz tras un operativo en el hotel más lujoso de Zurich, en donde fueron detenidos siete dirigentes del organismo. Parecía inmune, hasta este martes en que de manera repentina anunció que dejará su cargo como presidente de la entidad y convocó a un congreso extraordinario que se realizará entre diciembre de 2015 y marzo de 2016 para elegir a su sucesor.
Blatter, de 79 años, dijo que la FIFA “necesita una profunda restructuración”. Una declaración en medio del vendaval que desató el arresto de los directivos como parte de una investigación del gobierno estadunidense por crimen organizado, sobornos y lavado de dinero.
Una declaración sospechada por algunos, y sorpresiva para otros, que ocurrió cuatro días después de que fuera relecto para un quinto mandato en el cargo en que ha estado por 17 años.
“Si bien tengo el mandato de los miembros de la FIFA, no siento que tenga el mandato de todo el mundo del futbol, los fans, los jugadores, los clubes, la gente que vive, respira y ama el futbol como todos lo hacemos en la FIFA”, explicó Blatter en una rueda de prensa convocada de urgencia en Zurich en la que no admitió preguntas.
“Por eso, he decidido poner a disposición mi mandato en un congreso extraordinario. Voy a seguir ejerciendo mis funciones como presidente de la FIFA hasta esa elección”, aclaró.
El próximo congreso ordinario de la FIFA está previsto para el 13 de mayo de 2016 en la ciudad de México, pero Blatter dijo que esa cita implicaba una demora innecesaria, por lo que urgiría al comité ejecutivo para sesionar de manera anticipada.
“No voy a seguir. Voy a estar libre de las restricciones de una elección. Voy a estar en una posición para enfocarme en reformas profundas. Por muchos años hemos llamado a reformas, pero no han sido suficientes”, expresó Blatter.
A lo largo de sus 17 años al frente de la FIFA, Blatter no sólo sobrevivió, sino que consolidó su poder en medio de las acusaciones de corrupción sobre las votaciones que asignaron a Rusia y Qatar, las sedes de los mundiales de 2018 y 2022.
Su secreto fue cimentar una base de apoyo al invertir en países subdesarrollados y montar el primer Mundial en África. Pero luego de una tumultuosa semana de pliegos de acusaciones y más denuncias, el asedio desde todos los frentes hizo imposible que el dirigente suizo de 79 años pudiera resistir más.
Las grandes potencias del futbol se le habían sublevado, al extremo de considerar la posibilidad de organizar un torneo alterno al Mundial. Los patrocinadores, incluyendo la bebida refrescante más popular del mundo y el juego de video más vendido, sopesaban sus vínculos con la FIFA. Y la abrumadora mayoría de los fanáticos alrededor del mundo suplicaban que otra persona tomara las riendas del deporte.
En su relección del viernes, reflejó esas adhesiones que logró cosechar gracias a distribuir a cada una de las 209 federaciones una cifra anual de 250 mil dólares, además de repartir bonificaciones y fondos para proyectos de infraestructura, producto de los ganancias del Mundial.
Pese a que los escándalos embarraron el prestigio e imagen de la FIFA, la mayoría de los jerarcas se mantuvieron fieles con Blatter, en particular de África, Asia y naciones pequeñas.
“Como pueden ver, no soy un bravucón autoritario que puede intimidar a sus críticos con una mirada y manejar a los gobierno a mi antojo. Soy un servidor del futbol, no un dictador”, dijo Blatter en 2013 ante estudiantes en la Universidad de Oxford.
Blatter dedicó más de su vida a la FIFA, primero como director de proyectos, secretario general y como su presidente desde 1998.
Fue un operador magistral de la política en el futbol, alguien que se deleitaba con toda la atención mediática que generaba. Supo codearse con los jefes de Estado tentados por todo el auge del Mundial.
Blatter aprendió de su predecesor, Joao Havelange, el brasileño que presidió la FIFA durante 24 años, los recientes 17 con Blatter como el lugarteniente que intuyó al mercadeo deportivo como la mina que había que explotar.
Los ingresos de la FIFA sumaban cerca de 560 millones de dólares en 1998, cuando Blatter tomó el poder. Se dispararon a 5 mil 700 millones de dólares el año pasado, impulsados por los enormes incrementos en la venta de los derechos de transmisión y mercadeo.
De una familia de modestas raíces, Joseph Blatter nació en la localidad alpina de Visp. Sus padres se conocieron cuando trabajaban en un hotel durante la temporada invierno en Niza, el balneario francés en la Riviera.
Como presidente de la FIFA, Blatter solía contar la historia de que nació dos meses prematuro, y que una de sus abuelas creyó que no iba a sobrevivir. “Es porque soy un luchador”, destacó Blatter, siempre alardeándose.
El anuncio de Blatter de que dejará la presidencia de la FIFA provocó reacciones inmediatas en directivos de federaciones y se han reactivado las posibles candidaturas a relevarlo del cargo, entre ellos el presidente de la UEFA Michel Platini y el príncipe Ali bin al-Hussein de Jordania
Platini celebró la decisión del jerarca suizo que consideró “una decisión difícil, valiente, pero es la decisión correcta”.
El príncipe jordano que perdió en las elecciones del viernes también reaccionó y reavivó su posición de aspirante al cargo: “Creo que Sepp Blatter hizo lo correcto y ahora debemos ver hacia el futuro… Estoy a las órdenes de todas las asociaciones nacionales que quieren un cambio, incluyendo aquellas que tuvieron miedo de generar una transformación”.
En cambio, hubo posiciones que lamentaron la salida de repentina de Blatter, como la del vicepresidente de la Conmebol, el uruguayo Wilmar Valdez, quien exclamó: “Esto es un shock para el futbol mundial”, además de que la calificó de “inimaginable e inentendible”.
En cambio, la Confederación Brasileña de Futbol no fue tan eufórica. Manifestó que la salida de Blatter la tomó por sorpresa y que “es una decisión de carácter personal y que merece nuestra profunda comprensión”.
Los ecos de la decisión de Blatter aún son inciertos, pero algunos de los grandes patrocinadores de FIFA, como Coca-Cola, Visa y Budweiser se mostraron satisfechos con la noticia.
“El anuncio de hoy es un paso positivo para el bien del deporte, del futbol y de sus hinchas”, dijo Coca-Cola, uno de los patrocinadores del Mundial.
Por su parte, Visa dijo estar complacida “por el reconocimiento de la FIFA de que se necesita una reforma profunda en el futbol”.

JSL
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