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Seguiremos incomodando
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Ataque de nostalgia

José Rosario Valles

Ya no veré a nadie leyendo mi periódico en la plaza ni con el ejemplar del día bajo el brazo o amenizando el trayecto en autobús.

Irán quedando en el recuerdo olores y ruidos entrañables para quienes nos dedicamos a presentar noticias en medios impresos. No más aroma a tinta. Tampoco el crujir del papel al darle vuelta a la plana.

También será historia el sobresalto por el trajín de la prensa anunciando que se acerca la hora del cierre de la edición.

Por modernidad y viabilidad económica, es esta la última edición impresa de La Jornada San Luis. La palabra escrita no saltará del papel a la mente del lector; lo hará ahora sólo desde un dispositivo electrónico.

Pero al margen de consideraciones más bien de tipo generacional, el compromiso sigue siendo el mismo: informar con veracidad y oportunidad, con rigor y profesionalismo. Cuidando la calidad de los textos y encabezados; que estos últimos den la nota y, de ser posible, sean atractivos.

Esto no cambia, sólo mudamos de las páginas de 25 por 34 centímetros al espacio infinito del Internet, que ocuparemos únicamente para contar lo que deba ser contado.

¿Qué haremos ahora los editores? Lo mismo, pero con más espacio. Buscaremos las palabras precisas, que transmitan la idea, sin preocuparnos de que el número de caracteres quepa y cuadre en un encabezado de dos pisos a un tamaño de letra de tantos puntos.

Satisfacciones por los aciertos y vergüenzas por los errores las seguiremos teniendo, de incógnito. Tal vez más de las segundas, por la velocidad que demanda la información digital.

Si alguna vez lo hicimos, dejaremos de preferir al candidato a presidente o a gobernador por el menor número de letras de su apellido, por aquello de que tendremos que citarlo a diario por varios años.

Y volviendo a las añoranzas, hay frases que no volverán a utilizarse o cambiarán de significado: “ni un teclazo más” no marcará ahora el cierre de la edición, sino el cambio de turno; “foto grande, ande o no ande”, como recurso para llenar la plana con pocos elementos; “pues móchale un cacho”, cuando el espacio es insuficiente.

Y esa de “paren prensas”, para dar paso a la exclusiva de último minuto, nunca más.

“Al cierre de esta edición…” será ahora “seguiremos informando”.

Y así será: seguiremos informando.

JSL
JSL