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Ironía
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Comuneros de Mexquitic obtienen el empadronamiento de sus tierras

Angélica Campillo

Después de que representantes y asesores legales de la comunidad Guadalupe Victoria y su anexo La Cruz permanecieron secuestrados en la presidencia municipal de Mexquitic de Carmona, hasta este miércoles, a las tres de la tarde, llegaron a un acuerdo con las autoridades del ayuntamiento.

El representante legal de los inconformes, Carlos Covarrubias Rendón, señaló que, por encima de la presión de las empresas invasoras hacia las autoridades municipales para que no se empadronaran los terrenos comunales, pudo más la presión social, el apoyo y organización de los más de 300 comuneros, que permanecieron en campamento hasta que se logró firmar los acuerdos con el ayuntamiento de Mexquitic.

Apuntó que la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) implementó medidas cautelares ante el riesgo de un enfrentamiento entre comuneros y policías, y en días anteriores representantes de la comunidad presentaron una queja ante la dependencia, que cumple con los lineamientos que para la misma se establecen.

Cabe destacar que en la minuta de trabajo firmada por las autoridades municipales, acordaron como calendario de pago y entrega de empadronamiento de los predios ubicados en el área comunal El Caolín, y serán 30 empadronamientos catastrales por quincena, a partir del 1 de abril, y concluye el 1 de septiembre del presente año. Además, extraoficialmente llegaron a un acuerdo de respeto, así como de respaldo mediante la unión en una fuerza común contra los empresarios inmobiliarios, en caso de que la administración municipal lo requiera.

Covarrubias Rendón aseguró que “con el triunfo de la comunidad se puede transformar un macro proyecto, que incluye una nueva arca industrial, por lo que pretende abarcar de tres a cinco comunidades conurbadas con la capital del estado, como una estrategia para hacerlo con todas las facilidades, a precios irrisorios, sin necesidad de cumplir los estudios requeridos para garantizar la factibilidad y uso de suelo”.

Manifestó que la comunidad de Guadalupe Victoria ha trabajado durante generaciones en una estrategia de resistencia, así como una organización que les permita repartir el patrimonio equitativamente, y en lugar de ser aplastados por la construcción del libramiento norponiente, aprovecharon la situación para legitimar la tenencia de la tierra comunal, pues el Estado se negaba a reconocer la existencia de la misma.

El abogado apuntó que, mientras que otros se reparten para traficar, Guadalupe Victoria se repartió para tener un patrimonio, lo cual queda asegurado mediante un candado que imposibilita al propietario para vender en un periodo de cinco años, después de este tiempo estaría en libertad de vender, pero sólo a familiares. Esto, principalmente, con la finalidad de no caer en especulaciones, y con este empadronamiento se adjudicaron dos mil 500 metros cuadrados por comunero.

“Es muy diferente movilizarse por una despensa, láminas, paquetes de materiales, que por la tierra que ha pertenecido por generaciones a nuestras familias. La diferencia de pedir limosnas al Estado en programas sociales que se pierden con el tiempo, nosotros ratificamos el dominio de nuestro territorio”, aseveró Bernardo Sánchez, presidente del comisariado comunal.

JSL
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