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¿Qué dirán los Meade?

Escándalos potosinos

Óscar G. Chávez

Es el segundo fin de semana consecutivo en que hechos ocurridos en San Luis Potosí se convierten en notas nacionales. Como ya no existe el termómetro de Al Libro Mayor, que colgaba en el cruce de las calles de Zaragoza e Iturbide, ilustrativos videos muestran a las opiniones públicas local y nacional el estado del tiempo que guarda San Luis Potosí. Candente el clima, de ahí los bochornos, los encueres, los soponcios.

Hace dos fines de semana, y ya todos lo saben –el caso es recapitular–, la imprudencia de los operadores políticos de Margarita Zavala Gómez del Campo de Calderón los llevó a generarle un amargo inicio de campaña a la precandidata panista; pobre mujer. Pareciera que un amnésico Mario Leal Campos, hoy diagnosticado con cadaverismo político, olvidó cómo nos las gastamos en San Luis Potosí. Sabe que los niños disfrutan los azúcares y les ofrece Costanzo; ¿ya se le olvidó que a él también lo deleitaban?

Lo cierto es que hubo una impremeditación al momento que anunciaron que Margarita Zavala colocaría una ofrenda floral a los pies de la escultura del prócer de la democracia potosina, Salvador Nava. Nada como la discreción, así sin cámaras ni micrófonos; Marcelo de los Santos fue más prudente y sólo la encaminó al inicio del sainete. Vivillo desde chiquillo, decía Socorrito Blanc.

A pesar a la embestida de los caudatarios potosinos, y de los miembros del Estado Mayor Presidencial escoltas de la ex primera dama –que seguro pensaban abrir con Aires del Mayab a todo volumen–, el batallón de cívicos potosinos integrado por navistas, morenistas y otros indignados, impidieron que se realizara el acto laudatorio. Al fin la comitiva panista se retiró cruzando la calle de Reforma; mientras, dicen, alguien encendía un cigarro, acomodaba sus lentes obscuros y cachucha, tarareando feliz La del rebozo blanco. Sufre su orgullo herido por el desprecio, y en vez de arrinconarse triste a llorar, hoy se viste de boda como una novia, con su rebozo blanco para votar.

Pronto los videos de la fallida intentona laudatoria salieron del parroquial entorno y circularon por todo el país; las cuentas de redes sociales de diversos medios de comunicación compartieron varias versiones y tomas. En todas por más que se les buscara el ángulo fotogénico, los panistas tuvieron los peores enfoques; ninguno los favoreció. Así la gran familia potosina.

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Triste resulta que los señores Lasso de la Vega y Vilet, grandes empresarios de los cines potosinos, no vivieron lo suficiente para ver a San Luis Potosí convertido en capital de los cortometrajes nacionales. Los filmes Todo el poder y La ley de Herodes son piezas de dominical matiné infantil comparados con lo que hoy se produce en esta ciudad.

Fue precisamente otro video el que estremeció a los macacos curuleros que integran esta legislatura; lo que no se había logrado hasta el momento con denuestos, escándalos, gimoteos, llanto, ofensas, pantomimas, sainetes, y zacapelas, ocurridos todos dentro del recinto y, sabemos por testimonios gráficos, hasta en lugares distantes fuera de la geografía nacional, vino a ocurrir por un inofensivo videíto doméstico filtrado por el alcalde de Ébano. Así nos enteramos cómo actuaba la inmaculada comisión que se ocupaba de auditar las cuentas municipales dentro del Congreso: extorsiones, sobornos y todo tipo de tropelías que atentan contra la dignidad de la investidura, del Congreso y humana.

En el video vemos como el protagonista principal, un diputado de la fracción de Acción Nacional, a la que hoy ha renunciado, extorsiona a ciencia y conciencia al mencionado alcalde, mientras que al tiempo que ofrece descuentos recaudatorios, relata con lujo de detalles el modus operandi de la red de bandoleros con los que se ha hermanado –sin  distinción de colores–, ruta del dinero, blanqueamiento documental y personajes que han aceptado sus promociones.

Dicen que la aparición del video no sólo hizo que al padre del protagonista se le hundiera la fragata, sino también generó que se recordaran sus escándalos anteriores: el que exhibió como miembros de la burocrática fuerza área a las hermanas Mayra Edith y Leticia Idalia Velázquez Loera, esposa y cuñada del legislador; y en el que se mencionaba a su hermano, Assdriel, como integrante de una red de extorsionadores municipales. La cosa no paró ahí, el periodista de Proceso, Álvaro Delgado, lo vinculó con el ex diputado federal, de los moches, Luis Villarreal. De casta le viene al galgo

En menos de una hora todos los mencionados en el video se desvincularon de Flores Flores, quien todavía tuvo la candidez –y atrevimiento– de afirmar que el video estaba editado y que lo único que hizo fue seguir la corriente al corrupto alcalde; todos presentaron denuncias y el pobrecillo se quedó solo.

Quien tampoco desaprovechó el escándalo fue la dirigencia local del PAN, que ya no veía la manera de echarlo del seno de su partido, sólo que antes de que esto ocurriera Enrique les renunció. Luego, toda la junta de vigilancia del Congreso renunció, no sin antes aprobar el blanqueamiento de las cuentas municipales.

Vino sin embargo, y como milagro prodigado por el espíritu santo, la renuncia del auditor Martínez Loredo –la manzana podrida de la Auditoría Mayor–; lo que nadie había logrado, ni los juicios políticos promovidos en su contra, se consiguió con la aparición del videíto.  No es necesario recordar que la megalomanía y soberbia del otrora auditor habían imperado y que a pesar de un sinnúmero de presiones se había negado a renunciar al cargo; lo que sí es necesario recordar es que algunos mencionaban la manera en que fue adquirida –en pública almoneda y la usanza virreinal–, la  vara de auditor.

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Cuando ya parecía, o pensábamos, que los potosinos habíamos visto todo, apareció el esquirol gallardista conocido como El Chiquilín, quien de una manera vulgar y ordinaria arremetió contra el diputado federal Xavier Nava Palacios, a quien acusó de haberse valido del efecto gallardo, y del apellido, para olvidarse de quién lo había apoyado e impulsado en el cargo: el mandamás perredista en la entidad. Resulta muy delicado dedicarse a ventilar los problemas de salud que corroen a su partido, el PRD.

Si bien Xavier Nava en ningún momento la ha emprendido contra el PRD o contra el alcalde y propietario de la franquicia perredista en San Luis Potosí, sino que señaló al diputado local de su propio partido, Guadalupe Torres y pidió se le investigara por corrupción, al haber sido señalado en el video ya referido. Eso bastó para que Rafael Aguilar Fuentes lo encarara, ofendiera y calificara de traidor y mal agradecido. La interrogante es ¿a quién traicionó y a quién mal agradece?

Queda demostrado, un vez más, el estado que prevalece dentro del PRD potosino, y se confirma que el llamado Chiquilín es la violenta botarga ejecutora de los Gallardo. Recordemos que después de que éstos lo rescatan, maicean, alimentan, e incorporan a las huestes gallardistas, fue uno de los principales promotores del cambio de nombre a la avenida San Pedro, por Ricardo Gallardo, y cómo se condujo vandálicamente contra la casa de otra perita en dulce, el diputado Romero Calzada. Si seguimos la carrera de subsistencia de Aguilar Fuentes, valdría la pena analizar cómo se comporta en algunos años, y quiénes lo mantienen, si es que los Gallardo pierden poder.

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A propósito del neandertálico diputado Romero Calzada, el de los simiescos actuares en Canadá que no hicieron otra cosa que denostar a la institución legislativa, hay quienes lo señalan como el principal huachicolero del estado, quien aprovechando la riqueza generada por el ilícito combustible, ahora le ha apostado a la industria de la hotelería spa en medio del blanquecino desierto potosino. La sal blanquea dinero.

Todo lo anterior son dichos escuchados en corrillos y mesas cafeteras o mezcaleras, y aunque pudieran parecer chismes es evidente que nuestra ciudad y nuestro estado enfrentan serios problemas derivados de la ausencia de una mano férrea que conduzca sus destinos. Por más escándalos que ocurran nada pasa, y aunque explote el de Panavi nada va a pasar. Imperan la abulia y el letargo gubernamental escudados en un falso respeto a la autonomía de poderes que sólo evidencian la falta de ingredientes reposteriles. No hay gobierno, no hay garantías. ¿Qué dirían los Meade y el padre Peñalosa?