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Familiares exigen justicia por asesinato de Flores Escamilla

Flores escamilla

Familiares y amigos de Jaime  Flores Escamilla le rindieron un homenaje en el lugar donde fue asesinado. Foto: César Rivera.

Ricarlos I

A ocho años de la ejecución de Jaime Flores Escamilla, familiares, amigos y personas que trabajaron con él rememoraron su muerte en el sitio donde el jefe de policía estatal perdiera la vida. Su hijo exigió a las autoridades entrantes que el crimen ni quede impune, pues fue el primer asesinato de alto impacto que inició la ola de violencia que hasta el momento no termina en el estado.

Hasta ahora, ninguna autoridad nos ha dicho nada, ni cómo va la investigación, ni las líneas, o si tienen sospechosos, nada. Ya hemos hecho solicitudes a la Procuraduría General de Justicia del Estado, pero las autoridades se han mostrado cerradas a decir cualquier cosa al respecto, no hay avances de ningún tipo, lamentó Misael Arturo Flores González, hijo del asesinado jefe de policía, durante un sencillo homenaje efectuado este domingo, cuando se cumplieron ocho años desde el homicidio, a plena luz del día y frente a sus propios familiares.

Son ya ocho años de impunidad, señala el deudo, “y no cabe duda que sólo fue el primer hecho muy grave de violencia, porque fue un parteaguas. A partir del asesinato de mi padre, la seguridad en todo el estado fue de mal en peor, se empezaron a ver también los compromisos que tenían las autoridades. A raíz de su muerte, se vieron a las bandas establecerse a sus anchas en San Luis Potosí, sin que nadie se atreviera a detenerlas”.

“Nuestra única petición sería que se investigue, que nos digan las causas de esta ejecución, y no es sólo un reclamo de nosotros como familia, sino de todos sus amigos, de sus compañeros de trabajo, de quienes llegaron a apreciar su labor. No lo mataron por nada, pero esta impunidad y esta secrecía hace pensar que se está dando vueltas al asunto. Ojalá las autoridades entrantes hagan algo al respecto, porque ya van parte de una administración y una completa, sin detenidos ni nada”.

Durante el homenaje, en una pequeña placa de azulejos colocada frente al lugar donde Flores Escamilla fue ejecutado, se llegaron a reunir hasta 40 personas en los alrededores, aunque fueron muchos más los que pasaron a mostrar sus respetos al jefe de policía y sus dolientes. Tras encender algunas decenas de veladoras y dejar ofrendas florales, rezaron al unísono y se retiraron poco a poco, aunque no faltaba el compañero o conocido que se acercaba a saludar a los presentes. Incluso, los ocupantes de dos patrullas de la policía estatal, al acercarse, descubrieron sus cabezas y saludaron solemnemente en dirección del lugar donde se colocaban las ofrendas.

JSL
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