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Hallan sin vida al vigilante del palacio municipal de Juchitán

Un hogar dañado por el temblor en Juchitán, Oaxaca. Foto Afp

Diana Manzo y Jorge A. Pérez Alfonso, corresponsales

Juchitán de Zaragoza, Oax.

Las esperanzas se esfumaron para los familiares, la esposa, los hijos y hermanas del policía Juan Jiménez Regalado, quien fue hallado sin vida después de estar sepultado en los escombros del palacio municipal de Juchitán desde la medianoche del jueves.

La familia no paraba de llorar mientras rescatistas de la Secretaría de Marina, de la Defensa Nacional, policía estatal y sus compañeros trasladaban su cuerpo en una patrulla del gobierno municipal.

El uniformado tenía 17 años de antigüedad en la corporación. Su tarea era vigilar el inmueble municipal y los puestos ubicados en la parte baja del mercado 5 de Septiembre. La noche del terremoto hacía un recorrido por los puestos del mercado, la fuerte sacudida le impidió correr y quedó atrapado.

El cuerpo del agente Jiménez Regalado fue llevado al recinto municipal y posteriormente entregado a su familia, se velará en su domicilio y este domingo se le dará sepultura con un homenaje en la comandancia municipal. Sus compañeros le brindaron un aplauso.

De acuerdo con autoridades municipales, los gastos funerarios correrán a cargo del ayuntamiento.

Muro de concreto

En el vecino municipio de Asunción Ixtaltepec, Eduardo Peralta Pérez murió horas después del terremoto de 8.2 grados; su cuerpo no resistió el fuerte golpe del muro de concreto que le cayó encima, pero sí salvó la vida a su hijo. Para muchos es un superhéroe.

Mientras descendía de las escaleras, abrazaba fuertemente a su hijo. Eduardo fue alcanzado por un muro de concreto y cayó al piso. Ahí se quedó atrapado. Sin luz eléctrica, como pudieron, sus vecinos y familiares lograron rescatarlos con vida dos horas después, pero minutos más tarde el padre falleció.

Tenía 33 años edad, era profesor de primaria, pero, lo mejor es que era un padre amoroso, murmuraban sus amigos y familiares, mientras el cortejo fúnebre salía de una casa que habilitaron para velarlo porque su hogar quedó destruido.