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Juicio a ‘El Chapo’: de cómo sobornaba funcionarios en México

Jesús Zambada declaró sobre el proceder criminal del cártel de Sinaloa, durante el juicio de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. Foto Ap

David Brooks, corresponsal 

Nueva York. “Ahí está el general Toledano, es mi amigo… dale 100 mil dólares y dile que se los mando regalar y que le mando un abrazo”, fue la instrucción de Joaquín El Chapo Guzmán Loera a Jesús El Rey Zambada, quien ante un tribunal federal aquí ofreció infinitos detalles sobre las operaciones del cártel de Sinaloa, incluyendo los sobornos a mandos militares y policiacos de México.

En el tercer día del juicio contra El Chapo, la fiscalía guió el interrogatorio de Zambada, uno de sus testigos estrella, quien a lo largo de su segundo día en el estrado de los testigos abundó sobre la operaciones del cártel bajo el mando, según él, de su hermano Ismael El Mayo Zambada y Guzmán, incluyendo la práctica constante del soborno a funcionarios, militares y policías.

Zambada declaró que entre los sobornos que hizo a nombre de El Chapo uno fue en 2004 a un general Toledano quien estaba trabajando en la plaza de Guerrero, en Chilpancingo, para facilitar el traslado de cocaína por ese estado. “Yo platiqué con El Chapo y con mi hermano El Mayo…” y que junto con su instrucción de entregar los 100 mil dólares y el abrazo, le informara “que yo iba a trabajar en el estado”.

Agregó que los pagos al gobierno por su cártel incluían comandantes de la PGR -“uno que llamábamos El Yanqui… a la Policía Federal de Caminos, a la Policía Judicial, a Policía del Distrito Federal y la Interpol también”. A nivel estatal, se le pagaba a gobernadores, al procurador, y la policía judicial y municipal.

Los sobornos a los más altos niveles se manejaban directamente por El Mayo y El Chapo, entre los cuales conocía de casos donde se habían pagado un millón de dólares al “director” de la PGR, “al licenciado” y a otros 500 mil dólares “como a un general”.

En la Ciudad de México -plaza que Zambada dice que él manejaba- se gastaba unos 300 mil dólares al mes en sobornos a las autoridades.

Empleando un mapa de México que se proyectaba sobre una pantalla para los 12 integrantes del jurado y sus seis alternos, una de las fiscales asistentes encargada del interrogatorio de Zambada trazó las plazas que controlaba el cártel de Sinaloa, y bajo cuál jefe o subjefe estaban. Zambada señaló que en sus 20 años en el cártel, esto fue cambiando. Indicó que líderes del cártel como Juan José El Azul Esparragoza, los hermanos Beltrán Leyva, su hermano El Mayo y El Chapo, Amado Carrillo Fuentes y otros manejaban varios estados bajo control de lo que primero se llamaba La Federación que después pasó a ser el cártel de Sinaloa. Entre ellos la tierra de El Chapo y su hermano en Sinaloa y el llamado Triángulo Dorado, como también Jalisco, Quintana Roo, Guerrero, Nayarit, Tabasco, Chiapas, Baja California Sur, Sonora, Morelos y la ciudad de México.

Abordó las “guerras” entre cárteles y capos, incluyendo la sangrienta disputa entre los hermanos Arellano Félix contra el cártel de Sinaloa, la cual casi le costó la vida a Jesús Zambada, a su sobrino Vicente Zambada, y al propio Chapo.

Incluyó el episodio del intento de Ramón Arellano de asesinar a Guzmán Loarea en el aeropuerto de Guadalajara donde resultó muerto por confusión el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en 1993. Más aún, recordó que El Chapo fue acusado del crimen y salir huyendo sólo para ser capturado en Guatemala y extraditado y encarcelado en México. Fue su escape de esa prisión donde Jesús Zambada ayuda a El Mayo para colaborar en la fuga de El Chapo, y cuando por primera vez lo conoce en persona.

De hecho, él se encarga no sólo de encontrar un lugar seguro -en Querétaro- para que aterrizara un helicóptero con El Chapo prófugo, sino lo llevó a su casa en la Ciudad de México. Contó que El Chapo estaba nervioso de que fuera interceptado, pero al llegar a los límites de la ciudad, donde una moto y una patrulla de policía de la capital los escoltó, Zambada le dijo “no se preocupe, ésta es nuestra gente”.

También abordó la mecánica del traslado de la cocaína y otras drogas por la frontera a Estados Unidos, primero en tanques de gas, después en camionetas, en tractocamiones, por tren y finalmente por los famosos túneles de El Chapo. Pero también de las vías marítimas que detalló el miércoles, como el comercio en otras drogas como la heroína y la efedrina

Zambada ofreció detalles del uso de fuerza para imponer y mantener el control de las plazas del cártel, de las órdenes de los líderes a sicarios para asesinatos particulares de enemigos.

Fue obligado a explicar que después de su arresto en México en 2008 y su extradición a Estados Unidos en 2012, negoció un acuerdo con los fiscales para ser “testigo cooperante” en este juicio, y que a cambio de declararse culpable de cargos de narcotráfico y su testimonio en este caso, la fiscalía entregará una carta al juez encargado de su caso informando de su cooperación con el gobierno antes de determinar y emitir su condena y también logró obtener una visa y el traslado a Estados Unidos de su familia.

Informó que su apodo es El Rey, algo que “me lo gané cuando nací”, pues le pusieron Jesús, y su padre dijo que había nacido el Rey. También explicó que su esposa, Paty, lo acompañaba casi a todo, incluyendo reuniones entre los jefes y subjefes del cártel en varias partes de México donde se discutía desde qué hacer con las guerras contra otros cárteles a bautizos del hijo del “pistolero” más temido de El Chapo.

El juicio reinicia el lunes, cuando Zambada será interrogado por los abogados de defensa, quienes tratarán de poner en duda su narrativa de El Chapo como líder supremo, junto con su hermano, del cártel de Sinaloa.

Guzmán, en un traje azul, miró fijamente a su ex amigo y socio mientras lo traicionaba. Y como siempre, sus ojos giraban una y otra vez hacia su esposa Emma Coronel entre el público y los periodistas que vinieron a ver lo que los fiscales insisten es uno de los criminales más peligrosos del mundo.

JSL
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