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Juicio al Chapo: Jesús Zambada revela que él manejaba la Ciudad de México

Imagen de Jesús Zambada en 2008. Foto Afp

David Brooks, corresponsal 

Nueva York. En el segundo día del juicio contra Joaquín Guzmán Loera (El Chapo) en esta ciudad, la fiscalía presentó como su primer testigo de alto perfil a Jesús Zambada García -hermano de Ismael El Mayo Zambada- quien divulgó que él era el jefe de plaza de la Ciudad de México y que “controlaba” el aeropuerto de esa ciudad entre otras responsabilidades como subjefe del cártel de Sinaloa.

Zambada señaló a El Chapo como uno de los jefes principales del cártel de Sinaloa al iniciar su primer día como testigo cooperante del gobierno de Estados Unidos en su juicio contra Guzmán. Hoy ambos intercambiaron miradas fijas que parecían puñales en el tribunal federal en Brooklyn.

El caso de a fiscalía depende de comprobar ante el jurado que El Chapo es un jefe máximo del cártel de Sinaloa -o sea, confirmar que su mito es verdad, mientras que la estrategia de los abogados defensores es decir que ese mito es sólo eso, y que el verdadero capo mayor es El Mayo Zambada.

Zambada informó cómo al inicio aplicó su educación como contador para diseñar sistemas contables para el negocio del narcotráfico del cártel en los noventa y llegar a ser subjefe entre 1998 y 2008, cuando fue arrestado.

“Yo era líder en la Ciudad de México… ahí se concentraba la cocaína en almacenes” desde donde después era trasladada a Estados Unidos o a Culiacán, declaró. Entre sus tareas, informó, fue administrar “los almacenes en la Ciudad de México… y controlar el aeropuerto de la Ciudad de México”, y que eso incluía manejar a “las autoridades para el movimiento de las drogas y dar seguridad a los dirigentes del cártel” en la capital.

Dijo que había tres almacenes en la capital, “en uno se recogía, en otro se entregaba y en otro se guardaba” los cargamentos de droga y donde se llegó a manejar entre 80 y 100 toneladas de cocaína al año con un valor de miles de millones de dólares.

Preguntado por la estructura del cártel, indicó que habían jefes, subjefes (los jefes de plaza), trabajadores (incluyendo sicarios, transportistas, pilotos, ingenieros de comunicación y guardias de seguridad) y también “grupos gubernamentales para proteger al cártel”. Una de las fiscales asistentes le preguntó sobre esos grupos, explicó: “se les da sobornos para las operaciones del cártel”.

“Tenemos conexiones con el gobierno”, afirmó, señalando que cada jefe y subjefe tiene sus propias conexiones con diversas partes de los gobiernos a varios niveles, pero todos dentro del cártel “se apoyan” entre sí para resolver cualquier problema legal. Explicó que además, eso permite que los cargamentos de drogas que llegan por vías marítimas -en lanchas rápidas, barcos pesqueros, mercantiles y hasta submarinos-, puedan llegar desde Colombia a varios puntos de la costa occidental mexicana “con seguridad”.

En los noventa, declaró, trabajó en Cancún, donde llegaban cargamentos desde Colombia por lancha rápida, y se trasladaban por vía terrestre “protegidos por la PGR y la Policía Federal de Caminos” y asegurar así que no fueran intervenidos por otras autoridades. Esas lanchas pueden cargar hasta unas tres toneladas de cocaína cada uno.

También detalló el traslado de la cocaína por vía terrestre en México a la frontera en camiones “pipa de gas”, donde el enorme tanque tiene otro tanque adentro donde está la cocaína. El tanque externo contiene gas, y por lo tanto es difícil detectar otra cosa cuando son inspeccionados. Estos tienen como destino principalmente Ciudad Juárez o a Sonora.

Respondiendo a cómo funciona el negocio de la cocaína, Zambada explicó que la cocaína vale como tres mil dólares por kilo en Colombia. Esa misma cocaína tiene un valor de entre 10 a 13 mil por kilo en México, pero al llegar a California, cada kilo ya vale 20 mil dólares, en Chicago 25 mil y en Nueva York 35 mil por kilo.

Zambada continuará su interrogatorio este jueves, donde la defensa también tendrá su turno.

Al inicio del día, el juez Brian Cogan desestimó una petición de la fiscalía presentada en la noche del martes para suprimir parte del argumento de apertura presentado por la defensa de Guzmán donde se afirmó que El Mayo sobornó hasta al actual presidente de México y su antecesor. Sin embargo, regañó al abogado Jeffrey Lichtman por hacer declaraciones que no podría comprobar y le recordó al jurado que esos argumentos no son evidencia en este caso.

Lichtman concluyó su argumento de apertura al reiterar el punto central de la estrategia de los defensores: El Chapo es más mito que realidad, ya que el verdadero capo máximo es El Mayo Zambada. Subrayó que los principales testigos que presentará el gobierno son personas que han mentido y engañado, y cometido graves delitos cuyo único interés en colaborar es para salvarse a sí mismos, y que buscarán hacer todo para complacer al gobierno a fin de lograr reducir sus condenas o conseguir visas. “Este caso es un desastre por estos testigos”, concluyó.

Después de esto, la fiscalía procedió a construir su caso invitando como los primeros dos testigos a un agente de aduanas jubilado, quien estuvo entre el equipo que detectó el primer túnel de tráfico de drogas abajo de la frontera en 1990 -entre Douglas y Agua Prieta- donde se confiscó una tonelada de cocaína y a un químico forense de la DEA, quien detalló cómo se examinan los paquetes de cocaína interceptados.

JSL
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