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Opinión: El miedo a debatir

Debate

Héctor Ramón Alonso Vázquez*

El segundo debate de los candidatos a gobernador del estado de San Luis Potosí volvió a demostrar, como el primero, que los ciudadanos no tenemos opciones de calidad respecto a elegir a alguno de los aspirantes a dirigir el Poder Ejecutivo por los próximos seis años.

Resulta interesante observar que a pesar de que por lo menos cuatro candidatos han tenido experiencia en diversos cargos públicos por los cuales han cobrado grandes sumas de dinero público, estos se presentaron en el debate con un guión a medio repasar o a medio aprender, lo cual no refleja muchas “tablas” o experiencia en el oficio de la real política como casi todos presumen.

Si la forma en que los candidatos dirigieron sus mensajes se va a traducir en las características de sus gobiernos si resultan electos, entonces estamos en serios aprietos. Pues es de preocupar, observar a un Juan Manuel Carreras describiendo un proyecto de ensueño en donde él solucione de manera providencial tantos problemas que padece el Estado. Pues este candidato dio la impresión en su robótico mensaje, con tono de político del priismo hegemónico de los años setenta, de que implementará lo que el científico social, Herbert Simon, llamaba el “modelo dios” o de racionalidad ilimitada; que es resolver todos y cada uno de los problemas públicos conociendo toda la información, y teniendo los máximos recursos disponibles. Cosa que por cierto el mismo Simon aceptó como imposible o solo ideal, pues lo común es enfrentar problemas públicos complejos o perversos en vez de dóciles, cuando la información para la toma de decisión es muchas veces incompleta, los recursos escasean, y sobre todo, existe una compleja red de intereses contrapuestos, por lo cual se termina decidiendo entre múltiples limitantes e inconvenientes.

También preocupa que el otro puntero, Sonia Mendoza, quien mejor se colocó sus gafas para leer su guion de interminables cuartillas, no parezca estar a la altura de la seriedad que implica postularse para un cargo tan importante como el de gobernar el Estado. Y que no llega a  percibirse como una candidata con identidad propia, alejada de los cuestionables políticos panistas que ya encabezaron el poder ejecutivo entre el año 2003 y 2009.

Desasosiego produce el PRD en la elección a gobernador ya que se advierte como un partido convulso y cruzado por numerosas contradicciones, equivalentes a las de su candidato Fernando Pérez Espinoza “Calolo” quien busca distinguirse como ciudadano como si eso borrase el lastre de su escuela política priista, pasado del que se quiere desmarcar, como también quiere desmarcarse de su pasado y escuela política en el PAN, Eugenio Govea Arcos quien ahora desespera por conservar el registro de su partido franquicia Movimiento Ciudadano.

En tanto a los dos nuevos pequeños partidos: Encuentro Social y Humanista, que se presentan en sus spots nacionales como supuestas alternativas ciudadanas para la participación política. Estos presentan candidatos improvisados sin mucha trayectoria y poca experiencia en el ejercicio de la política real, lo cual hace evidenciar aún más la brutal asimetría entre los recursos mínimos y escasos que el sistema electoral les asigna y los multimillonarios recursos que tienen los partidos grandes. Razón por la cual, estos partidos a pesar de sus quizá bien intencionados candidatos, seguramente no podrán sostener el registro luego del 7 de junio.

Respecto a Morena y su candidato Sergio Serrano, este se desenvolvió con soltura al tratar los temas ambientales que es de donde proviene su experiencia, militancia y salto al terreno de la política. Pero a pesar de esto, el discurso sigue siendo, con pocas variaciones, el de López Obrador adaptado en el terreno local, y parece ser que la campaña se dirige al militante o simpatizante ya convencido de la postura de Morena. Eso deja a deber, y mucho, pues este partido parece no entender que para crecer también tiene que convencer al indeciso y a quienes no se identifiquen con la doctrina política de Andrés Manuel.

Lo que se pudo apreciar el viernes 29 de mayo por la noche, resultó en no pocos momentos como un ejercicio acartonado de comunicación política, lleno de muchas lagunas y momentos tediosos. Más allá de los pleitos simulados y poco sustanciales, parece que los candidatos a gobernador que tenemos en SLP reflejan el bajo nivel deliberativo y calidad de la política profesional y de nuestra democracia. Pues todos los candidatos muestran temor a debatir fuera de sus zonas de confort, a debatir ideas y proyectos, a cuestionar los diseños institucionales para hacerlos rendir mejor y con mayor utilidad social.

En pocas palabras, hacen falta nuevos liderazgos y organización en la sociedad potosina para revitalizar la política local y elevar su nivel y calidad. Hay esperanza siempre y cuando el ciudadano se organice y se convenza de que lo público no tiene porqué serle ajeno.

 

*Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública, candidato a Maestro por el Colegio de San Luis A.C.
e-mail: [email protected]