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Aumento de la desigualdad restó al país 10 puntos porcentuales del PIB en 10 años

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Zona de contrastes en el poniente de la ciudad de MéxicoFoto Jesús Villaseca

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Zona de contrastes en el poniente de la ciudad de MéxicoFoto Jesús Villaseca

Juan Carlos Miranda

El aumento de la desigualdad restó a México 10 puntos porcentuales de crecimiento económico acumulado en una década, según estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En un ensayo incluido en el tomo uno del libro Los avances del México contemporáneo 1955-2015, editado por la Cámara de Diputados el mes pasado, el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, sostuvo que las desigualdades en el ingreso tienen un impacto negativo y estadísticamente significativo sobre el crecimiento a mediano plazo.

El funcionario, quien preside el organismo internacional desde 2006, señaló que uno de los grandes impedimentos para sacar el mayor provecho a las reformas estructurales aprobadas desde 2013 son las enormes desigualdades que existen en el país, donde el ingreso del 10 por ciento de la población más rica es 30 veces mayor que el del 10 por ciento más pobre. Esta relación triplica al promedio del grupo de países de la OCDE, que es de 10 veces.

Destacó que para aprovechar el potencial de las reformas estructurales (como la energética, la de telecomunicaciones, la educativa y la laboral) será indispensable que los programas propuestos por el gobierno para ofrecer pensiones universales y seguro de desempleo sean puestos en marcha a la mayor brevedad posible.

De acuerdo con el estudio Focus on Inequality and Growth, publicado en diciembre de 2014, y citado en el libro, entre 1990 y 2010, México pudo haber crecido 10 puntos porcentuales más si no hubiera sido por la desigualdad que existe en el país.

Gurría recordó que el paquete de cambios legislativos aprobados en el país entre 2013 y 2014 han convertido a México en el país más reformador de la OCDE pero indicó que si bien muchas de las reformas aprobadas pueden tener un impacto importante sobre la disminución de la desigualdad, queda todavía un largo camino por delante para consolidar un México más incluyente en el que los frutos del crecimiento sean ampliamente compartidos.

Al citar otro estudio de la OCDE publicado este año, el también ex secretario de Hacienda y Crédito Público (de 1998 a diciembre de 2000), dijo que en México la movilidad social es baja, pues estudios del organismo revelan que los hijos de padres pobres tienen más del doble de probabilidades de seguir siendo pobres a que una persona nacida en el seno de una familia rica caiga en pobreza; los padres ricos generan hijos ricos.

Agregó que si bien extender los beneficios del Seguro Popular implicaría elevar el gasto en salud, existe todavía un amplio margen de maniobra para mejorar la eficiencia del sistema actual y generar ahorros que compensen dicho aumento.

En su ensayo, titulado Reformar a México para compartir la prosperidad, Gurría asegura, según información de la Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (Sedlac, por sus siglas en inglés) y el Banco Mundial, que los jóvenes de familias de altos ingresos tienen más probabilidad de cursar estudios universitarios, que jóvenes de familias de bajos ingresos.

El análisis concluye que los resultados de las reformas estructurales dependerá de que éstas se apliquen correctamente, así como de la capacidad administrativa y de impartición de justicia del país.

Por ello dijo que hacen falta reformas complementarias en los sistemas judicial, regulatorio y de transferencias sociales, con lo que se podrían generar importantes avances en el nivel de vida de los mexicanos mediante la disminución de los niveles de desigualdad e informalidad.