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Compite Pemex con grandes desventajas frente a la IP

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Refinería de Pemex. Foto: María Meléndrez Parada

Por Israel Rodríguez

El régimen fiscal aplicado a los contratos de explotación petrolera otorgan a las empresas particulares una recuperación de costos de hasta cinco veces más a la permitida a Petróleos de Mexicanos (Pemex), lo que implica un tratamiento desigual a la empresa productiva del Estado que le origina pérdidas recurrentes.

Pese a que las empresas y consorcios ganadores de la segunda licitación de laronda uno para la explotación petrolera en aguas someras del Golfo de México entregaron propuestas competitivas para otorgar al Estado una participación en la utilidad operativa en promedio de 76 por ciento, es menor a la que Pemex entrega a las finanzas públicas vía impuestos y derechos, los cuales superan por mucho ciento por ciento de sus ganancias, según lo estipula el actual régimen fiscal al que es sometida la empresa productiva del Estado.

El pasado 30 de septiembre, durante la segunda licitación de la ronda uno, la italiana Eni International ofreció un porcentaje para el Estado de 83.75 por ciento de la utilidad operativa; la del consorcio argentino PanAmerican Energy LLC y E&P Hidrocarburos y Servicios, de 70 por ciento, y la de la sociedad entre la estadunidense Fieldwood Energy LLC y la mexicana Petrobal, 74 por ciento, para las áreas contractuales uno, dos y cuatro, respectivamente.

Adicionalmente, los contratistas tributarán a través de la cuota contractual para la fase exploratoria, los ingresos por el pago de regalías, el impuesto por las actividades de extracción de hidrocarburos y el impuesto sobre la renta. Según todos estos elementos, el Estado recibirá entre 82 y 90 por ciento del valor de la utilidad de los proyectos.

Adicionalmente, el contrato contiene un esquema fiscal progresivo en caso de presentarse un alza en los precios de los hidrocarburos o de que se descubran volúmenes superiores a los previstos.

Sin embargo, el régimen fiscal aplicado a Pemex es muy oneroso y poco equitativo respecto del que se aplica a los nuevos jugadores privados de la industria petrolera.

Pérdidas recurrentes

Por ejemplo para 2016, conforme a lo aprobado el año pasado, el límite de deducción para Pemex apenas se eleva a 11.075 por ciento del valor de la producción. Pero si se considera el precio promedio de 50 dólares por barril, con que se construyó el mismo paquete económico, Pemex sólo podría deducir 5.54 dólares por barril producido. En cambio, los contratistas podrían recuperar costos hasta por 30 dólares por barril (60 por ciento del valor de la producción), conforme con las bases de licitación de los contratos.

La gran carga fiscal a la que es sometida Pemex es lo que ha propiciado que la compañía presente recurrentes mermas. Sólo en el segundo trimestre de 2015 la pérdida neta de Pemex fue de 84 mil 600 millones de pesos, compuesta principalmente por un rendimiento de operación de 53 mil 900 millones de pesos; intereses a cargos netos de 14 mil 500 millones; rendimiento por derivados financieros de mil 300 millones; pérdidas cambiarias por 28 mil 700 millones e impuestos y derechos por 97 mil 800 millones de pesos.

Durante el segundo trimestre de 2015, el pago de impuestos y derechos representó 181.3 por ciento del rendimiento de operación, en comparación con 124.4 por ciento del mismo periodo de 2014.

Es importante señalar que solamente de 2009 a 2014, los impuestos y derechos han representado 118 por ciento de rendimiento de operación y 129 por ciento del rendimiento antes de impuestos y derechos. En los pasados 12 meses, los impuestos y derechos significaron 141 por ciento del rendimiento de operación y 33 veces el ganancia antes de impuestos y derechos.

A partir del primero de enero de 2015 Pemex afronta un nuevo régimen fiscal más alineado con el resto de la industria; sin embargo, aún no puede deducir la totalidad de sus costos y gastos de operación en el cálculo de impuestos y derechos.

Pemex planteó en su reciente reporte financiero: es deseable que el régimen fiscal que le aplique a la empresa sea comparable con el de otras del sector. Que todos los participantes de la industria de petróleo y gas en México cuenten con las mismas reglas del juego es un elemento indispensable para que la reforma energética rinda los frutos esperados.