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Difícil, la cuesta de enero; se arrastran alzas de precios de 2015

Mercado de la ciudad de México, el 24 de diciembre de 2015. Foto Roberto García Ortiz

Mercado de la ciudad de México, el 24 de diciembre de 2015. Foto Roberto García Ortiz

Mercado de la ciudad de México, el 24 de diciembre de 2015. Foto Roberto García Ortiz

Por Susana González G.

México, DF. Los precios de diversos productos de la canasta básica como arroz, frijol, pasta para sopa, leche, bistec de res, pescado, jamón, salchichas y azúcar, así como medicinas y productos de higiene personal se incrementaron entre 5 y hasta 17 por ciento en 2015, de acuerdo con cifras oficiales.

Si bien hasta la primera quincena de diciembre los alimentos en general registraron una inflación de tan sólo 1.26 por ciento, menor a la de 1.89 por ciento correspondiente a todos los servicios y productos contabilizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), los mexicanos ya han tenido que pagar, por ejemplo, 5 pesos más que hace un año por un kilo de galletas de animalitos de Gamesa (subió de 34 a 39 pesos) o por un six de cerveza Corona (de 68 a 73 pesos). También 6 pesos adicionales por una bolsa de dos kilos de azúcar morena (pasó de 27 pesos a 33 ) o una lata de 360 gramos de leche Nido para lactantes (costaba 49 pesos y ahora 55) y más de 7 pesos por un kilo de jamón americano de pavo y cerdo Kir (se vendía en 75 y el precio promedio actual es de 82 pesos).

Destaca el caso del kilo de bistec de espaldilla que en este año se encareció 20 pesos, ya que en diciembre de 2014 costaba en promedio 123 pesos y en este mes se consigue en 143 pesos, de acuerdo con los reportes tanto del Inegi como de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

En menor medida, con aumentos de 50 centavos a 4 pesos, también se han encarecido la harina de trigo, las hojuelas de avena, el atún, el pan de caja Bombo (subió 3.36 pesos en el año), el café soluble, la salchicha, los chiles en lata y el frijol, aunque otros productos bajaron de precio.

Las medicinas acumulan una inflación de 5.91 por ciento y los artículos para el cuidado y aseo personal de 2.89 por ciento. La pasta dental, por ejemplo, se encareció 5 por ciento, las navajas y máquinas de afeitaar 8.38 por ciento, las toallas sanitarias 6.56 por ciento y los pañales 3.79 por ciento.

Los aumentos en los alimentos y productos mencionados contrastan con el salario mínimo que entrará en vigor en 2016 y para el cual se autorizó un incremento de tan sólo 4.2 por ciento o 2.94 pesos, pues pasó de 70.10 a 73.04 por día.

POCA MOVILIDAD EN LA ECONOMÍA

Cuauhtémoc Rivera, dirigente de la Alianza Nacional de los Pequeños Comerciantes (ANPEC), acotó que el alza de precios en alimentos no ha sido generalizada en misceláneas y tiendas de abarrotes pero lo atribuyó al estancamiento o caída en las ventas que han padecido a lo largo de 2015.

“No hay inflación pero esto ya parece deflación, lo que significa que si los precios no aumentan es porque la economía no se mueve”, dijo. Además, recordó que para sobrevivir y mantenerse en el mercado tanto los pequeños negocios como sus proveedores, incluyendo las grandes empresas de la industria alimentaria como las refresqueras, han adoptado diversas alternativas.

Los abarroteros han incluído la venta de productos artesanales o a granel porque resulta más barato y los solicitan los clientes, en tanto que sus proveedores han reducido la presentación de sus productos u ofrecen diversos tamaños para mantener sus marcas.

En los anaqueles de los changarros y supermercados se detecta, por ejemplo, que el frasco más económico y pequeño de Nescafé ya no es de 100 gramos sino de 95, las bolsas de frijol o detergente dejaron de ser de un kilo pues son de 950 o 900 gramos según la marca y hasta los jabones de tocador se redujeron de 200 o 150 gramos a 180 y 135 gramos,respectivamente, aunque sin que se abaraten los precios.

En el seguimiento de precios que realizan el Inegi y la Profeco queda constancia de lo anterior: incluían una lata de leche en polvo Nido de 380 gramos, pero la presentación actual es de 360 gramos. El precio se incrementó en 2.42 pesos ó 6.2 por ciento en el año, pese a la reducción de tamaño. La caja de galletas saladas Gamesa antes era de un kilo y ahora de 770 gramos, y el paquete de gelatina D’gari que se redujo de 170 a 140 gramos, pero en estos casos si bajó el precio.

BAJA DE PRECIOS EN ALIMENTOS DURANTE 2015 CONTRA UNA INFLACIÓN ACUMULADA DE 76 POR CIENTO EN LA ÚLTIMA DÉCADA.

Cuauhtémoc Rivera destacó que a diferencia de lo que sucedió en diciembre de años anteriores, esta vez no hubo alzas en el comercio minorista, pero no descartó que ocurran en 2016 porque así han llegado a advertirselos sus proveedores por el encarecimiento de insumos.

La inflación en alimentos ha sido históricamente superior a la general pero en este año pareció romperse la tendencia.

Así, el promedio de los precios de los alimentos aumentó a un rango superior al doble de las mercancías no alimenticias. “De enero de 2005 a julio de 2015, el alza de los precios de los alimentos fue de 76.7 por ciento, cuando la de todos los productos llegó a 49.6 por ciento y la de productos no alimenticios fue de 35.1 por ciento”, demostró la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) en el reporte sobre el mercado agroalimentario que dio a conocer a principios de este mes. Con ello, México se ha mantenido por arriba de los incrementos en alimentos registrados entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Detalla que en la última década (abarca hasta la mitad de 2015), la carne de res aumentó de precio 105 por ciento, la de pollo 87 por ciento y la de puerco 56.4 por ciento. La tortilla se encareció 92.9 por ciento, el huevo 95.7 por ciento, el arroz 87.3 por ciento, la leche 63.3 por ciento, las verduras y frutas 70 por ciento y los aceites 65.8 por ciento.

Ello impacta la economía de los mexicanos, sobre todo los de menores recursos, pues en su informe la Cofece pondera que “el primer grupo de alimentos al que los hogares destinan la mayor parte de su gasto de alimentación incluye carnes, cereales, leche y bebidas no alcohólicas que representan 59.4 por ciento de dicho gasto”.