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Divulgan texto del ATP

ATP

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, durante una conferencia para hablar sobre el ATP. Foto Ap / Archivo

Por Afp y Reuters

Washington. El presidente estadunidense, Barack Obama, publicó este jueves el texto del Tratado de Libre Comercio Transpacífico (ATP) y dijo que favorecerá el crecimiento de la economía nacional y de las exportaciones de productos fabricados en Estados Unidos.

“Hoy, las reglas del comercio internacional colocan a nuestros trabajadores y nuestras empresas en posición desfavorable. La asociación transpacífica va a cambiar” esta situación, señala Obama en la introducción al texto del acuerdo, que fue difundido públicamente por Nueva Zelanda y Australia, dos de los 12 países signatarios.

Obama debe enfrentar en este tema una fuerte resistencia en su propio partido, el Demócrata. Varios de sus legisladores temen los efectos sobre el empleo de los acuerdos de libre comercio, que son apoyados en cambio por la mayor parte de los representantes y senadores de la oposición republicana.

“El TPP significa que Estados Unidos va a escribir las reglas del juego del siglo XXI”, dijo, y agregó que “si Estados Unidos no lo hace otros países, como China, lo harán”, lo que representaría “una amenaza para los empleos” de los estadunidenses.

“Esa es la razón por la cual pongo en línea el texto de este acuerdo para que puedan leerlo y entenderlo”, dijo dirigiéndose a sus compatriotas. “Si observan lo que este texto efectivamente comprende verán que se trata de un nuevo tipo de acuerdo de libre comercio que coloca a los trabajadores estadunidenses en primera línea”, añadió.

Firmado tras cinco años de arduas negociaciones, el ATP reúne a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam, países que, juntos, representan 40 por ciento de la economía mundial. El tratado no abarca a China, marginada de las negociaciones.

Según una ley votada en junio en Estados Unidos, el Congreso deberá ratificar o rechazar el acuerdo comercial pero no podrá modificarlo. El procedimiento insumirá varios meses, y la votación caerá en medio de las primarias de los partidos para las elecciones presidenciales de fines de 2016.

El ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio de Nueva Zelanda publicó el documento en su página web, precisando que “continuará experimentando revisiones jurídicas”.

Numerosas ONG cuestionaron el secretismo que rodeó las negociaciones y otras voces se alzaron para criticar un pacto que debe ser aprobado como un todo, sin posibilidad de modificar cláusulas.

El ministro de Comercio e Inversiones de Australia, Andrew Robb, aprobó la divulgación del documento, asegurando que todos los firmantes, al finalizar las negociaciones, habían convenido publicarlo lo antes posible.

“La divulgación honra el compromiso y ofrece a los australianos la oportunidad de examinar el texto y de entender más cabalmente las áreas que son de su interés”, indicó Robb en un comunicado publicado en internet.

Analistas y críticos se absorberán ahora en la lectura de los 30 capítulos del acuerdo.

“Ya no habrá más espacio para las medias verdades, las conjeturas o las filtraciones interesadas sobre lo que contiene -o no contiene- el acuerdo”, afirmó Deborah Elms, directora ejecutiva de Asian Trade Center, una consultora con sede en Singapur.

Así y todo, “llevará tiempo y esfuerzos para los individuos y las compañías entender el acuerdo en su totalidad y las implicaciones que tendrá para cada sector o industria”, agregó.

El ATP abarca tópicos que van de la protección de la propiedad intelectual hasta el manejo de disputas con inversores extranjeros para hacerles cumplir los derechos laborales, así como una serie de acuerdos anexos relativos a recortes arancelarios específicos entre los miembros.

El texto será escrutado igualmente por quienes siguen las actuales negociaciones de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos.

“Un hito” que puede complicar a los gobiernos

La publicación del acuerdo “marca un hito pero también puede poner a la defensiva a varios gobiernos, afirmaron observadores.

Estados Unidos y Japón, las principales economías del ATP, batallaron durante mucho tiempo para encontrar un terreno de entendimiento en temas cruciales, como el acceso de repuestos automovilísticos a Estados Unidos o la reducción de los aranceles agrícolas por parte de Tokio, que enfrentaba una férrea resistencia de sus agricultores a las negociaciones.

En Canadá, los pequeños productores lácteos bloquearon el Parlamento en Ottawa para expresar su oposición a la apertura del sector.

Chile, México y Perú -los tres países latinoamericanos firmantes del ATP- habían celebrado el fin exitoso de las negociaciones.

El ATP “nos inserta de una manera más plena en una zona prioritaria para la estrategia de desarrollo de Chile”, dijo la presidenta Michelle Bachelet, cuyo país registró en 2014 un intercambio comercial con ese bloque de 45.763 millones de dólares.

También México ve el ATP como una “gran oportunidad de acceso y acceso justo a mercados crecientes” y como una “modernización de la plataforma del tratado de libre comercio de América del Norte (TLCAN)”, en el que participan también Estados Unidos y Canadá, según señaló el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray.

Y el presidente peruano, Ollanta Humala, consideró que el ATP representa una oportunidad de “insertar en el juego del comercio mundial” a las pequeñas y medianas empresas (pymes) del país andino.

Una visión que contrasta con la del premio Nobel de Economía estadunidense Joseph Stiglitz, quien en vísperas del anuncio del acuerdo había acusado a los negociadores peruanos de estar “capitulando ante las demandas de las empresas de los países avanzados”.