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El gobierno sabía del fraude, dice Queta Basilio, afectada por Ficrea

Basilio

Queta Basilio y defraudados por Ficrea, durante una de las manifestaciones de protesta. Foto Pablo Ramos

Rosalía A. Villanueva

Hace 47 años Enriqueta Basilio portó la antorcha olímpica en México para ser la primera mujer de la historia en hacerlo, pero el destino le cambió de repente al ser ella uno de los ahorradores defraudados por Ficrea y ahora sale a la calle a pedir justicia y la devolución de su dinero, como la mayoría de los afectados que son de la tercera edad.

“Son fregaderas y el tipo (Rafael Olvera Amezcua) se llevó más de 2 mil millones de pesos y nos dejó bailando. ¿Cómo no lo iba a saber el gobierno”, dice Queta, quien acudirá a la Cámara de Diputados con la comisión que integran los clientes de la sociedad financiera popular, como parte de las movilizaciones que han realizado en Reforma, Monumento a la Revolución y el Zócalo capitalino.

Desde su natal Mexicali, Basilio, señaló “la injusticia” que padecen las personas perjudicadas tras conocerse el reciente fraude a nivel nacional, que no respeta clases sociales.

Reveló que luego de darse a conocer la noticia convocaron a una marcha para pedir el pago del seguro y la devolución total de su dinero: “Casi nadie lo supo pero ya murieron dos personas, que tenían entre 70 y 80 años de edad, por la impresión recibida.

“Los días que estuvimos en la ciudad de México una señora nos llevaba de comer a toda la bola. Vimos la solidaridad y ese gesto no se puede olvidar”, añade la ex corredora en 400 metros planos.

La bajacaliforniana, de 66 años de edad, se muestra indignada porque con un grupo de amigas depositó de buena fe parte de sus ahorros en Ficrea.

“Es injusto, porque hay personas que perdieron lo único que habían ahorrado en su vida. La mayoría son jubilados y uno necesita (disponer) de algo”, comenta la ex diputada del Partido Revolucionario Institucional.

Queta recibe una pensión de viudez desde hace varios años por parte del Estado Mayor Presidencial, luego del accidente aéreo en el que murió su esposo, Mario Álvarez, ex basquetbolista en la década de los 70.

La salud de la ex atleta se ha visto afectada en tiempos recientes: sus movimientos de coordinación son lentos y en ocasiones tartamudea; tiene que pagar consultas y medicamentos caros al margen de la terapia que recibe de equinoterapia.

Sin pena confiesa: “He sido una mujer valiente y luchadora toda mi vida. Esto –lo del fraude– no me va tirar. Tampoco quiero ser una carga para mis hijos (Mario, Oliver y Quetita), a quienes he levantado y son profesionistas.

“Iré a la Cámara de Diputados, a la Secretaría de Hacienda, a la Condusef, al Banco Nacional, adonde sea, porque no quiero ser una carga para mis hijos.

“El gobierno lo sabía, debieron investigarlo (a Olvera Amezcua). Si había la sospecha de lavado de dinero, por qué no lo detuvieron. Dejaron que se largara y se llevara nuestros ahorros”, atiza Basilio, quien figura en la historia del Comité Olímpico Internacional por el saludo a los cuatro puntos cardinales que dejó para la posteridad.

–¿Ahora portará una antorcha de justicia?

–Lo haré orgullosa, porque si no, me voy a poner a trabajar o hacer pasteles.